Síntomas en las encías

¿Por qué duelen las encías y cómo se quita el dolor?

El origen del dolor no lo marca dónde está, sino con qué aumenta y qué lo acompaña

El dolor de encías no es el nombre de una sola enfermedad, sino el síntoma común de cinco problemas distintos. La misma molestia puede venir de una inflamación, de un diente que intenta salir, de un punto que presiona la prótesis, de un resto de comida atrapado entre los dientes o de un absceso en la punta de la raíz. Lo que distingue el origen no es la intensidad del dolor, sino dónde está, con qué aumenta y si se acompaña de hinchazón o fiebre. Algunos cuadros mejoran solos en casa en pocos días; otros requieren atención urgente en cuestión de horas. A continuación verá, uno por uno, los cinco orígenes frecuentes y la señal característica de cada uno.

Respuesta breve

El dolor de encías suele venir de uno de estos cinco orígenes: la inflamación causada por la placa acumulada, un diente que intenta salir o que está semirretenido, un punto que presiona la prótesis, un resto de comida atrapado entre los dientes o un absceso en la punta de la raíz. Cómo se quita también depende del origen: el dolor por inflamación se alivia en días con un cepillado regular y el hilo dental; el causado por la prótesis o por comida atrapada termina cuando desaparece la causa, y el absceso no se cura solo: tiene que drenarlo el dentista.

Origen más frecuente
Inflamación de las encías por la placa acumulada
El cuadro que no se cura solo
El absceso: hay que drenarlo
Señal de urgencia
Hinchazón en la cara, fiebre, dificultad para abrir la boca
Error frecuente
Apretar un comprimido de aspirina contra la encía

Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji

Los cinco orígenes del dolor de encías

Detrás del dolor de encías hay uno de tres mecanismos: el tejido está inflamado, hay presión sobre un punto o avanza una infección. Para distinguir el origen no hay que fijarse en la intensidad del dolor, sino en tres preguntas: ¿el dolor está en un solo punto o en una zona amplia?, ¿con qué aumenta?, ¿se acompaña de hinchazón o fiebre? La respuesta a estas tres preguntas indica en gran medida ante cuál de los cinco cuadros siguientes se encuentra.

El origen más frecuente es la inflamación de las encías. Cuando la capa de bacterias que se acumula sobre el diente no se limpia, la encía se enrojece, se hincha y se vuelve sensible al tacto. Este dolor no suele notarse en un solo diente, sino en una franja que abarca varios; aumenta al cepillarse o al morder algo duro y disminuye en reposo. Si la placa se ha endurecido y se ha convertido en sarro, no sale con el cepillo y el dolor no termina solo.

El segundo origen es un diente que intenta salir o que está semirretenido, sobre todo la muela del juicio inferior. Bajo el capuchón de encía que queda sobre el diente entran restos de comida y bacterias, y la zona se inflama. Este cuadro se llama pericoronaritis y tiene síntomas propios: el dolor se extiende desde la parte posterior de la mandíbula hacia el oído, cuesta tragar y la boca no se abre del todo. Los restos de comida acumulados bajo el capuchón, o el diente de la arcada opuesta que roza continuamente el capuchón al masticar, desencadenan y mantienen el cuadro.

El tercer origen es la prótesis. Si el borde de una prótesis recién puesta o usada desde hace tiempo presiona demasiado en un punto, ese punto se irrita de forma continua y con el tiempo se convierte en una llaga dolorosa. Los síntomas de este dolor son claros: aumenta con la prótesis puesta, disminuye al quitarla y se repite siempre en el mismo punto. Lijar o rebajar la prótesis por su cuenta desplaza el punto, pero no resuelve la presión; lo correcto es que la ajuste el profesional.

El cuarto origen es un resto de comida atrapado entre los dientes. En una zona con las encías retraídas, con los dientes separados o con un empaste de borde sobresaliente, cuando se queda atrapado un resto como una fibra o una semilla, ese punto empieza a latir en cuestión de horas. Al sacar el resto con hilo dental, el dolor remite enseguida; si la comida se queda atrapada una y otra vez en la misma zona, lo más probable es que la causa esté en el propio diente y hay que revisarlo.

El quinto origen, y el más serio, es el absceso: un foco de infección formado por el pus que se acumula en la punta de la raíz o en el fondo de una bolsa de la encía. Este dolor no se extiende por una zona amplia, sino que suele concentrarse alrededor de un solo diente, es pulsátil y continuo, empeora al tocar el diente o al morder y a menudo se acompaña de hinchazón en esa zona. A diferencia de los otros cuatro cuadros, el absceso no se cura solo; no desaparece sin drenar el pus.

