Dolor y sensibilidad
Dolor de muelas que se irradia a la mandíbula y al oído
El lugar donde se siente el dolor no indica de dónde viene
Si le duele el oído pero la exploración del oído ha salido normal, el siguiente sitio donde mirar es la boca. El dolor de muelas no se queda donde nace: se extiende a la mandíbula, al oído y a la sien. La articulación temporomandibular y la sinusitis también provocan dolor en esa misma zona. En esta página le explicamos cómo distinguir los tres cuadros, cuándo hay que darse prisa y a qué profesional acudir.
Respuesta breve
El dolor de muelas se irradia a la mandíbula y al oído porque los dientes, la articulación temporomandibular y parte del oído transmiten su señal por el mismo nervio, y el cerebro no puede distinguir con exactitud de dónde procede. Es lo que se llama dolor referido. Las muelas inferiores envían el dolor al oído y al ángulo de la mandíbula; los dientes posteriores superiores, a la sien y a la mejilla. En esa misma zona se asientan también el dolor de la articulación temporomandibular y el de la sinusitis maxilar. Lo que separa estos tres cuadros no es dónde duele, sino qué lo empeora.
- Lo que marca la diferencia
- No dónde duele, sino qué lo empeora
- Origen del dolor que llega al oído
- Muelas inferiores y articulación temporomandibular
- Cuándo acudir al profesional
- Dolor que dura más de dos días
- Señal de urgencia
- Hinchazón en la cara, fiebre, no poder abrir la boca
Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji
Por qué el dolor no se siente donde se origina
La sensibilidad de la cara, los dientes y la articulación temporomandibular pasa por un único nervio: el trigémino. Los dientes inferiores, la parte delantera del oído y un tramo del conducto auditivo externo comparten la misma rama de este nervio. La señal que llega al cerebro no lleva la etiqueta «este diente»: el cerebro reconoce la zona, no el punto exacto. Que el origen y el lugar donde se siente el dolor no coincidan se llama dolor referido.
La segunda razón está en la propia estructura del diente. El fino tejido conjuntivo que une el diente al hueso contiene fibras que informan de la posición; por eso, cuando presiona un diente con el dedo, no se equivoca de diente. La pulpa, el tejido del interior del diente, carece de esas fibras: cuando se inflama, el nervio solo dice «dolor», no da la dirección. Por eso un paciente con una caries profunda no sabe señalar qué diente le duele, e incluso señala la mandíbula cuando el problema está en el maxilar superior.
El mapa de la irradiación es conocido. Las muelas inferiores envían el dolor al oído y al ángulo de la mandíbula; los incisivos inferiores lo llevan al mentón. Las muelas y los premolares superiores lo reflejan en la sien, la mejilla y debajo del ojo. La irradiación no cruza la línea media: un diente del lado derecho no hace doler el oído izquierdo. Por eso, en un paciente con dolor de oído y una exploración del oído normal, lo siguiente que hay que revisar son las muelas inferiores del mismo lado.
Una de las causas más habituales del dolor que llega al oído es la muela del juicio a medio salir. Bajo el capuchón de encía que cubre la muela se cuelan restos de comida y bacterias, y la zona se inflama. El dolor se extiende desde detrás de la mandíbula hasta el oído, cuesta tragar y la boca no se abre del todo. Si a este cuadro se suman fiebre, hinchazón en la cara o en el cuello o dificultad para tragar, no espere a tener cita: vaya directamente a urgencias.
La articulación temporomandibular está a un centímetro por delante del orificio del oído. El dolor de una articulación tan cercana se percibe como dolor de oído, y los pacientes suelen acudir primero al otorrino. Este cuadro tiene sus propias señales: cansancio mandibular por la mañana, ruidos al abrir la boca, sienes que se fatigan al masticar y un dolor que sube y baja a lo largo del día. Apretar los dientes por la noche es el factor que con más frecuencia alimenta el cuadro; las superficies de masticación desgastadas y planas son la huella que el apretamiento deja en la boca.
