Información para el paciente
Esta página reúne en un solo sitio lo que conviene saber antes de decidirse por el protocolo Implant72. No es un texto promocional. Expone tal cual los límites del protocolo que se explica en el resto de la web, lo que se espera de usted y los derechos que le asisten. La indicación se determina tras la revisión clínica, el estudio de las radiografías y la planificación del tratamiento. Este sitio no promete ausencia de riesgo ni resultados garantizados. Leer los apartados siguientes le llevará unos minutos; si tenemos en cuenta que su decisión sobre el tratamiento le acompañará durante años, es tiempo bien empleado.
La información de esta web no sustituye a una revisión clínica
Las explicaciones que encontrará en las páginas de Implant72 tienen una finalidad divulgativa general. No son un diagnóstico, ni una recomendación de tratamiento, ni un plan hecho a su medida. Ante la misma molestia, el enfoque correcto puede ser distinto para dos personas; cuál se ajusta a su caso solo puede decírselo el odontólogo que le examine.
No deje ningún medicamento, no cambie la dosis ni interrumpa un tratamiento en curso basándose en algo que haya leído en esta web. Esas decisiones se toman junto con el médico que le atiende.
Si tiene dolor, inflamación, fiebre o un sangrado que no se detiene, es decir, algo que pueda considerarse urgente, no pierda tiempo leyendo esta página. Acuda al centro sanitario más cercano.
Cómo se determina la indicación
El proceso tiene dos fases y conviene no confundirlas. La primera es la valoración previa que se hace a partir de las radiografías, las fotografías y los datos que nos envía con el formulario. La segunda es la revisión clínica que se realiza cuando acude a la clínica.
La valoración previa no es un diagnóstico. Está limitada por la calidad de la imagen que nos envía, por la fecha en que se tomó y por lo completos que sean los datos de salud que nos facilite. Su objetivo es saber si tiene sentido hablar del tratamiento en su caso y situar sus expectativas en un marco realista antes de que se ponga en camino.
La decisión definitiva se toma después de la revisión en la clínica, de las imágenes actualizadas y, si hacen falta, de pruebas complementarias. Es posible que una situación que parecía favorable en la valoración previa resulte distinta en la revisión. También ocurre lo contrario: una boca que parecía complicada sobre la imagen puede acabar teniendo un plan más claro.
Saber de antemano que el plan puede cambiar cuando llegue a la clínica es la parte más honesta del proceso. Estos son los hallazgos que suelen modificarlo:
- Que el volumen o la calidad del hueso resulten distintos de lo que mostraba la imagen
- Que haya en la encía o en los tejidos de alrededor una infección que deba tratarse antes
- Que pase a primer plano una enfermedad sistémica que no está controlada
- Que alguno de los medicamentos que toma influya en el sangrado o en la cicatrización
- Hallazgos inesperados en la mordida, en la relación entre los maxilares o en las prótesis que ya lleva
- Que haya que tratar antes otro problema de la boca
Qué ocurre después de la valoración previa
Cuando su formulario llega a la clínica, el equipo revisa las imágenes y los datos que nos ha enviado. La respuesta que reciba indica si tiene sentido seguir adelante, qué información falta y cuál es el paso siguiente. Esa respuesta no es un compromiso de tratamiento.
Si nos escribe desde otro país, tiene derecho a hablar en un idioma en el que se exprese con comodidad. No está obligado a aceptar una consulta que avance en un idioma que no entiende.
En la fase de valoración previa no se le pide ningún documento de identidad, número de identificación ni dato de pago. Si recibe una petición de este tipo, no le haga caso y avísenos.
Cómo se toma la decisión sobre el tratamiento
La decisión no la toma la clínica por su cuenta. El odontólogo le explica su situación, las opciones aplicables, los resultados posibles de cada una y sus riesgos; usted, una vez lo ha entendido, dice si lo acepta o no. Esto se llama consentimiento informado y es imprescindible para que el tratamiento pueda empezar.
Antes de firmar el documento de consentimiento no debe quedar ninguna frase que usted no entienda. Si el texto le resulta largo o técnico, pida que se lo lean y se lo expliquen. Que no le metan prisa es un derecho suyo, no una cortesía de la clínica.
