Movilidad y pérdida dental

¿Qué pasa si no se repone un diente extraído?

El hueco no solo cambia el aspecto: también altera los dientes vecinos, el maxilar opuesto y el hueso de debajo

Cuando se extrae un diente, el hueco que queda no se mantiene igual. Con el tiempo, los dientes vecinos se inclinan hacia ese espacio, el diente del maxilar opuesto se alarga poco a poco porque no encuentra una superficie con la que encajar, y el hueso bajo el hueco empieza a perder su volumen original. Estos cambios no ocurren de la noche a la mañana, sino que avanzan a lo largo de meses y años; por eso la mayoría de los pacientes no notan nada al principio. Pero no todos los huecos tienen que rellenarse; en algunos casos, vigilarlos es una opción razonable. A continuación verá qué hace el hueco con el tiempo, qué huecos no es imprescindible rellenar y qué determina la decisión.

Respuesta breve

Si no se repone un diente extraído, los dientes vecinos se inclinan hacia el hueco, el diente del maxilar opuesto se alarga poco a poco al quedarse sin antagonista y el hueso bajo el hueco pierde volumen con el tiempo. La carga de la masticación se desplaza a los dientes que quedan, en los que pueden aumentar el desgaste y la sensibilidad. No todos los huecos tienen que rellenarse; por ejemplo, algunos huecos de muelas posteriores sin diente enfrente conllevan menos riesgos. La decisión depende de la posición del hueco, del estado del diente opuesto y de cuántos dientes faltan.

Lo más afectado
Los dientes vecinos y los antagonistas
Pérdida de hueso
Continúa con el tiempo en el hueco
¿Hay que rellenar todos los huecos?
No, hay excepciones
Lo que decide
La posición del hueco y el estado del antagonista

Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji

Qué cambia cuando se deja un hueco

Cada diente de su boca se mantiene en equilibrio gracias a la presión de sus vecinos y del diente del maxilar opuesto. Cuando se extrae un diente, a ese equilibrio le falta una pieza; los dientes que quedan ya no se apoyan unos en otros como antes. El cambio no es repentino: avanza a lo largo de los años, casi siempre sin que se note.

Los dientes vecinos más cercanos al hueco, sobre todo las muelas, empiezan con el tiempo a inclinarse hacia él. Esa inclinación cambia también la dirección de la fuerza de masticación; la carga que recibe un diente inclinado ya no va en el eje del diente, sino de lado, y eso hace que se desgaste más deprisa. En la zona anterior, el mismo proceso se manifiesta como separación de los dientes o desplazamiento hacia delante.

El diente del maxilar opuesto también se ve afectado por el hueco. Normalmente, cada diente se detiene en un límite determinado al contactar con el diente de enfrente; cuando ese espacio queda vacío, el límite desaparece y el diente va saliendo poco a poco del hueso hacia fuera. Esto se llama extrusión. Cuando avanza, el diente puede alargarse tanto hacia el hueco opuesto que no quede sitio para colocar un puente o un implante; por eso, si el hueco de enfrente se deja años sin rellenar, un día también se complica el tratamiento de su propio lado.

El hueso maxilar se mantiene gracias a la fuerza de masticación que recibe, y esa fuerza la transmite la raíz del diente. Cuando se extrae el diente, el hueso de esa zona deja de recibir este estímulo y, con el tiempo, empieza a perder tanto anchura como altura. La pérdida es más rápida el primer año y más lenta en los siguientes, pero nunca se detiene del todo. Este es el factor decisivo cuando más adelante se piensa en un implante: cuanto antes se valora el hueso, más sencillo es el plan.

La parte de masticación que le correspondía al diente que falta se reparte entre los que quedan. Cuando falta un solo diente, la diferencia puede ser pequeña, pero si faltan varios seguidos, los dientes que quedan soportan más carga de lo normal, y eso puede acelerar el desgaste, la sensibilidad y, en algunos pacientes, las molestias en la articulación temporomandibular.

Nada de esto significa que haya que rellenar todos los huecos. Por ejemplo, cuando se extrae una muela del juicio y no hay diente enfrente, o se va a extraer, no rellenar ese hueco es una opción habitual y razonable; el riesgo de extrusión e inclinación es bajo porque suele estar en el extremo final de la arcada. Los huecos que se dejan a propósito o que se van a cerrar dentro de un plan de ortodoncia también entran en estas excepciones. Lo que tienen en común es que no hay enfrente un diente que ejerza presión o que el hueco forma parte del plan de tratamiento.

Para decidir si hay que rellenarlo, el dentista mira tres cosas: si el hueco está delante o detrás y si se ve, si en el maxilar opuesto hay un diente que ejerza presión y cuántos dientes faltan a la vez. Un hueco aislado en la zona posterior y sin diente enfrente puede considerarse de bajo riesgo, mientras que un hueco en la zona anterior o con un diente sano enfrente suele tener que rellenarse pronto. Una respuesta de «espere» o «hágalo ya» dada sin valorar juntos estos tres criterios se basa en información incompleta.

En qué grupo está su hueco

La siguiente distinción ofrece un marco general sobre si su hueco necesita rellenarse a corto plazo; la decisión definitiva se aclara con la exploración y la radiografía.

