Aspecto y función

Mastico solo por un lado: ¿qué tiene de malo?

El verdadero problema no es el hábito, sino la causa que le empuja hacia ese lado

Si lleva años masticando por el mismo lado, en su boca se acumulan dos daños distintos: en el lado que no usa, sarro e inflamación de las encías; en el que usa, desgaste y fisuras. En esta página explicamos qué ocurre en cada lado, de dónde viene este hábito, cuándo hay que darse prisa y cómo se resuelve la causa.

Respuesta breve

La boca está hecha para trabajar con los dos lados; cuando pasa a usar solo uno, se estropean los dos. En el lado que no usa se pierde la limpieza natural que da la masticación, la placa se endurece y se convierte en sarro, y la encía se inflama. En el que usa, los dientes hacen el doble de trabajo, se desgastan más deprisa, se fisuran, y la articulación de ese lado está bajo carga continua. Pero el problema de fondo no es el hábito: nadie mastica por un lado por gusto. Mientras no se resuelva el diente que duele, la muela que falta o la corona que molesta y le empujan hacia ese lado, el hábito vuelve.

En el lado que no usa
Acumulación de sarro e inflamación de las encías
En el lado que usa
Desgaste acelerado, fisuras, carga en la articulación
Lo que de verdad hay que resolver
La causa que le empuja a un solo lado
Al dentista el mismo día
Bloqueo de la mandíbula, hinchazón, fiebre

Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji

Qué pasa en la boca al masticar por un solo lado

En una boca sana, la masticación cambia de lado: el bocado se tritura unas veces a la derecha y otras a la izquierda, la lengua lo lleva de un lado a otro y el músculo de la mejilla va barriendo las superficies externas. De ahí sale gran parte del mecanismo con el que la boca se limpia a sí misma. Cuando pasa a masticar por un solo lado, la mitad de ese mecanismo se detiene.

Digámoslo desde el principio: masticar por un solo lado no es una preferencia, es un síntoma. Detrás siempre aparece una causa concreta: un diente que duele al morder, una superficie de raíz expuesta, unas muelas posteriores extraídas, una corona que ha quedado alta o una prótesis que roza la encía. El lado que no duele se aprende en pocas semanas, y aunque la causa desaparezca, el hábito no se corrige solo.

En el lado que no se usa, nada perturba la placa. La masticación, la lengua y el flujo de saliva deshacen continuamente la capa de bacterias de la superficie del diente; cuando eso no ocurre, la placa se queda donde está, se endurece y se convierte en sarro. El sarro ya no sale con el cepillo y crece en la base de la encía. La inflamación que aparece es reversible al principio; en cuanto llega al hueso, deja de serlo. Y además avanza sin dolor. Los pacientes lo cuentan sorprendidos: el lado que nunca cansan es el que sangra.

En el lado que se usa, en cambio, los dientes hacen el trabajo de los dos lados a la vez. El esmalte no se regenera; la carga que recae en un solo lado aplana las cúspides y acorta la vida de los empastes de ese lado. Más importante que el desgaste es la fisura, y su firma es inconfundible: el dolor no llega al morder, sino como un pinchazo breve y agudo en el momento en que deja de apretar. La fisura no deja rastro en una radiografía plana, avanza con cada mordida y, cuando llega por debajo de la encía, ese diente ya no puede salvarse.

Los músculos también reflejan este desequilibrio. El masetero, el más potente de los músculos de la masticación, se desarrolla con el trabajo; mientras el lado que trabaja sin descanso se engrosa, el lado opuesto no recibe el mismo estímulo. Con los años aparece una diferencia entre las dos mitades de la cara, y si en ese mismo lado falta algún diente, el adelgazamiento del hueso la acentúa.

La mandíbula es un hueso de una sola pieza y las articulaciones de sus dos extremos no pueden trabajar por separado; masticar siempre por el mismo lado carga una sola articulación de la misma manera en cada comida. Los trastornos de la articulación temporomandibular (ATM) no tienen una causa única; masticar por un lado no crea el cuadro, sino que es la carga que agrava una sobrecarga ya existente. Las señales son el cansancio mandibular por la mañana, un enganche en un solo lado al abrir la boca y un dolor que se irradia al oído.

