Síntomas en las encías
Tengo mal aliento y un sabor raro en la boca: ¿a qué se debe?
El origen del olor está casi siempre en la propia boca; si no se elimina, el enjuague no sirve
El mal aliento es un síntoma del que se habla tarde porque da vergüenza y, cuando se habla, se busca en el lugar equivocado. En esta página explicamos de dónde vienen el olor y el mal sabor, qué es urgente y qué resuelve el enjuague bucal y qué no.
Respuesta breve
El origen del olor está casi siempre en la propia boca: la capa de bacterias del dorso de la lengua, el fondo de las bolsas de las encías, el espacio entre dos dientes, la cavidad de un diente con caries y el espacio que queda bajo una prótesis o un puente. Son cinco lugares a los que no llegan ni el cepillo ni el enjuague; por eso el olor no desaparece. Las causas de fuera de la boca son la sinusitis y el goteo posnasal, el reflujo, el azúcar en sangre mal controlado y la sequedad de boca causada por medicamentos. En cambio, un sabor malo o salado que sale de un solo punto de la boca es señal de absceso y no admite espera.
- Origen más frecuente
- El dorso de la lengua y las bolsas de las encías
- Lo que hace el enjuague
- Tapa el olor unas horas y deja el origen
- Lo urgente
- Hinchazón en la cara, fiebre, no poder abrir la boca
- Valoración previa
- Con radiografía, en 24 horas
Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji
De dónde vienen el olor y el sabor
El olor lo producen las bacterias. Al descomponer las proteínas de los restos de comida y de las células muertas, liberan gases sulfurados. Estas bacterias trabajan en rincones sin oxígeno: en los surcos del dorso de la lengua, en el fondo de la bolsa de la encía, entre dos dientes, dentro de la cavidad de una caries y bajo la prótesis. Los cinco tienen algo en común: ni el cepillo ni el enjuague llegan allí. Por eso el olor no desaparece.
El origen aislado más frecuente es el dorso de la lengua. El tercio posterior de la lengua es rugoso; allí se acumulan bacterias, células muertas y restos de comida formando una capa blanquecina. Como por la noche la saliva se reduce, el olor es más intenso por la mañana. En una persona que se cepilla los dientes pero nunca se limpia la lengua, el origen es este.
Desde el punto de vista médico, el origen más importante son las bolsas de las encías. En una boca sana, el espacio entre la encía y el diente es de uno a tres milímetros. Cuando la inflamación llega al hueso, ese espacio se hace más profundo y su fondo se convierte en un nicho sin oxígeno; ahí es justo donde viven las bacterias que producen el olor. El patrón es claro: disminuye unas horas con el cepillado, vuelve a lo largo del día y nunca desaparece del todo. Si además sangran las encías, el origen está claro. Esta enfermedad avanza sin dolor; el olor es su primer aviso y el diente que se mueve, el último.
El tercer origen son los dientes con caries, los empastes con el borde abierto y el espacio bajo la prótesis. En un diente con una cavidad se queda comida dentro y el cepillo no puede vaciar ese hueco. Cuando la caries llega al nervio y mata el tejido, dentro del conducto aparece el olor propio del tejido que se descompone. La prótesis acrílica es porosa; si no se retira por la noche, debajo se forma una superficie cerrada en la que crecen bacterias y hongos. El póntico de un puente fijo también se apoya en la encía y, si no se limpia por debajo con hilo para puentes, huele. Este olor es de un solo lado, sale siempre de la misma zona y no desaparece por mucho que se cuide la boca.
La base de todo esto la prepara la sequedad de boca. La saliva lava la boca y neutraliza el ácido; cuando disminuye, la boca no puede limpiarse sola. Cientos de medicamentos reducen la saliva, sobre todo los de la tensión arterial, los antidepresivos y los de la vejiga. Las causas de fuera de la boca vienen después: con el goteo posnasal y la sinusitis, la secreción que baja a la garganta ofrece a las bacterias un terreno en la parte posterior de la lengua; el reflujo deja un sabor ácido en la boca, y en la diabetes mal controlada la boca se seca y la inflamación de las encías se acelera. La señal que los distingue es esta: el olor de origen bucal disminuye un tiempo después de limpiar los dientes; el que procede de los senos o del estómago no cambia en absoluto con la higiene oral.