Cuándo está indicado

  • Si en el maxilar opuesto hay un diente que ejerce presiónEn este caso, el riesgo de extrusión es real y aumenta con el tiempo. Cuanto antes se rellene el hueco, menos se alargará el diente de enfrente.
  • Si el hueco está en la zona anterior o visibleAdemás de la preocupación estética, en los dientes anteriores la separación y el desplazamiento se notan antes y pueden afectar también al habla.
  • Si los dientes vecinos ya están algo inclinados o con espacios estrechosPuede ser una señal temprana de que el hueco ya está haciendo efecto; intervenir pronto simplifica el plan.
  • Si faltan varios dientes seguidosLa carga de la masticación recae sobre pocos dientes y el desgaste se acelera; aquí esperar suele salir más caro.

Cuándo no está indicado

  • Si en el maxilar opuesto tampoco hay diente o se va a extraerCuando no hay un diente que pueda provocar la extrusión, ese riesgo desaparece en gran medida.
  • Si el hueco es el de una muela del juicioComo estas muelas suelen estar en el extremo final de la arcada, el riesgo de que los dientes vecinos se inclinen es menor; su dentista lo valora caso por caso.
  • Si el hueco se ha dejado a propósito o se va a cerrar dentro de un plan de ortodonciaForma parte del tratamiento; no hace falta rellenarlo aparte.
  • Si su estado de salud general no permite ahora una intervención quirúrgicaEn este caso se establece con su dentista un plan de seguimiento; el hueco se revisa periódicamente y la decisión de rellenarlo se retoma cuando su estado de salud lo permita.

Cómo se toma la decisión

Esta secuencia muestra cómo se decide si su hueco se va a rellenar y cuándo.

  1. 1

    La historia del hueco

    Se habla de cuándo y por qué se extrajo el diente, cuánto tiempo lleva vacío el hueco y si ha notado algún cambio en ese tiempo. Un diente extraído hace unos meses y otro extraído hace años no están en el mismo punto.

  2. 2

    Exploración clínica

    Se valora a simple vista si los dientes vecinos se han inclinado, si el diente de enfrente se ha alargado y qué anchura tiene el hueco.

  3. 3

    Radiografía o CBCT

    Con la imagen se aclara cuánto hueso queda en el hueco, el ángulo de las raíces vecinas y el nivel de la raíz del diente de enfrente. Esto también determina la urgencia de rellenarlo.

  4. 4

    Valoración aparte del maxilar opuesto

    Se comprueba si el diente de enfrente ejerce presión y si en él ya ha empezado la extrusión; a veces la verdadera urgencia no está en el diente extraído, sino en el de enfrente.

  5. 5

    Hablar de las opciones y de los plazos

    Si hay que rellenarlo, se aclara qué método es el adecuado y cuánto se puede esperar; si no, con qué frecuencia serán las revisiones de seguimiento.

Opciones

Si el hueco se va a rellenar, el método se elige según varios criterios; si no, también hace falta un plan de seguimiento.

01

Implante

Se coloca un único diente en el hueco sin tocar los dientes vecinos. Si hay hueso suficiente y la salud general lo permite, es el método preferido en la mayoría de los huecos de un solo diente.

02

Puente

Se tallan los dientes a ambos lados del hueco y se coloca un puente sobre ellos. Puede ser una opción sensata si los dientes vecinos ya tienen empastes grandes o coronas; tallar dientes sanos tiene un precio.

03

Prótesis parcial removible

Es una solución para los pacientes que no quieren cirugía o que están a la espera. Frena el movimiento de los dientes vecinos y del de enfrente, pero no detiene la pérdida de hueso.

04

Seguimiento

Si no hay diente enfrente o el hueco forma parte del plan de tratamiento, se puede esperar con revisiones periódicas. No es un descuido, sino una elección consciente; pero es distinto de dejarlo sin control.

05

Si faltan muchos dientes, solución con un solo plan

Si se han acumulado varios huecos seguidos o repartidos por toda la boca, valorarlos en un solo plan y no diente a diente supone menos visitas y un resultado más coherente. El protocolo de implantes estratégicos que aplicamos no está pensado para un solo diente ausente, sino para la pérdida de muchos dientes; si nos envía su radiografía panorámica a través del formulario, le respondemos por escrito en 24 horas cuántos huecos pueden valorarse en un solo plan.

Qué puede encontrarse con el tiempo

No se trata de asustarle, sino de mostrarle por qué debe ver el hueco como algo con fecha.

Inclinación de los dientes vecinos

Un diente inclinado crea un problema tanto estético como funcional; para corregirlo más adelante, a veces hace falta una preparación con ortodoncia.

Extrusión del diente de enfrente

A medida que el diente de enfrente se alarga, se reducen las opciones de tratamiento sobre él; en algunos casos incluso puede ser necesario acortarlo.

Pérdida de volumen óseo

El hueso que disminuye con el tiempo complica un futuro plan de implantes; puede llegar a plantearse añadir hueso.