Las raíces de los dientes posteriores superiores llegan hasta el suelo del seno maxilar; en algunos pacientes, el hueso que los separa es fino como el papel. Cuando el seno se inflama, aumenta la presión alrededor de esas raíces y el dolor se percibe como si viniera de los dientes. Distinguirlo no es difícil: en el dolor de origen sinusal se sensibilizan a la vez varios dientes posteriores superiores, el dolor aumenta al inclinarse hacia delante y se acompaña de congestión nasal. En el dolor de origen dental, un único diente reacciona de forma aguda al frío.
¿El dolor viene del diente o de otro sitio?
Estas son las señales que buscamos en la exploración. Las de la primera lista indican que el origen es un diente y que el dolor desaparecerá al tratarlo. Las de la segunda indican que el origen está fuera del diente; en ese caso, sacarse un diente no quita el dolor y le hace perder un diente sano.
Cuándo está indicado
- Si reacciona de forma aguda al fríoSi con un sorbo de agua fría el dolor empieza como una punzada y sigue después de dejar el vaso, el origen es la pulpa de ese diente. Si el dolor se prolonga durante minutos, la inflamación ha pasado a una fase irreversible.
- Si al presionar un único diente se reproduce el mismo dolorSi el dolor se reproduce tal cual cuando el profesional golpea suavemente el diente o cuando usted muerde algo con él, se ha encontrado el origen. El dolor referido no tiene un desencadenante así.
- Si el dolor le despiertaUn dolor pulsátil que aumenta al acostarse y alcanza su punto máximo en mitad de la noche indica presión dentro del diente. El dolor de la articulación temporomandibular empeora hacia la mañana; el dolor pulpar no espera a ninguna hora.
- Si hay hinchazón o supuración en la encíaUn pequeño bulto en la encía del lado que duele, mal sabor de boca o supuración indican que la infección de la punta de la raíz ha encontrado una salida. En ese caso el dolor cede durante un tiempo, pero la infección sigue ahí.
Cuándo no está indicado
- Si el dolor cambia al abrir y cerrar la bocaEl dolor que aumenta al bostezar o al dar un bocado grande y que desaparece con el reposo procede de la articulación temporomandibular y de los músculos masticatorios. Que el dolor se reproduzca al presionar con el dedo justo delante del oído es la señal más clara de este cuadro.
- Si aumenta al inclinarse hacia delante y duelen varios dientes superiores a la vezQue los dientes posteriores superiores se sensibilicen todos juntos, que el dolor empeore al inclinar la cabeza hacia delante y que haya congestión nasal describen un cuadro de origen sinusal. Aquí lo que hay que tratar no es el diente, sino el seno.
- Si el dolor aparece como un relámpago y desaparece en segundosUn dolor breve e intenso, como una descarga eléctrica, que se desencadena al tocarse la cara, al afeitarse o con el viento frío procede del propio nervio. El tratamiento dental no lo elimina; hace falta una valoración neurológica.
- Si hay supuración en el oído, sensación de taponamiento o pérdida de audiciónSi el dolor se acompaña de supuración en el oído, sensación de presión o pérdida de audición, el origen es el propio oído. La primera parada es el otorrino; los dientes entran en juego cuando el oído sale normal.
Cómo encontramos el origen
El objetivo de este orden no es tratar, sino encontrar el origen. En el dolor referido, un tratamiento iniciado en el diente equivocado no quita el dolor y sacrifica un diente sano; por eso no tocamos ningún diente que no hayamos comprobado.
- 1
Recogemos la historia del dolor
Cuándo empezó, qué lo empeora (frío, dulce, morder, abrir la boca, inclinarse hacia delante), cuánto dura una vez retirado el estímulo y si le despierta o no cambian la decisión. La historia por sí sola reduce notablemente las posibilidades.
- 2
Comprobamos los dientes uno por uno
La prueba de frío, la percusión suave del diente y la prueba de mordida intentan reproducir el dolor. No comprobamos solo el diente que usted señala, sino también los vecinos y los de la arcada opuesta; en el dolor referido, el diente señalado y el diente problemático no tienen por qué ser el mismo.
- 3
Radiografía e imagen tridimensional
La radiografía panorámica muestra la distancia entre la caries y la pulpa, la infección en la punta de la raíz, la posición de una muela del juicio retenida y el estado del suelo del seno. Las fisuras radiculares no se ven en una radiografía convencional; si hay sospecha, hacemos un CBCT (tomografía computarizada de haz cónico).