Hay una costumbre extendida y equivocada que aparece en los cinco cuadros: en lugar de tragar un analgésico, sobre todo la aspirina, apretarlo directamente contra la encía que duele. La aspirina, en contacto con el tejido, puede causar una quemadura química; se ve como una mancha blanca con la superficie descamada y tarda más en curarse que el dolor original. Los analgésicos están hechos para tragarse, no para aplicarse sobre el tejido; para un uso correcto, siga las instrucciones del prospecto.

¿Se quita en casa o hay que ir al profesional?

La distinción siguiente no se fija en la intensidad del dolor, sino en las señales que lo acompañan. La mayoría de los cuadros de la primera lista remiten en pocos días solos o con un arreglo sencillo; cada uno de los de la segunda requiere que le vea un dentista el mismo día o en pocos días.

Cuándo está indicado

  • Si el dolor solo se nota al cepillarse o al morder algo duroUn dolor leve que cede en reposo y se extiende por una zona amplia suele ser señal de una inflamación reciente. Al corregir el cepillado y añadir hilo dental, disminuye claramente en pocos días.
  • Si la prótesis es nueva y duele un solo puntoEs frecuente que una prótesis nueva deje marca en uno o dos puntos los primeros días. Si el punto es siempre el mismo y el dolor disminuye al quitar la prótesis, basta con un pequeño ajuste de su profesional.
  • Si el dolor está entre dos dientes y empezó justo después de comerSi al sacar con hilo dental el resto atrapado el dolor remite en minutos, el origen era ese. Si el mismo punto vuelve a atrapar comida varias veces en la semana, hay que buscar la causa.
  • Si la boca se abre con normalidad y no hay hinchazón ni fiebreSi no hay ninguna de estas tres señales, el cuadro no apunta a una infección urgente. Aun así, conviene pedir cita si el dolor no mejora en pocos días.

Cuándo no está indicado

  • Si no puede abrir la boca del todo o le cuesta tragarEs señal de que la inflamación se ha extendido a los músculos de la masticación o a la zona de la faringe; lo más frecuente es que ocurra alrededor de un diente semirretenido. No se espera a una cita: hay que valorarlo el mismo día.
  • Si tiene hinchazón en la cara o bajo la mandíbulaLa hinchazón indica que la inflamación ha salido de la encía hacia el tejido blando. Si la hinchazón crece hacia el ojo o el cuello, o si le cuesta respirar o tragar, el lugar al que debe ir es urgencias.
  • Si el dolor le despierta por la noche y es pulsátilUn dolor pulsátil que aumenta al acostarse y dura horas suele ser señal de una inflamación en la punta de la raíz. No es un cuadro que se pueda sobrellevar días con analgésicos.
  • Si tiene fiebre o se encuentra mal en generalLa fiebre puede indicar que la infección no se limita a la boca. En este caso, acuda sin esperar a un dentista o, fuera del horario de consulta, a urgencias.

Cómo encuentra el dentista el origen

Para el dolor de encías, debe acudir al dentista que tenga más cerca; esta página no sustituye a la exploración. La secuencia siguiente es para que sepa qué pasos no deben saltarse.

  1. 1

    La historia del dolor

    Lo primero que se pregunta es cuándo empezó, si está en un solo diente o en una zona amplia, con qué aumenta, si lleva prótesis y si hay situaciones como el tabaco o la diabetes. Estos datos por sí solos acotan mucho las posibilidades.

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    Exploración visual y prueba de percusión

    Se valoran a simple vista el enrojecimiento de la encía, la hinchazón, las marcas de la prótesis o el capuchón de encía; se golpean suavemente los dientes sospechosos para ver si el dolor se repite en el mismo punto.

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    Medición de las bolsas

    Con una sonda de punta fina se mide la profundidad del borde de la encía. Una bolsa profunda es señal de que la inflamación ha bajado de la encía al hueso y de que no mejorará solo con el cepillado.

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    Radiografía

    Un foco de infección en la punta de la raíz, la posición de un diente semirretenido o la pérdida de hueso solo se ven en la radiografía. Si hay hinchazón o dolor pulsátil, este paso no se salta.

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    Revisión de la prótesis

    Si lleva prótesis, se revisan su asentamiento y los puntos de presión; si el dolor viene de ahí, se corrige antes de buscar un problema en los dientes.

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    Resultado y orientación

    Al final de la exploración queda claro cuál es el origen y cuánta prisa hay. Si el origen es un absceso o una infección extendida, se actúa el mismo día; si es una gingivitis o la presión de la prótesis, se habla de un plan de unos días.