La carga de la masticación recae sobre los dientes que quedan

En estos dientes pueden aumentar el desgaste, el riesgo de fisuras y la sensibilidad; en algunos pacientes empiezan molestias en la articulación temporomandibular.

Opciones que se reducen cuanto más se aplaza

Un hueco que hoy puede resolverse con un plan sencillo puede requerir años después un tratamiento más amplio, tanto por el hueso como por la posición de los dientes vecinos.

Qué cambia con el paso del tiempo

Esta cronología muestra la tendencia general cuando el hueco se deja sin rellenar; la velocidad varía de una persona a otra y según la posición del hueco.

  1. Los primeros meses

    Normalmente no hay cambios visibles; el movimiento de los dientes vecinos y del de enfrente todavía no ha empezado o es muy escaso.

  2. De seis meses a unos años

    Si hay diente enfrente, la extrusión empieza a hacerse evidente y la ligera inclinación de los dientes vecinos puede llegar a notarse.

  3. Al cabo de unos años

    La pérdida de volumen óseo se hace evidente y el cambio en la posición de los dientes ya se ve en el espejo; a estas alturas, un futuro plan de tratamiento se ha vuelto más complejo.

  4. Con los años, cuando se acumulan varios huecos

    La masticación se desequilibra y la carga sobre los dientes que quedan aumenta todavía más; en este punto, el tratamiento puede requerir un plan que no abarque un solo diente, sino toda la boca.

No espere en estos casos

  • Si ha notado que los dientes vecinos se desplazan o se separan. Es una señal visible de que el proceso avanza; consultar pronto mantiene el plan sencillo.
  • Si le cuesta masticar o tiene dolor repetido en esa zona. Puede que el reparto de la carga se haya alterado; hay que buscar la causa.
  • Si ha empezado a notar dolor o ruidos en la articulación temporomandibular. Puede ser consecuencia de un cambio en la forma de cerrar la boca.
  • Si se le queda comida atrapada en el hueco constantemente. Es molesto y, además, aumenta el riesgo de caries en los dientes vecinos.

De qué depende el coste

Aquí no damos una única cifra, porque cuánto tarde en abordar el hueco es tan determinante como el método elegido. Los factores son:

Cuánto tiempo ha pasado
En un hueco que se valora pronto queda hueso suficiente; en uno que se aborda años después puede hacer falta cirugía adicional.
El método elegido
El implante, el puente y la prótesis removible requieren materiales y sesiones distintos.
Si hace falta o no cirugía adicional
Si el volumen óseo ha disminuido, puede plantearse añadir hueso; en los pacientes que deciden pronto, esta partida no entra en juego.
Cuántos dientes están afectados
Un solo hueco y un plan que abarca varios huecos seguidos no se calculan igual.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda el hueco en empezar a dar problemas?

No hay un plazo exacto; si en el maxilar opuesto hay un diente que ejerce presión, los primeros movimientos pueden empezar en unos meses, y si no lo hay, puede que durante años no haya cambios evidentes. Lo decisivo es la posición del hueco y el estado del diente de enfrente.

¿Hay que reponer siempre un diente extraído?

No. Si no hay enfrente un diente que ejerza presión, por ejemplo en el hueco de una muela del juicio, no rellenarlo puede ser una opción razonable. La decisión varía según la posición del hueco y el estado del diente de enfrente.

Me han extraído una muela del juicio, ¿tengo que ponerme algo en su lugar?

Normalmente no; como estas muelas están en el extremo final de la arcada, el riesgo de que inclinen a los dientes vecinos es bajo. Aun así, si todavía tiene una muela del juicio enfrente, su dentista lo valorará aparte.

¿La pérdida de hueso tiene vuelta atrás?

No, el hueso perdido no se recupera por sí solo. Si se piensa en un implante más adelante, decidir pronto puede reducir o incluso eliminar la necesidad de añadir hueso.

Si dejo el hueco mucho tiempo, ¿será más difícil ponerme un implante?

Sí, puede serlo. El volumen óseo que disminuye con el tiempo y la posición inclinada de los dientes vecinos cambian el ángulo de colocación del implante y, a veces, la necesidad de añadir hueso. Una valoración temprana mantiene el plan sencillo.

¿Qué pasa si se alarga el diente del maxilar opuesto?

En esta situación, llamada extrusión, el diente sale del hueso hacia fuera; cuando avanza, puede requerir un tratamiento propio y, además, reducir el espacio para el tratamiento del hueco del otro lado.

Me falta un solo diente, ¿su método de dientes fijos en tres días es adecuado para mí?

Seguramente no, se lo decimos con franqueza. El ámbito de nuestro protocolo es la arcada completa o la falta de muchos dientes. Para un solo diente ausente, un implante o un puente es una opción más adecuada; para ello basta con que siga con su propio dentista.

¿Puente o implante? ¿Cuál es el adecuado para mí?

Es una decisión que depende del estado de los dientes vecinos, del volumen óseo y de la posición del hueco. Si los dientes vecinos ya tienen empastes grandes o coronas, un puente puede ser sensato; si están sanos, se suele preferir el implante para no tocarlos. La respuesta definitiva se la dará su dentista tras la exploración y la radiografía.

Fuentes

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