- 4
Exploramos la articulación temporomandibular y los músculos masticatorios
Medimos cuánto abre la boca, presionamos con el dedo sobre la articulación y sobre los músculos de la sien y la mejilla, y observamos qué diente contacta primero al cerrar. Las superficies de masticación desgastadas y planas delatan el apretamiento nocturno.
- 5
Si hace falta, hacemos una prueba anestésica
Cuando la sospecha queda entre dos zonas, se anestesia una de ellas por separado. Si el dolor cesa, el origen está ahí; si continúa, se busca en otro sitio. Esta prueba evita que se haga una endodoncia, que es irreversible, en el diente equivocado.
- 6
Si el origen no es un diente, le derivamos
Cuando aparece un cuadro de origen sinusal, auditivo o nervioso, se lo decimos y le derivamos al profesional adecuado. La tarea del dentista no es demostrar que el dolor viene de un diente, sino averiguar de dónde viene.
Qué se hace según el origen
Esta molestia no tiene un único tratamiento; lo que se hace depende del origen del dolor. A continuación, la respuesta a cada uno de los cuadros de esta página.
Inflamación de la pulpa: endodoncia
Se retira el tejido inflamado del interior del conducto, se limpia y se rellena el conducto, y desaparece el origen del dolor. El dolor pulsátil que llega al oído remite claramente durante el primer día; la sensibilidad al morder puede durar unos días más. Si el diente está muy destruido o la raíz se ha fracturado a lo largo, en lugar de la endodoncia se plantea la extracción.
Muela del juicio: limpieza y extracción
En la fase aguda se limpia bajo el capuchón de encía y se controla la inflamación. Si el dolor se repite, se extrae la muela. Una muela que no tiene espacio para salir no vuelve a dejar tranquilo al paciente; cada recaída supone caries y pérdida de hueso en la cara posterior de la muela vecina.
Articulación temporomandibular y apretamiento: reducir la carga
El tratamiento de este cuadro no consiste en operar la articulación, sino en reducir la carga que soporta: férula de descarga, dieta blanda durante un tiempo, ejercicios mandibulares y control del dolor. Modificar la mordida de forma permanente tallando los dientes es irreversible y no hay pruebas suficientes de que funcione en el dolor de la articulación temporomandibular; por eso no forma parte del primer escalón. El estrés y los hábitos de sueño que desencadenan el apretamiento también forman parte del tratamiento.
Sinusitis: primero la nariz, luego el diente
En el dolor de origen sinusal, el tratamiento corresponde al otorrino y el dolor cesa cuando se cura el seno. También ocurre al revés: la infección en la punta de la raíz de un diente posterior superior perfora el suelo del seno y provoca sinusitis. Se llama sinusitis odontogénica y, si no se trata el diente, la sinusitis vuelve. Cuál de las dos es lo muestra el CBCT.
Si el diente no se puede salvar: extracción y diente de reposición
Si el origen es un diente que no se puede salvar, la cuestión deja de ser el dolor y pasa a ser qué hacer con el hueco. Cuando falta un solo diente, la respuesta es un implante unitario. El protocolo que aplicamos a pacientes que han perdido varios dientes seguidos es distinto: como los implantes se anclan mecánicamente en la capa externa dura del hueso, no se espera a la osteointegración, no se plantea añadir hueso y el paciente sale con dientes fijos al cabo de tres días clínicos.
Qué ocurre si se retrasa
No lo escribimos para asustarle, sino para que pueda hacer las preguntas adecuadas acuda al profesional que acuda. Si un profesional no se lo explica por iniciativa propia, pregúntelo usted.
Que el dolor desaparezca no significa que se haya curado
La causa más frecuente de que un dolor de muelas desaparezca por sí solo no es que el diente se cure, sino que su nervio muera. El dolor cesa, la infección baja hasta la punta de la raíz y semanas después vuelve con hinchazón. Ese periodo silencioso es cuando el tratamiento resulta más sencillo, y es justo cuando los pacientes no acuden.
Los analgésicos y los antibióticos no eliminan la causa
El antibiótico viaja por la sangre; como al tejido muerto del interior del conducto no llega sangre, tampoco llega el antibiótico. Reduce la hinchazón y calma el dolor, pero deja la causa donde está. Al terminar el tratamiento, el cuadro vuelve y en cada recaída avanza un poco más.