El sabor es una señal aparte. La causa más frecuente de un sabor metálico que se extiende por la boca es una encía que sangra; el hierro de la sangre da ese sabor. El sabor al que hay que prestar verdadera atención es otro: un sabor persistente que sale de un solo punto, que se describe como salado o a pus y que aumenta al tocar la zona con la lengua. Es la inflamación de la punta de la raíz que drena a la boca por un pequeño orificio que abre en la encía. Que el dolor haya cesado no significa que se haya curado; ha cesado porque la presión se ha liberado. El aliento con olor dulzón parecido a la acetona es otro cuadro. Ayunar o seguir una dieta muy baja en hidratos de carbono también lo produce; pero si usted tiene diabetes y el olor se acompaña de náuseas, vómitos, respiración rápida o mucha sed, el azúcar en sangre puede haber subido de forma peligrosa. Ese cuadro avanza en cuestión de horas: acuda a urgencias.
¿Se puede salvar el diente que causa el olor?
Esta distinción se aclara tras la exploración, la medición de las bolsas y la radiografía. Verse reflejado en la segunda lista no significa que ese diente vaya a perderse hoy; solo cambia la opción de la que hablaremos.
Cuándo está indicado
- Si el olor sale del dorso de la lenguaNo hay ningún diente en juego; cuando se consolida la limpieza de la lengua y entre los dientes, el olor desaparece en pocos días. El único riesgo aquí es creer que el problema está en la lengua y pasar por alto una encía que sangra.
- Si las bolsas aún son poco profundasSi la inflamación se ha quedado en la encía y no ha llegado al hueso, una limpieza de sarro elimina el origen del olor y el tejido vuelve a su estado anterior. En esta fase no se pierde ningún diente.
- Si el origen es una caries o un empaste con el borde abiertoAl limpiar y cerrar la cavidad, desaparece el hueco en el que se alojaban las bacterias. Si el nervio está vivo, basta una sesión; si ha muerto, el diente se conserva con una endodoncia.
- Si la causa está bajo la prótesis o el puenteRebasar la prótesis o hacer que el puente se pueda limpiar por debajo acaba directamente con el olor. El problema no está en el diente, sino en que el trabajo que tiene encima impide la higiene.
Cuándo no está indicado
- Si el olor sale de bolsas profundas y hueso reabsorbidoSi la bolsa supera los seis milímetros y se ha perdido gran parte del hueso, la limpieza reduce el olor, pero no cambia el futuro del diente. La verdadera pregunta es cómo conservar el hueso que queda.
- Si el origen es un diente con absceso y la raíz fracturadaUna fractura vertical de la raíz abre a las bacterias una vía que no se puede cerrar; ni la endodoncia ni el tratamiento de las encías la cierran. El olor y el sabor salado vuelven en poco tiempo.
- Si el diente pilar del puente tiene caries por debajoAl retirar el puente, lo que queda del diente no es lo bastante sólido para sujetar una corona. Lo que hablaremos no es cómo renovar el puente, sino con qué cerrar el hueco.
- Si la misma zona vuelve a oler después del tratamientoSi una zona limpiada, cerrada y bien cuidada vuelve a oler en pocos meses, hay una fractura que se ha pasado por alto o una bolsa que no se cierra. Intentar el mismo procedimiento por tercera vez es perder el tiempo.
Cómo encontramos el origen
Esta secuencia es para el diagnóstico, no para el tratamiento. Al final sabrá de qué punto sale el olor, si hay algo urgente y qué paso lo eliminará de verdad.