El aspecto digestivo también es real. La masticación es la primera fase mecánica de la digestión: reduce el bocado a un tamaño que pueda bajar al estómago y lo mezcla con saliva. En quien mastica por un solo lado, la trituración suele quedar más incompleta; en algunas personas esto se traduce en quejas de hinchazón y sensación de pesadez después de comer. El efecto se nota sobre todo en quienes les faltan los dientes posteriores: los alimentos duros y fibrosos desaparecen del menú.

Cuándo puede esperar y cuándo no

Masticar por un solo lado no es, en sí, un cuadro urgente; algunas de las causas que crean este hábito sí lo son. Lo que marca la diferencia es lo que ocurre en el lado por el que no mastica.

Cuándo está indicado

  • Si el hábito es de hace unos díasDespués de un empaste nuevo, una extracción o un tratamiento de encías, es normal masticar un tiempo por el otro lado. Tras una extracción, de hecho, es necesario: los primeros días no se mastica por ese lado y se come blando para que el coágulo del alveolo se mantenga en su sitio. Que el dolor desaparezca no significa que el alveolo se haya cerrado. Lo único que hay que vigilar es que el hábito no se quede: al cabo de unos tres días, cuando ese lado pueda usarse con comodidad, vuelva a ponerlo en marcha.
  • Si la mandíbula hace ruido pero no dueleEl chasquido al abrir la boca, cuando no hay dolor ni limitación del movimiento, es un hallazgo frecuente y no necesita tratamiento. Lo que de verdad le importa es el dolor y cuánto puede abrir la boca.
  • Si le sangra al cepillarse el lado por el que no masticaEl sangrado es la señal de la primera fase de la inflamación, la reversible; puede esperar a una cita de limpieza en las próximas semanas. No se cepille menos ese lado; dejarlo porque sangra agrava la inflamación.
  • Si hay desgaste pero no sensibilidadLas superficies de masticación aplanadas son el registro de la carga pasada y hoy no requieren un tratamiento urgente. El objetivo es detener la fuerza que produce el desgaste antes de reparar el desgaste.

Cuándo no está indicado

  • Si en un lado hay un diente que duele al morderSi la causa del hábito es el dolor, el asunto deja de ser masticar por un lado. El dolor que aparece con la presión apunta a una fisura, a una inflamación en la punta de la raíz o a una fractura; ninguna remite sola. Enséñenos ese diente esta misma semana.
  • Si hay hinchazón en la encía, supuración o fiebreEstos signos indican que la inflamación ha salido del hueso y requieren una valoración el mismo día. Si le cuesta tragar o respirar, no espere al dentista: vaya a urgencias.
  • Si la mandíbula se bloqueaUna reducción brusca de la apertura de la boca suele significar que el disco de dentro de la articulación se ha desplazado; como el espasmo muscular y las infecciones también pueden dar un cuadro parecido, la causa la distingue la exploración. Hay que valorarlo pronto; cuanto más se tarda, más se asienta la limitación del movimiento.
  • Si le faltan dientes posteriores en un ladoAquí masticar por un lado no es un hábito, sino una obligación, y la carga que recae en el otro lado aumenta cada año. Mientras el hueco no se cierre, los dientes vecinos se inclinan, el diente de la arcada opuesta se alarga y la mordida se altera. Es una decisión que se encarece cuanto más se aplaza.

Cómo encontramos la causa

La secuencia siguiente no es de tratamiento, sino de diagnóstico. Al final queda claro por qué lado mastica, qué le empuja a hacerlo y cuánto daño se ha acumulado en cada lado.

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    Recogemos su historia

    Desde cuándo mastica por un solo lado, si empezó con un dolor o con una extracción y si nota cansancio en la mandíbula por la mañana. Un hábito de un año y uno de quince años no dejan la misma boca.

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    La boca nos dice qué lado no se usa

    Lo vemos sin necesidad de que el paciente nos lo cuente: el sarro y las manchas son claramente más abundantes en un lado, y el aplanamiento de las superficies de masticación está en el otro. Esta asimetría también muestra cuántos años tiene el hábito.