En el dolor referido se trata el diente equivocado
En el dolor referido, el diente que señala el paciente y el diente problemático resultan ser distintos; el diente que se abre sin comprobar recibe una endodoncia inútil y el dolor sigue ahí. La endodoncia no tiene vuelta atrás. Si un profesional le propone abrir el diente sin hacer la prueba de frío ni una radiografía, pida una segunda opinión.
La infección se extiende a la cara y al cuello
Cuando la infección que empieza en un diente atraviesa el hueso y pasa al tejido blando, aparecen una hinchazón que sube hasta el párpado o baja hacia el cuello, imposibilidad de abrir la boca, dificultad para tragar y fiebre. Aquí cuentan las horas y el sitio adonde ir es urgencias. Basta una sola mala semana para que un diente que se ha ido tolerando durante años llegue a este punto.
El apretamiento sin tratar hace perder dientes
Al apretar por la noche, los dientes soportan una y otra vez, durante toda la noche y sin que usted lo note, una carga que nunca reciben al masticar con normalidad. El resultado son fisuras en el esmalte, empastes y coronas que se rompen y dientes que se fracturan a lo largo. En dientes cuyo soporte ya ha disminuido, esta carga acelera la pérdida.
Cuándo desaparece el dolor
El tiempo depende del origen. El calendario siguiente muestra la evolución realista de los cuadros que vemos con más frecuencia.
Los dos primeros días
El analgésico calma el dolor, pero no detiene la causa. Durante estos dos días no mastique con ese lado, evite las bebidas muy frías y muy calientes y, al acostarse, eleve un poco la cabeza. Si el dolor de muelas dura más de dos días, no es un cuadro para esperar en casa.
Después de la endodoncia
El dolor pulsátil que llega al oído y a la mandíbula remite claramente en las primeras 24 horas. La sensibilidad al morder dura unos días y va disminuyendo por sí sola.
Si se ha extraído la muela del juicio
La hinchazón y la apertura limitada de la boca remiten a partir del tercer día, y al final de la primera semana la mandíbula está más aliviada. El dolor que llega al oído se va apagando poco a poco durante ese tiempo.
Si el origen es la articulación temporomandibular
El calendario de este cuadro no se mide en días, sino en semanas. Con la férula de descarga y la reducción de la carga, el alivio llega en unas semanas; el cansancio mandibular por la mañana es el síntoma que más tarda en mejorar.
Si el origen es una sinusitis
La mayoría de las sinusitis remiten solas en cuatro semanas y la sensibilidad de los dientes desaparece con la del seno. Aun así, si tras tres semanas de tomar sus propias medidas en casa no mejora, no espere y vuelva a su médico. Si una vez curado el seno sigue doliendo el mismo diente, el origen era el diente desde el principio; vuelva al dentista.
No espere en estos casos
- Si tiene hinchazón en la cara o en el cuello. Si una hinchazón que sube hasta el párpado o baja por debajo de la mandíbula se acompaña de dificultad para tragar o para respirar, el sitio adonde ir es urgencias. En este cuadro no se espera a tener cita.
- Si tiene fiebre y no puede abrir la boca. Que con fiebre la boca no se abra ni siquiera el ancho de un dedo indica que la infección se ha extendido a los músculos masticatorios. Este cuadro no puede esperar a una cita: vaya directamente a urgencias.
- Si el dolor dura más de dos días o el analgésico no hace efecto. Un dolor que no cede con analgésicos y que le despierta indica que la presión dentro del diente ha aumentado, y no disminuye esperando.
- Si el dolor de mandíbula se acompaña de opresión en el pecho o falta de aire. Un dolor de mandíbula que aparece junto con sudoración, presión en el pecho o dolor que baja al brazo no es de origen dental. En este cuadro, llame al 112 sin perder tiempo.