Qué se hace según el origen

Estos cinco cuadros no tienen un tratamiento común; lo que se hace cambia por completo según el origen.

01

Inflamación de las encías: limpieza y corrección de la higiene

Si hay sarro, se retira con una limpieza por ultrasonidos y después se enseña la técnica correcta de cepillado y de hilo dental. En una inflamación detectada pronto, esto basta por sí solo.

02

Diente semirretenido: limpieza o extracción

En la fase aguda se limpia bajo el capuchón de encía y se controla la inflamación. Si el dolor se repite y el diente no tiene espacio para salir, se habla de la extracción.

03

Presión de la prótesis: ajuste

El profesional rebaja con medida el punto en el que presiona la prótesis. Tras el ajuste, el dolor disminuye claramente en pocos días; si no disminuye, se revalúa la propia prótesis.

04

Comida atrapada: corrección del empaste o de la corona

Un atasco puntual se resuelve con hilo dental. Si el mismo punto atrapa comida una y otra vez, hay un empaste de borde sobresaliente o un hueco abierto entre los dientes; mientras no se corrija el origen, la comida seguirá quedándose atrapada.

05

Absceso: drenaje y tratamiento del origen

Se drena el pus y después, según el origen, se hace una endodoncia o una extracción. Si la mayoría de los dientes han ido llegando a este punto uno tras otro, el asunto deja de ser un solo diente y pasa a ser la planificación de la boca completa; ese es nuestro campo de trabajo. Si envía su radiografía panorámica o su CBCT a través del formulario, en 24 horas la valoramos y le respondemos por escrito.

Qué pasa si se aplaza

Los puntos siguientes explican qué cambia de verdad al aplazar cada uno de los cinco orígenes; el objetivo es que pueda hacer la pregunta correcta vaya al profesional que vaya.

El absceso no se cura solo: crece

Se puede calmar un tiempo con analgésicos, pero el pus sigue ahí y continúa creciendo. No hay absceso que se cure sin drenarlo; aplazarlo solo retrasa el momento de la intervención.

La infección puede extenderse a la cara y al cuello

Cuando una inflamación que empieza en el diente o en la encía atraviesa el hueso y pasa al tejido blando, puede aparecer una hinchazón que llega al párpado o baja al cuello, imposibilidad de abrir la boca o dificultad para tragar. En este cuadro las horas cuentan; el lugar al que debe ir es urgencias.

La pericoronaritis se reactiva una y otra vez

Aunque la inflamación alrededor del diente semirretenido pase una vez, bajo el mismo capuchón de encía vuelve a acumularse placa. Cada recaída aumenta el riesgo de caries y pérdida de hueso en la cara posterior de la muela vecina.

La inflamación ignorada baja al hueso

Si un dolor leve que se extiende por una zona amplia se sobrelleva durante mucho tiempo solo con analgésicos, la inflamación de fondo avanza y puede empezar a afectar al hueso que sostiene el diente. Si esta fase no se trata, ya no tiene vuelta atrás.

Si la llaga por la prótesis tarda mucho en curarse, el tejido se irrita de forma permanente

Una presión que dura semanas sobre el mismo punto puede provocar un cambio permanente en el tejido. Una llaga que dura más de dos semanas y no mejora pese al ajuste de la prótesis debe valorarse sin falta.

Cuándo se quita el dolor

La duración cambia según el origen. La secuencia siguiente muestra la evolución realista de los cuatro cuadros más frecuentes.

  1. Las primeras 48 horas

    En este plazo queda bastante claro ante qué cuadro se encuentra: el dolor por inflamación se alivia con la higiene, el causado por la prótesis disminuye al quitarla y el debido a un absceso sigue latiendo pese al analgésico.

  2. Una semana después de corregir la higiene

    El dolor y la sensibilidad debidos a la inflamación de las encías remiten claramente en este plazo. Si no remiten, puede haber debajo un depósito de sarro al que no llega el cepillo.

  3. Unos días después de ajustar la prótesis

    El dolor en el punto ajustado suele disminuir claramente en pocos días. Si el mismo punto vuelve a doler, hace falta un nuevo ajuste.

  4. Después de drenar el absceso

    El latido remite en gran medida en los primeros días; la sensibilidad puede durar unos días más. Mientras no se trate el diente de origen (endodoncia o extracción), no cabe esperar que el dolor desaparezca del todo.