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    Localizamos el diente que se evita

    Le pedimos que muerda uno por uno los dientes sospechosos con un palillo de mordida, aplicamos la prueba de frío y comprobamos la respuesta a la percusión. Un dolor agudo al morder y soltar apunta a una fisura; un dolor sordo a la percusión, a una inflamación en la punta de la raíz.

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    Exploración de la mordida y de la articulación

    Con papel de articular vemos qué diente contacta primero; basta una sola superficie que haya quedado alta para empujar la masticación al otro lado. Después medimos la apertura de la boca y, presionando los músculos y la zona de la articulación, anotamos la diferencia entre los dos lados.

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    Pruebas de imagen

    La radiografía panorámica muestra en una sola imagen los dientes ausentes, los vecinos inclinados y los antagonistas alargados. La tomografía computarizada de haz cónico (CBCT) muestra la altura real del hueso que queda y la diferencia de nivel entre los dos lados; también orienta en las fracturas de raíz que no se ven en una radiografía plana. Pero una fractura no siempre deja rastro en la imagen: si el CBCT sale limpio y los signos clínicos persisten, seguimos vigilando el diente.

Qué se hace

El orden no es casual: primero se elimina la causa que empuja la masticación al otro lado y después se repara el daño acumulado en los dos lados. Si se hace al revés, el trabajo nuevo queda sometido a la misma fuerza.

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Tratamiento del diente que evita

La tarea no es acallar el dolor, sino eliminar su causa: ajustar una superficie que ha quedado alta lleva unos minutos, proteger una fisura con una corona, una sesión, y una endodoncia por inflamación en la punta de la raíz, varias sesiones. Hasta que no se completa este paso, la masticación no recupera el equilibrio.

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Limpieza del lado que no se usa

El sarro endurecido se retira con instrumental y, si ha bajado por debajo de la encía, se limpia la superficie de la raíz desde dentro de la bolsa. Si la inflamación se ha quedado en la encía, el tejido se recupera en pocas semanas; si ha llegado al hueso, este tratamiento detiene la reabsorción, pero no recupera el hueso perdido.

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Reparación del lado desgastado y férula de descarga

Los dientes acortados se remodelan con empastes o coronas, y las fisuras se protegen para frenar su movimiento; si hay antecedentes de apretar los dientes por la noche, se añade una férula de protección. Si se repara sin detener la fuerza que produce el desgaste, el trabajo vuelve a estropearse por el mismo sitio.

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Reposición de los dientes ausentes

Si en un lado no hay dientes con los que triturar, la masticación no puede volver allí; la única solución es cerrar el hueco. Para un solo diente ausente basta con un tratamiento con implante estándar. Si faltan muchos dientes en un lado o en los dos maxilares, resolvemos toda la boca en un único plan: los implantes se anclan mecánicamente en la capa externa dura del maxilar, es decir, en el hueso cortical. El implante clásico se coloca en el hueso alveolar superior, que se reabsorbe junto con los dientes, y hay que esperar meses a que su superficie se integre con el hueso; el implante estratégico, como se ancla en la capa basal dura más profunda, tiene sujeción desde el primer día. La diferencia viene de ahí. No hay que añadir hueso ni esperar meses, y al final de tres días de clínica sale con sus dientes fijos.

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Volver a aprender a masticar

Una vez resuelta la causa, queda un hábito aprendido que no desaparece solo; las primeras semanas tiene que llevar el bocado a propósito al lado que no usaba. Como este paso es gratuito, se subestima, y sin embargo es lo que mantiene el resultado.

Qué pasa si no se le presta atención

Como masticar por un solo lado se extiende a lo largo de los años, parece inofensivo. Lo que sigue no está escrito para asustarle, sino para que pueda hacer la pregunta adecuada vaya al profesional que vaya.

El lado descuidado pasa en silencio a una fase irreversible

En el lado donde se acumula el sarro, la inflamación avanza sin dar dolor; en cuanto llega al hueso, deja de ser reversible. Lo primero que nota el paciente es que los dientes se mueven, y en esa fase una parte de la pérdida ya se ha producido.