Qué determina el coste
En esta página no damos una cifra única, porque mientras no se encuentra el origen tampoco se sabe qué habrá que hacer: la misma molestia se resuelve en un paciente con un empaste de una sola sesión, en otro con una endodoncia y en un tercero con una férula de descarga. Envíe su radiografía y le contaremos por escrito lo que vemos. Estos son los conceptos que determinan el precio:
- El origen del dolor
- Un empaste, una endodoncia, la extracción de una muela del juicio, una férula de descarga y un implante son procedimientos completamente distintos. Una cifra dada antes de conocer el origen está condenada a cambiar en la clínica.
- El alcance de las pruebas de imagen
- En algunos cuadros basta con una radiografía panorámica. Ante una fisura radicular, una muela retenida o una sospecha de sinusitis, el CBCT es imprescindible.
- Cuántos dientes se tratan
- Un plan basado en un solo diente y otro que abarca varios dientes se calculan por separado. En los pacientes que llegan con dolor referido, el cuadro va con frecuencia más allá de un solo diente.
- Qué se coloca sobre el diente
- Un diente posterior con endodoncia necesita una corona; si se ha colocado un implante, el material del diente fijo que va encima y el trabajo de laboratorio influyen en el total. Le indicamos por escrito desde el principio la marca del material que utilizamos.
Preguntas frecuentes
Me duele el oído, pero el otorrino no ha encontrado nada. ¿Puede ser por un diente?
Sí, es una historia muy conocida. En el dolor de oído de un solo lado con una exploración del oído normal, lo siguiente que hay que revisar son las muelas inferiores del mismo lado y la articulación temporomandibular. El dentista distingue entre estas dos posibilidades con la prueba de frío, la prueba de mordida y una radiografía.
No sé señalar qué diente me duele. ¿Es normal?
Es normal. La pulpa del interior del diente no tiene fibras que informen de la posición; el nervio avisa del dolor, pero no de su dirección. Por eso los pacientes señalan bien la zona y mal el diente. Esa es precisamente la tarea del profesional: encontrar no el diente que usted señala, sino el que responde a las pruebas.
¿Sinusitis o diente? ¿Cómo puedo saberlo en casa?
Fíjese en tres cosas. En la sinusitis se sensibilizan a la vez varios dientes posteriores superiores del mismo lado; en el dolor de origen dental destaca un solo diente. El dolor de la sinusitis aumenta al inclinarse hacia delante; el de muelas aumenta con el frío y al morder. La sinusitis se acompaña de congestión nasal. Si las tres señales apuntan al seno, acuda primero al otorrino.
El dolor se me ha pasado solo. ¿Aun así debo ir al dentista?
Vaya. La causa más frecuente de que un dolor de muelas desaparezca por sí solo no es que el diente se cure, sino que su nervio muera. El dolor calla, la infección crece en silencio en la punta de la raíz y semanas después vuelve con hinchazón. Ese periodo silencioso es cuando el tratamiento resulta más sencillo.
Me chasquea la mandíbula y el dolor me llega al oído. ¿Tengo que sacarme un diente?
No. El ruido al abrir la boca, el cansancio mandibular por la mañana y un dolor que desaparece con el reposo describen la articulación temporomandibular y los músculos masticatorios. Sacarse un diente no quita este dolor y le hace perder un diente sano. Lo que hay que hacer es reducir la carga sobre la articulación: férula de descarga, dieta blanda durante un tiempo y ejercicios mandibulares. Modificar la mordida tallando los dientes es un procedimiento irreversible y no es la primera opción en este cuadro.
Tengo una muela del juicio retenida. ¿Es la causa del dolor que me llega al oído?
Esta muela es una de las causas más habituales del dolor que llega al oído y a la parte posterior de la mandíbula. Sus señales características son dificultad al tragar, no poder abrir la boca del todo, mal sabor en esa zona e hinchazón de la encía. La radiografía muestra la posición de la muela. Si el dolor se repite, se plantea la extracción.
¿Qué pasa si al final pierdo el diente por este dolor?
Cuando se pierde un solo diente, se sustituye con un implante unitario; es un procedimiento estándar. El protocolo de tres días clínicos que aplicamos está pensado para otra situación: la boca completa o la falta de muchos dientes. Como los implantes se anclan mecánicamente en la capa externa dura del hueso, no se espera a la osteointegración y no se plantea añadir hueso ni esperar durante meses; también lo aplicamos en pacientes con diabetes. Para un solo diente que duele, no necesita este protocolo.
Fuentes
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