Si le presentan el plan como si fuera el único camino, pregunte por las alternativas. La prótesis removible, los protocolos de implantes convencionales, las soluciones parciales y también no hacer nada por ahora son opciones; cada una tiene sus propias consecuencias y su propio coste.
La anestesia y la sedación son lo que más preocupa a los pacientes y lo que menos preguntan. Infórmese de antemano de qué se le va a administrar durante la intervención, quién se lo va a administrar y en qué condiciones es usted apto.
Preguntas que le vendrá bien hacer antes de decidir:
- ¿Qué opciones existen en mi caso y por qué se me propone este plan?
- ¿Cuáles son los riesgos conocidos y las complicaciones posibles de este tratamiento?
- ¿Qué resultado se espera y en qué situaciones puede no alcanzarse?
- ¿Cuánto dura todo el proceso y cuántas veces tengo que venir?
- ¿Qué incluye y qué no incluye el importe, y qué ocurre si hace falta una intervención adicional?
- Si aparece una complicación, ¿cómo se gestiona el proceso?
- Después del tratamiento, ¿quién me va a revisar, dónde y con qué frecuencia?
Su derecho a preguntar y a rechazar el tratamiento
Preguntar no retrasa el proceso, evita malentendidos. Puede preguntar todo lo que no entienda, tantas veces como haga falta. No hay preguntas demasiado simples ni preguntas innecesarias.
Puede rechazar el tratamiento. También puede ejercer ese derecho una vez iniciado el proceso y decir que quiere detenerse en una fase determinada. No se le tratará de otro modo por haberlo rechazado y sus futuras consultas no se verán afectadas.
Rechazarlo también tiene consecuencias, y el odontólogo debe explicárselas. La decisión es suya, pero se espera que la tome conociendo sus consecuencias.
Puede pedir tiempo para pensarlo. Nadie debe presionarle para que decida el mismo día. Una promoción, un descuento o una condición a punto de caducar no son motivo para acelerar una decisión médica. Si nota una presión así, deténgase.
Las condiciones de desistimiento, de anulación de la cita y de devolución del importe deben entregársele por escrito.
Su derecho a una segunda opinión
Consultar a otro profesional es un derecho suyo y no tiene por qué comunicárnoslo. Pedir una segunda opinión no es desconfianza, es sentido común; es una práctica habitual, sobre todo en decisiones difíciles de revertir como el tratamiento de la boca completa.
Si quiere pedir una segunda opinión, puede solicitarnos una copia de la documentación que tenemos. Las radiografías, los hallazgos de la revisión y el plan de tratamiento que se le ha propuesto son datos de salud suyos; basta con que los pida.
Es normal que distintos profesionales propongan planes distintos. Cuando dos planes se contradicen, la pregunta correcta no es cuál es más rápido, sino cuál se ajusta a su hueso, a su estado de salud y a su vida diaria.
Los datos que le pedimos antes del tratamiento y por qué importan
Antes del formulario y de la revisión le pedimos algunos datos. No se los pedimos por curiosidad, se los pedimos por seguridad. Un dato incompleto o erróneo puede hacer que el plan se construya mal y provocar un riesgo innecesario.
Nadie le va a juzgar por compartir esta información. Decir que fuma, que toma su medicación de forma irregular o que una enfermedad suya no está controlada no pone en peligro el tratamiento. Callarlo sí.
Lo que el odontólogo necesita saber:
- Todos los medicamentos que toma, incluidos los anticoagulantes y antiagregantes, los corticoides, los fármacos que actúan sobre el hueso, los tratamientos que reducen las defensas y los complementos de herbolario. Algunos influyen directamente en el sangrado y en la cicatrización; en el caso de otros hay que hablar antes con el médico que le atiende.
- Sus enfermedades crónicas y su grado de control: diabetes, enfermedades cardiovasculares, tiroideas, renales y hepáticas, enfermedades autoinmunes. Tener una enfermedad no significa por sí solo un impedimento; lo determinante es si está controlada.
- El consumo de tabaco, con la cantidad diaria. El tabaco es un factor de riesgo conocido que afecta a la cicatrización de la boca y al estado a largo plazo de los tejidos que rodean el implante. Se hablará de dejarlo o, al menos, de reducirlo en las semanas del tratamiento.