El esmalte no se regenera

El tejido dental desgastado no vuelve. La carga que recae en un solo lado acorta los dientes y, cuando la dentina de debajo queda al descubierto, empieza la sensibilidad al frío y al calor. A partir de ahí, lo que se puede hacer es detener el desgaste y reponer con material artificial la altura perdida.

La fisura avanza mientras se espera

Cada mordida empuja la fisura un poco más abajo. Un diente que hoy se protege con una corona y se usa durante años pasa a la lista de extracciones cuando la fisura llega por debajo de la encía. Lo que marca la diferencia no es la calidad del tratamiento, sino cuándo se hace.

El lado sano no se queda sano para siempre

Los pacientes lo llaman «mi lado bueno», pero el lado bueno es el que carga con todo el peso. Cuando un diente de ese lado se fisura, ya no queda dónde masticar, porque el otro lado lleva años descuidado.

Esperar complica el plan de implantes

El hueso maxilar conserva su volumen gracias a la carga de la masticación que recibe; en la zona sin dientes, adelgaza. Como el implante clásico se sujeta en la capa superior del hueso, a medida que allí disminuye el hueso el plan se complica por etapas: injerto, espera, segunda cirugía. El protocolo que aplicamos no entra en esas etapas, porque se ancla en la capa dura profunda del maxilar. Pero el hueso que adelgaza también cambia el lugar donde saldrá el diente, el soporte del labio y la mordida; es decir, el precio de esperar lo paga de todos modos.

Qué puede esperar después

El plazo cambia según la causa por la que mastica por un solo lado. La secuencia siguiente muestra el camino que empieza con una limpieza y, si hace falta, termina con la reposición de los dientes ausentes.

  1. La primera semana después de la limpieza

    En el lado descuidado es normal notar sensibilidad y un poco de sangrado al cepillarse; como queda al descubierto la superficie de la raíz que estaba bajo el sarro, también aparece una sensibilidad pasajera al frío. No deje de cepillarse; limpie ese lado con regularidad con un cepillo suave.

  2. De la segunda a la sexta semana

    La encía se afirma, el sangrado disminuye y el color se iguala en los dos lados. Al final de este periodo volvemos a medir la encía: si el sangrado ha parado, la inflamación se había quedado en la encía y el cuadro está cerrado. Si las bolsas siguen siendo profundas, la inflamación ha llegado al hueso y continuamos con un tratamiento de encías.

  3. Las primeras semanas: la masticación recupera el equilibrio

    Incluso cuando la causa ha desaparecido, durante un tiempo tiene que llevar el bocado de forma consciente al lado que no usaba; con el paso de las semanas el esfuerzo disminuye y deja paso al hábito. Un ligero cansancio en los músculos indica que el lado que llevaba tiempo sin trabajar se ha puesto en marcha.

  4. Si hay que reponer dientes ausentes: tres días de clínica

    En el protocolo que aplicamos, los implantes se anclan mecánicamente en el hueso cortical, por lo que no hay que añadir hueso ni esperar meses. Es normal algo de hinchazón y sensibilidad, que remiten a partir del tercer día. Al final de tres días de clínica sale con sus dientes fijos y vuelve a masticar por los dos lados.

No espere en estos casos

  • Si en el lado por el que no mastica aparece hinchazón, supuración o fiebre. Son signos de infección activa y hay que valorarlos el mismo día. Llame sin esperar a su cita.
  • Si de repente le cuesta abrir la boca. Que la mandíbula se enganche de golpe o que la apertura se reduzca claramente suele significar que el disco de dentro de la articulación se ha desplazado; como el espasmo muscular y las infecciones también pueden dar un cuadro parecido, la causa la distingue la exploración. Si se valora pronto, la solución es más sencilla.
  • Si después del tratamiento sigue masticando por un solo lado. Si sigue evitando ese lado, la causa no ha desaparecido: una fisura que se ha pasado por alto o una superficie que ha quedado alta. Las dos se resuelven en una sola sesión, pero para ello tiene que avisarnos.