No espere en estos casos

  • Si hay hinchazón en la cara o el cuello, o fiebre. Son señales de que la inflamación se está extendiendo; hay que valorarlo el mismo día. Si le cuesta respirar o tragar, acuda a urgencias sin esperar.
  • Si no puede abrir la boca del todo. Una boca que no se abre ni el ancho de un dedo puede indicar que la inflamación se ha extendido a los músculos de la masticación. Este cuadro no espera a una cita.
  • Si ha corregido la higiene y el dolor no ha disminuido en dos semanas. En ese caso, el problema no está en la higiene en casa, sino en un lugar al que no llega el cepillo. Esperar no aporta nada.
  • Si el analgésico no hace efecto o el dolor le despierta. Un dolor que persiste pese al analgésico y late por la noche indica que la presión dentro del diente o de la encía ha aumentado, y no disminuye esperando.

Qué determina el coste

Como cinco orígenes distintos conllevan cinco procedimientos distintos, dar aquí un único intervalo sería engañoso; en un caso basta con una limpieza de una sola sesión y en otro hacen falta drenaje y endodoncia. Las partidas que determinan el alcance:

El origen del dolor
La limpieza de sarro, la limpieza bajo el capuchón de encía, el ajuste de la prótesis, la corrección de un empaste y el drenaje de un absceso son procedimientos completamente distintos. Una cifra dada sin identificar el origen con la exploración y la radiografía está condenada a cambiar.
Si hacen falta pruebas de imagen
En una inflamación superficial puede no hacer falta radiografía; si hay sospecha en la punta de la raíz, entran en juego la radiografía panorámica o el CBCT.
Si hace falta una extracción
Si el diente semirretenido se vuelve a inflamar o el diente que origina el absceso no se puede salvar, se plantea la extracción; esto cambia el alcance del procedimiento.
Cuántos dientes y zonas están afectados
Un dolor limitado a un solo punto y un cuadro que abarca varias zonas de la boca no se calculan igual.

Preguntas frecuentes

Me duelen las encías pero no hay hinchazón, ¿aun así debo ir al profesional?

Que no haya hinchazón ni fiebre indica que no es urgente, pero no que no haya una causa. Si el dolor no desaparece en una o dos semanas pese a haber corregido la higiene, hay que buscar la causa; puede haber debajo sarro al que no llega el cepillo o una caries incipiente.

Si pongo el comprimido analgésico directamente donde duele, ¿se quita antes?

No; sobre todo si es un analgésico ácido como la aspirina, puede causar una quemadura química en el tejido y la zona se vuelve aún más dolorosa. Los analgésicos están hechos para tragarse; para la forma de uso y la dosis, siga el prospecto o consulte a su farmacéutico.

Me duele alrededor de la muela del juicio y me cuesta abrir la boca, ¿es grave?

La dificultad para abrir la boca y para tragar puede indicar que la inflamación alrededor del diente semirretenido se está acercando a los músculos de la masticación. Este cuadro debe valorarse el mismo día sin esperar a una cita; si le cuesta respirar, acuda a urgencias.

Cuando me pongo la prótesis, la encía me duele siempre en el mismo sitio, ¿puedo rebajar la prótesis yo mismo?

Rebajarla por su cuenta desplaza el punto de presión, pero no lo resuelve, y además puede estropear el ajuste de la prótesis. Lo correcto es que la ajuste su profesional; el ajuste suele reducir claramente el dolor en pocos días.

Se me queda comida entre los dientes continuamente, ¿es un problema por sí solo?

Que se quede atrapada una vez es normal. Si ocurre una y otra vez en la misma zona, hay un empaste de borde sobresaliente o un hueco abierto entre los dientes; mientras no se corrija el origen, seguirán la comida atrapada y el dolor que la acompaña.

El dolor se me ha pasado solo en unos días, ¿aun así debo ir al profesional?

Conviene que vaya. Que el dolor cese no siempre significa que se haya curado; sobre todo en los dolores por absceso, la infección puede continuar en silencio y volver semanas después con hinchazón.

¿El dolor de encías afecta a mi diabetes, o al revés?

La relación es en los dos sentidos: el azúcar en sangre mal controlado acelera la inflamación de las encías y una inflamación avanzada también puede dificultar el control del azúcar. Si tiene diabetes, dígalo sin falta en la consulta.

He perdido la mayoría de los dientes por problemas de encías, ¿me conviene tener dientes fijos en tres días?

Es exactamente nuestro campo de trabajo: la arcada completa o muchos dientes ausentes. Como los implantes basales (Strategic Implant®) se anclan mecánicamente en la capa externa y dura de los maxilares, no se plantea añadir hueso ni esperar meses. Envíe su radiografía panorámica o su CBCT y en 24 horas le respondemos por escrito qué opciones hay sobre la mesa.

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