- El consumo habitual de alcohol y, si lo hay, el de otras sustancias. Importa por las interacciones con los medicamentos y por la cicatrización.
- Sus alergias, sobre todo a medicamentos, al látex y a los metales.
- Las intervenciones quirúrgicas que ha tenido, los antecedentes de radioterapia en la cabeza y el cuello, los tratamientos dentales anteriores y los implantes que hayan fracasado.
- El embarazo o la posibilidad de estarlo. Es determinante para las radiografías y para algunos medicamentos.
- Hábitos y molestias como apretar los dientes, rechinarlos por la noche o el dolor en la articulación de la mandíbula. Influyen directamente en la carga que soportan los dientes fijos.
- Sus radiografías o tomografías actuales y las fotografías del interior de la boca.
Los resultados varían de una persona a otra
Los plazos y el recorrido que se describen en esta web son el objetivo del protocolo. No son una promesa hecha a todo el mundo. La estructura del hueso, la salud de la encía, las enfermedades sistémicas, la medicación, el tabaco, los hábitos de higiene bucal y la constancia con la que acuda a las revisiones influyen directamente en el resultado.
Las imágenes, los casos y los testimonios de pacientes que aparecen en la web relatan el proceso de esas personas. No significan que su resultado vaya a ser el mismo y no deben leerse como un compromiso de resultado.
Como en cualquier intervención quirúrgica, en el tratamiento con implantes existe la posibilidad de complicaciones. Entre ellas están la inflamación, los hematomas, los cambios temporales de sensibilidad, la infección, que el implante no se integre como se espera y que haga falta una intervención adicional. Qué riesgos son más relevantes en su caso se le explicará de forma personalizada después de la revisión.
Cuando termina el tratamiento no termina el trabajo. La duración de los dientes fijos depende de las revisiones periódicas y de la higiene bucal diaria. Si se descuidan esas dos cosas, ni el tratamiento mejor planificado dura lo previsto.
Qué ocurre con las radiografías y las fotografías que nos envía
A través del formulario nos llegan su nombre y apellidos, su número de teléfono, su dirección de correo electrónico, su país, el idioma que prefiere, el estado actual de su dentadura, si tiene o no radiografías o fotografías, la fecha en la que piensa venir y el mensaje que escriba. Si lo desea, puede adjuntar un máximo de tres archivos; se aceptan los formatos JPG, PNG, WEBP y PDF.
Estos datos se consideran datos de salud y no se comparten fuera del equipo clínico que realiza la valoración previa. No está obligado a enviar ninguna información que no sea médicamente necesaria para la valoración.
Sus derechos de acceso, rectificación y supresión de sus datos, y la forma de ejercerlos, se explican con detalle en la página de Política de privacidad. Si reside en la Unión Europea, puede ejercer por esa misma vía los derechos que le reconoce el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).
Después del tratamiento: revisiones y seguimiento
El periodo posterior al tratamiento forma parte del plan, no es un asunto aparte. Debe recibir por escrito cuándo se harán las revisiones, qué puede esperar los primeros días y ante qué signos tiene que avisarnos de inmediato.
Identidad de la clínica, odontólogo responsable y contacto
Saber quién le trata es uno de los derechos más básicos del paciente. No debería tener que preguntarlo: debe estar escrito aquí.
La clínica no publica número de teléfono. Que quede constancia escrita de lo que se habla nos beneficia tanto a usted como a nosotros. Puede escribirnos a info@implant72.com.
Dirección: Levent Mah. Büyükdere Cad. No:72, 34330 Beşiktaş / İstanbul.
Si tiene alguna reclamación sobre el proceso, escríbanos primero a nosotros; si no logramos resolverla, siempre le queda el derecho de acudir a las vías oficiales de reclamación.
Esta página no sustituye a un texto legal. Los derechos que le reconoce la normativa sobre derechos del paciente no se limitan a lo que aquí se escribe. La indicación se determina tras la revisión clínica, el estudio de las radiografías y la planificación del tratamiento. Este sitio no promete ausencia de riesgo ni resultados garantizados.