- 1
Primero separamos lo urgente
Si junto con el olor hay hinchazón en la cara o bajo el ojo, fiebre, dificultad para abrir la boca o para respirar, la inflamación se ha extendido fuera del diente; acuda a urgencias el mismo día. Si su aliento tiene un olor dulzón parecido a la acetona y se acompaña de náuseas, vómitos, respiración rápida o mucha sed, el lugar al que debe ir no es el dentista, sino urgencias. Si no hay ninguno de estos cuadros, el olor no es urgente, pero tampoco desaparece solo. Un sabor salado o a pus que sale de un solo punto no es cosa de urgencias, pero no admite demora; ese diente debe verse en unos días.
- 2
Hablamos de la historia del olor
Desde cuándo lo tiene, si cambia después de cepillarse y si sale de un solo punto o de toda la boca son datos que acotan el origen. La lista de medicamentos que toma, el goteo posnasal, el reflujo, el tabaco y sus valores de azúcar en sangre son igual de determinantes.
- 3
Hacemos el mapa de la boca
Revisamos la capa del dorso de la lengua, la medición de las bolsas en seis puntos alrededor de cada diente, el sangrado, los bordes de los empastes antiguos, la zona bajo la prótesis y cualquier bultito en la encía. Una bolsa profunda y estrecha alrededor de un solo diente es el primer signo de una fractura de raíz.
- 4
Radiografía y, si hace falta, CBCT
La radiografía panorámica muestra el nivel del hueso, la zona bajo los pilares de los puentes y la zona oscura que indica inflamación en la punta de la raíz. Las caries entre dientes a menudo no se distinguen en la panorámica; para ellas hacemos una radiografía de aleta de mordida (bitewing). Para las fracturas de raíz que no se ven en una radiografía convencional usamos un CBCT (tomografía computarizada de haz cónico).
- 5
Envíe su radiografía
Si tiene una radiografía panorámica o un CBCT, envíe su radiografía a través del formulario; en 24 horas le respondemos por escrito si se ve el origen del olor y qué opciones hay sobre la mesa. La decisión definitiva se toma tras la exploración y la medición de las bolsas.
Qué se hace
No son opciones que compitan entre sí, sino pasos que se dan en orden, empezando por el más sencillo. Lo importante es esto: cada paso solo elimina su propio origen; no hace el trabajo de los demás.
Limpieza de la lengua y entre los dientes
Pasar un limpiador lingual o un cepillo suave unas cuantas veces de atrás hacia delante, sin apretar, retira la capa del dorso de la lengua; la sensación de arcada de los primeros días desaparece pronto. El hilo dental, por su parte, limpia el espacio entre dos dientes donde el cepillo no entra nunca. Las dos cosas se hacen en casa y resuelven la parte del olor que depende de usted.
Enjuague bucal: qué resuelve y qué no
Los enjuagues aromatizados tapan el olor unas horas; los antibacterianos reducen de forma pasajera la cantidad de bacterias. Ninguno llega al sarro, a la cavidad de la caries, a la zona bajo el puente ni al fondo de la bolsa: el enjuague penetra apenas un milímetro bajo la encía y el origen está más hondo. Los enjuagues con alcohol aumentan el olor porque resecan la boca. El enjuague con clorhexidina, usado durante mucho tiempo, mancha los dientes y altera el gusto; la duración la fija el profesional.
Tratamiento de las encías
La limpieza del sarro y de la superficie de las raíces desde dentro de la bolsa elimina el nicho en el que viven las bacterias que producen el olor; en unas semanas desaparecen tanto el olor como el sangrado. Este tratamiento no recupera el hueso perdido, pero detiene la pérdida.
Tratar la caries, los empastes y la prótesis
La caries se limpia y se cierra, los empastes y coronas con el borde abierto se renuevan, el diente que ha perdido el nervio se salva con una endodoncia y la prótesis se rebasa o se renueva. Son procedimientos que no reducen el olor, sino que acaban con él.
El turno de las causas de fuera de la boca
Si el olor continúa en un paciente con la boca limpia, las bolsas cerradas y sin caries, es el turno del otorrinolaringólogo y del médico internista. Si la sequedad se debe a un medicamento, no lo deje por su cuenta; hable con el médico que se lo recetó.