Qué determina el coste

En esta página no damos una cifra única: detrás del mismo hábito puede haber una limpieza de una sola sesión o la reconstrucción completa de un lado con implantes. La cifra correcta se la damos después de la exploración y del CBCT. Envíenos su radiografía y le indicamos el alcance por escrito. Los conceptos que determinan el precio:

La causa que desplaza la masticación
El ajuste de la mordida, la endodoncia, la corona y el implante son tratamientos completamente distintos, con plazos y número de sesiones también distintos. Una cifra dada antes de conocer la causa está condenada a cambiar en la clínica.
El estado de la encía en el lado descuidado
La limpieza superficial del sarro y la limpieza de la superficie de la raíz desde dentro de la bolsa son trabajos distintos; la segunda se hace por zonas y en varias sesiones. Lo decisivo es si la inflamación está en la encía o en el hueso.
Cuántos dientes hay que reparar
En el lado que soporta la carga, el desgaste y las fisuras no se quedan en un solo diente. Un plan pensado para un diente y un plan que abarca todo ese lado se calculan por separado.
Número de dientes ausentes y prótesis
El número de implantes y el material de los dientes fijos que van encima influyen directamente en el total. Le indicamos por escrito desde el principio la marca del material que usamos.

Preguntas frecuentes

¿De verdad masticar por un lado me puede torcer la cara?

El músculo de la masticación se desarrolla con el trabajo; mientras el lado que trabaja sin descanso se engrosa, el lado opuesto no recibe el mismo estímulo. En un hábito de unos meses no tiene un efecto visible. Con los años aparece una diferencia entre las dos mitades de la cara, y si en ese mismo lado falta un diente desde hace tiempo, el adelgazamiento del hueso aumenta esa diferencia.

¿Por qué está peor el lado por el que no mastico? Si no lo canso nada.

No cansarlo no es protegerlo. La masticación, la lengua y el flujo de saliva deshacen continuamente la placa; forma parte del propio mecanismo de limpieza de la boca. En el lado que no se usa, nada perturba la placa, que se endurece y se convierte en sarro. Mientras la placa está blanda sale con el cepillo; una vez convertida en sarro, ya no: la capa endurecida se retira con instrumental y ningún colutorio la disuelve.

Si me obligo a masticar por el otro lado, ¿se soluciona?

Si la causa ha desaparecido, sí: es exactamente lo que hace falta. Pero si en ese lado hay un diente que duele o faltan muelas, obligarse no sirve; en pocos días vuelve a encontrarse masticando por el mismo lado, y esta vez además daña el diente que duele. El orden es este: primero resuelva la causa y después recupere el hábito de forma consciente.

¿De verdad afecta a la digestión?

La masticación es la primera fase mecánica de la digestión: reduce el tamaño del bocado y lo mezcla con saliva. En quien mastica por un solo lado, la trituración suele quedar más incompleta; en algunas personas esto se traduce en quejas de hinchazón y sensación de pesadez después de comer. El efecto se nota sobre todo en quienes les faltan los dientes posteriores de un lado: los alimentos duros y fibrosos desaparecen del menú y la alimentación se desplaza hacia la comida blanda.

En un lado no tengo ninguna muela. ¿Puedo seguir así?

Si sigue así, toda la carga recae en el otro lado, que se desgasta cada año más deprisa. Al mismo tiempo, los dientes vecinos al hueco se inclinan, el diente de la arcada opuesta se alarga, la mordida se altera y el hueso de la zona sin dientes adelgaza. Nada de esto tiene vuelta atrás; cerrar el hueco no es una decisión para aplazar.

¿Tengo que acudir a ustedes porque mastico por un solo lado?

No solo por este hábito, digámoslo con claridad. El ámbito del protocolo que aplicamos es la arcada completa o la ausencia de muchos dientes. Si lo que le empuja a masticar por un lado es un diente que duele, el sarro o un solo hueco, lo que corresponde es acudir a su propio dentista. Si le faltan muchos dientes en un lado o en los dos maxilares, el caso entra en nuestro ámbito; si al ver su radiografía pensamos que no es adecuado para usted, también se lo escribimos.

Fuentes

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