Extracción e implante
Si el origen del olor es un diente que no se puede salvar, se extrae y el hueco se cierra con un implante; nosotros lo asumimos en un único plan en bocas a las que les faltan muchos dientes. El momento es lo decisivo: mientras el diente que huele sigue en la boca, el hueso de alrededor sigue perdiéndose, y una decisión tomada cuando aún hay hueso simplifica el plan.
Qué pasa si se ignora
No lo escribimos para asustarle, sino para que pueda hacer las preguntas correctas vaya al profesional que vaya. Si un profesional no se lo explica por iniciativa propia, pregúntelo usted.
El olor no es la enfermedad, es el síntoma
El olor que se tapa con enjuague vuelve a las pocas horas porque su origen sigue ahí. Apañarse durante años con enjuagues es como tapar con cinta el testigo de avería y seguir conduciendo: la luz se apaga y la avería crece.
La enfermedad de las encías destruye el hueso sin doler
En los años que pasan entre el olor y el sangrado y el diente que se mueve, el hueso se pierde sin ningún dolor, y el hueso perdido no vuelve por sí solo. La frase «no me duele, no hay prisa» no vale en esta enfermedad.
Que deje de doler un absceso no significa que se haya curado
Cuando la inflamación se abre una salida en la encía, la presión se libera y el dolor desaparece; queda un sabor salado. La infección sigue activa dentro del hueso y, cuando la salida se cierra, se extiende a la cara o al cuello.
La boca seca no solo causa olor
La saliva es la defensa natural contra la caries. Cuando disminuye, las caries avanzan más rápido, sobre todo las de raíz en las zonas donde la encía se ha retraído, y la prótesis no ajusta. Sin encontrar la causa de la sequedad, el olor no se resuelve por sí solo.
Conservar el diente que huele se paga con hueso
Mantener durante años en la boca un diente que no se puede salvar da tiempo a que se pierda el hueso de esa zona. El implante se sostiene anclado en el hueso; cuanto menos hueso queda, más se complica el plan, y la solución que hoy se resuelve en pocos días, dentro de dos años se reparte en varias fases.
Qué esperar después
La secuencia siguiente vale para el camino que empieza con la limpieza de la lengua y entre los dientes y sigue, si hace falta, con el tratamiento de las encías y los implantes. Si el origen es una sola caries, el proceso es mucho más corto.
Los tres primeros días
Si se limpia la lengua y entre los dientes con regularidad, el olor de la mañana disminuye de forma apreciable. Estos tres días muestran cuánto del olor se resuelve en casa; lo que queda es trabajo del profesional.
De dos a tres semanas
Tras la limpieza de sarro, las encías se tensan, el sangrado cesa y el olor procedente de las bolsas remite. En los primeros días es normal una sensibilidad pasajera al frío; no deje de cepillarse.
De seis a ocho semanas
Volvemos a medir las bolsas. En las bolsas que se han cerrado, el problema del olor está resuelto; en las que no, se habla de una limpieza quirúrgica o del futuro de ese diente. Si el olor continúa con la boca completamente limpia, apunta a una causa de fuera de la boca y le derivamos al otorrinolaringólogo o al médico internista.
Si se ha optado por extracción e implante: tres días de clínica
En el protocolo que aplicamos, los implantes quedan anclados mecánicamente en la capa basal y cortical, dura y profunda, de los maxilares. El implante clásico, en cambio, se coloca en la zona superior que se reabsorbe con la pérdida de los dientes, es decir, en el hueso alveolar; allí, la sujeción capaz de soportar carga solo se consigue tras una integración que dura meses. De ahí sale la diferencia. En la mayoría de los casos no hace falta añadir hueso, y al terminar los tres días de clínica sale con sus dientes fijos definitivos. También lo aplicamos a nuestros pacientes con diabetes. Después, todo depende del cuidado: la zona bajo los dientes fijos, igual que bajo un puente, huele si no se limpia.
No espere en estos casos
- Si hay hinchazón en la cara o bajo el ojo, fiebre o dificultad para abrir la boca. Significa que la inflamación se ha extendido fuera del diente y hay que actuar el mismo día. No espere a su cita; acuda a urgencias.
- Si sale un sabor salado o a pus de un solo punto de la boca. La inflamación de la punta de la raíz está drenando a la boca. Aunque no le duela, hay que ver ese diente; que no duela no significa que la inflamación se haya detenido.
- Si su aliento tiene un olor dulzón parecido a la acetona. Este olor indica que el cuerpo está quemando cetonas; ayunar o seguir una dieta muy baja en hidratos de carbono produce lo mismo. Pero si tiene diabetes, o si el olor se acompaña de náuseas, vómitos, respiración rápida y mucha sed, puede tratarse de una cetoacidosis diabética, que avanza en cuestión de horas. No espere al dentista ni a una cita: llame al 112 o acuda a urgencias.
Qué determina el coste
En esta página no damos ninguna cifra: en un paciente que acude por mal aliento, el camino puede terminar con una limpieza de una sola sesión o alargarse hasta la extracción y el implante, y la diferencia es grande. La cifra correcta se la damos después de ver su boca y su radiografía. Las partidas que determinan el precio:
- Cuál es el origen
- La limpieza de sarro, el raspado radicular dentro de la bolsa, el empaste, la endodoncia y el implante son procedimientos distintos, con duraciones y números de sesiones distintos. Una cifra dada sin identificar el origen está condenada a cambiar en la clínica.
- Cuántas zonas están afectadas
- Un solo diente que huele y una enfermedad de las encías extendida a toda la boca se calculan por separado. En el segundo caso, el tratamiento se planifica zona por zona y aumenta el número de sesiones.
- El estado de los trabajos que ya hay en la boca
- Los puentes que hay que retirar y renovar, las coronas con caries por debajo y las prótesis que no ajustan amplían el alcance. Cuáles pueden quedarse lo dicen la radiografía y la exploración.
- Cirugía adicional y prótesis
- Si se opta por extracción e implante, el total lo determinan el material de los dientes fijos que se colocan sobre los implantes y el trabajo del laboratorio. La marca del material que usamos se la indicamos por escrito desde el principio.
Preguntas frecuentes
Me cepillo los dientes dos veces al día, pero el mal aliento no se me va. ¿Por qué?
Porque el cepillo no entra en los lugares de la boca que huelen. El cepillo limpia las caras exteriores e interiores de los dientes; las bacterias que producen el olor viven en los surcos del dorso de la lengua, entre dos dientes, en el fondo de la bolsa de la encía y, si lo hay, bajo el puente. Mientras no se limpien esos cuatro lugares, cepillarse más a menudo no cambia el resultado.
¿Usar enjuague bucal acaba con el mal aliento?
No acaba con él, lo tapa. Los enjuagues aromatizados enmascaran el olor unas horas y los antibacterianos reducen de forma pasajera la cantidad de bacterias. Ninguno llega al sarro, a la cavidad de la caries ni al fondo de la bolsa, porque el líquido no baja hasta allí. Además, el enjuague con alcohol reseca la boca y aumenta el olor. El enjuague es un apoyo en una boca en la que ya se ha eliminado el origen.
Tengo un sabor metálico en la boca, ¿es peligroso?
La causa más frecuente del sabor metálico es una encía que sangra; el hierro de la sangre da ese sabor y, cuando cesa el sangrado, el sabor también desaparece. Algunos medicamentos alteran directamente el gusto. El sabor al que hay que prestar verdadera atención es otro: un sabor que sale de un solo punto, descrito como salado o a pus, y que aumenta al tocar esa zona con la lengua indica que un absceso está drenando a la boca.
Me dicen que el mal aliento me viene del estómago. ¿Es verdad?
Casi nunca. El esófago normalmente está cerrado y los gases del estómago no llegan a la boca de forma continua. El reflujo es una causa real, pero mucho menos frecuente que las de la boca, y se delata con un sabor ácido. Primero se descartan el dorso de la lengua, las bolsas, las caries y la zona bajo la prótesis; si el olor continúa con la boca impecable, se piensa en el estómago y en los senos.
Si me extraigo el diente que huele, ¿desaparece el olor? ¿Se puede poner el implante enseguida?
Si el origen es de verdad ese diente, el olor desaparece tras la extracción. Si el hueco se va a cerrar con un implante y las paredes óseas del alveolo están sanas, el implante puede colocarse en la misma sesión; esto se decide a partir de un CBCT. Se lo decimos desde el principio: nuestro protocolo es para la arcada completa o cuando faltan muchos dientes; para un implante unitario basta con que siga con su propio dentista. Si además hay enfermedad de las encías, no se pone el implante sin tratarla antes.
Tengo diabetes y la boca seca y con mal olor. ¿Qué cambia en mi caso?
Aplicamos el tratamiento con implantes a nuestros pacientes con diabetes; lo determinante no es la enfermedad en sí, sino si el azúcar en sangre está controlado. El azúcar mal controlado reseca la boca, acelera la inflamación de las encías y retrasa la cicatrización; en ese caso, le pedimos que primero ajuste sus valores con su médico.
Solo me huele un diente. ¿Me conviene su método de dientes fijos en tres días?
Con toda probabilidad, no; se lo decimos con franqueza. El protocolo que aplicamos es para la arcada completa o cuando faltan muchos dientes. Para un solo diente que huele es más adecuado un tratamiento de las encías, un empaste, una endodoncia o un implante unitario; para eso basta con que siga con su propio dentista.
Fuentes
Páginas relacionadas
- Síntomas en las encíasSangrado de encías: ¿cuándo es grave?Una encía sana no sangra al cepillarse. Cuándo el sangrado tiene vuelta atrás, qué síntoma indica que ha empezado la pérdida de hueso y qué oculta el tabaco.
- Síntomas en las encíasEncía hinchada y absceso dental: ¿cuándo es urgente?Por qué se hincha la encía y se forma un absceso, cómo distinguir los dos tipos, qué síntomas son urgentes y por qué el antibiótico solo no basta.
- Conservar o extraerPeriodontitis avanzada: ¿perderé los dientes?Gingivitis o periodontitis: cómo deciden las bolsas y la pérdida de hueso qué dientes se quedan, hasta dónde llega el tratamiento y qué plan de implantes.
- Síntomas en las encíasSequedad de boca: causas y si daña los dientesLas causas más frecuentes de la boca seca: medicamentos, radioterapia, Sjögren, diabetes y dormir con la boca abierta. Su efecto en dientes, encías y prótesis.
- Síntomas en las encíasSarro dental: por qué se forma y si limpiarlo es perjudicialCómo se forma el sarro, por qué los dientes parecen flojos o separados tras la limpieza, cada cuánto limpiarlo y por qué rasparlo en casa es perjudicial.
- Boca y labiosLengua blanca (saburral): causas y cuándo consultarAcumulación, hongos, leucoplasia o liquen plano: tres criterios para distinguir la lengua blanca y saber cuándo hay que enseñársela al profesional.
- Boca y labiosPiedras en las amígdalas: qué son y cuándo ir al otorrinoQué es el trocito blanco y maloliente que sale de la garganta, cómo sacarlo en casa con seguridad y qué señales en un solo lado requieren al otorrino.
- Boca y labiosLengua negra vellosa: por qué aparece y cuánto tarda en irseLa lengua negra vellosa es inofensiva: antibióticos, tabaco, té y café o enjuagues con peróxido. Cómo limpiarla, cuánto tarda y cuándo ir al médico.
- Boca y labiosPérdida del gusto: la comida no me sabe a nada, ¿por qué?La mayoría de las pérdidas del gusto son pérdidas del olfato. Cómo distinguirlas en casa, qué causas dentales hay y cuándo hay que llamar al 112.
Envíe su radiografía y le decimos qué opción es realista para su diente.
Pedir valoraciónSiguiente paso
Envíe su radiografía y revisamos juntos las opciones.
Comparta su CBCT o su radiografía panorámica. En 24 horas le escribimos qué opción es realista para su diente.
