Dolor y sensibilidad

¿Qué indica un diente que duele al masticar?

El dolor que aparece con la presión no viene de la superficie del diente, sino de la punta de la raíz, del tejido que sujeta el diente o de una fisura

Si un diente que no reacciona al agua fría le duele cuando muerde un trozo de pan, el problema no está en la superficie del diente, sino en la punta de la raíz. En esta página le explicamos las cuatro causas del dolor a la presión, cuál puede esperar a una cita, cuál exige ver al dentista el mismo día y qué ocurre si se deja para más adelante.

Respuesta breve

El dolor al masticar indica que el tejido que rodea la raíz está inflamado o que el diente tiene una fractura. Hay cuatro causas: un empaste que ha quedado alto en la mordida, una infección en la punta de la raíz, el síndrome del diente fisurado y un diente fracturado. Un dolor breve y agudo justo al dejar de morder apunta a una fisura; un dolor sordo que aumenta con cada mordida apunta a una infección en la punta de la raíz. Un empaste alto puede esperar unos días; si hay hinchazón, fiebre o dolor pulsátil, acuda al dentista el mismo día.

Origen del dolor
La punta de la raíz y el tejido que sujeta el diente
Dolor agudo al dejar de morder
Síndrome del diente fisurado
Dentista el mismo día
Hinchazón, fiebre, dolor pulsátil
Qué hace falta para el diagnóstico
Prueba de mordida, prueba de frío, radiografía periapical

Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji

Qué ocurre en un diente que duele al masticar

El diente no está pegado al hueso. Entre la raíz y el hueso hay un tejido conjuntivo fino llamado ligamento periodontal; sostiene el diente como un cojín y, gracias a los receptores de presión que contiene, usted nota la dureza de lo que muerde. El dolor que aparece al masticar procede de este tejido y de la zona de la punta de la raíz. El dolor que viene del nervio del interior del diente suele ser distinto: lo desencadenan el calor, el frío o el dulce y puede no tener relación con morder. Pero hay una excepción importante: si el diente tiene una fisura, la fuerza de la mordida mueve los fragmentos y el dolor vuelve a venir del tejido vivo del interior. Por eso el dolor a la presión, por sí solo, no descarta que el nervio siga vivo.

Esta distinción es la mitad del diagnóstico. Un diente que da un respingo con el agua fría pero no da problemas al morder indica que se está estimulando un nervio vivo. Un diente que no reacciona en absoluto al frío pero duele al morder indica justo lo contrario: el nervio del interior ha muerto y la infección ha pasado a la punta de la raíz.

La causa más inofensiva es un empaste que ha quedado alto en la mordida. Si un empaste o una corona recién hechos quedan el grosor de un hilo más altos que los dientes vecinos, cada vez que cierra la boca ese diente contacta primero y soporta la carga él solo; el tejido que hay debajo se resiente. La señal es clara: el dolor empieza justo después del tratamiento y desaparece cuando no usa el diente. Corregirlo lleva unos minutos en el sillón.

La segunda causa es la infección en la punta de la raíz. Una caries profunda o un traumatismo antiguo matan el tejido vivo del interior del diente; las bacterias recorren el conducto radicular de punta a punta, salen por la punta de la raíz al hueso y allí inician una infección. El diente duele al morder y al darle golpecitos, y el paciente suele describirlo como si el diente estuviera «más largo». El dolor es sordo, se vuelve constante y aumenta por la noche al acostarse. Este cuadro no remite por sí solo: el foco está en un espacio cerrado dentro del diente y el sistema inmunitario no llega hasta él.

La tercera causa es el síndrome del diente fisurado, y su firma es muy característica: el dolor no aparece al morder, sino en el momento en que deja de morder. La razón es mecánica. Bajo la fuerza de la mordida, la fisura separa ligeramente las dos partes del diente; al retirar la presión, los fragmentos vuelven a cerrarse y estimulan el tejido vivo del interior. El resultado es un dolor breve, agudo, como una puñalada. Como la fisura no deja rastro en una radiografía convencional, el paciente pasa años oyendo «no tiene nada»; mientras tanto, la fisura avanza un poco más con cada mordida.

La cuarta causa es el diente fracturado, y aquí hay dos desenlaces distintos. Que se rompa una cúspide de la superficie de masticación no hace perder el diente: la estructura que queda se protege con una corona y el diente sigue funcionando. En cambio, una fractura vertical que divide la raíz de arriba abajo abre a las bacterias un camino que no se puede cerrar, y ese diente ya no tiene salvación. Lo que distingue ambos casos no es la intensidad del dolor, sino hasta dónde baja la fractura.

Qué puede esperar y qué no

No todo diente que duele al masticar es una urgencia, pero algunos tienen una urgencia que se mide en horas. Lo que marca la diferencia no es la intensidad del dolor, sino lo que lo acompaña.

Cuándo está indicado

  • Si el dolor empezó después de un empaste nuevoHablamos de una superficie que ha quedado alta en la mordida. El diente solo duele al masticar, está tranquilo en reposo y no hay hinchazón. Este cuadro puede esperar a una cita en los próximos días; deje de masticar con ese lado, el ajuste se hace en una sola sesión.
  • Si el dolor solo aparece al morder algo duroUn dolor breve y agudo al dejar de morder apunta al síndrome del diente fisurado. Este diente no se va a perder hoy, pero la fisura avanza con cada mordida. Pida cita para esta misma semana y no muerda nada duro con ese diente.
  • Si está en los primeros días después de una endodonciaDurante el tratamiento se irrita el tejido de la punta de la raíz; la sensibilidad al morder dura unos días y va disminuyendo. Si no disminuye o aumenta, llame a su dentista.
  • Si el dolor aparece por la mañana y se pasa a lo largo del díaApretar los dientes por la noche fatiga los dientes y los músculos de la mandíbula; la sensibilidad afecta a más de un diente y desaparece hacia el mediodía. Aquí no hay una infección urgente, pero es precisamente esta fuerza la que fisura los dientes, y se controla con una férula de descarga.

Cuándo no está indicado

  • Si hay hinchazón en la encía o en la caraLa hinchazón significa que la infección ha salido del hueso. Este cuadro exige ver al dentista el mismo día; mientras no se limpie el foco, los analgésicos y los antibióticos solo hacen ganar tiempo.
  • Si la hinchazón se extiende hacia el ojo o el cuello, no puede tragar o no puede abrir la bocaSon signos de urgencia que indican que la infección ha salido del entorno del diente. No espere al dentista: acuda directamente a urgencias. Si le cuesta respirar, llame al 112. La fiebre sola o una hinchazón que se queda en un punto no son motivo de urgencias hospitalarias; ese cuadro va al dentista el mismo día.
  • Si el dolor es pulsátil, no le deja dormir y no cede con analgésicosLa infección de la punta de la raíz ha empezado a hacer presión. Este cuadro no remite por sí solo y puede convertirse en un absceso en cualquier momento; no es posible saber de antemano cuándo, y esperar no aporta nada. Que el dolor desaparezca de repente tampoco es buena noticia: indica que la infección ha encontrado una salida.
  • Si el dolor empezó de golpe tras morder algo duroPuede haberse roto una cúspide o haberse partido el diente de arriba abajo. La diferencia entre ambas cosas decide si el diente se conserva, y no se puede saber sin exploración. Que lo vean el mismo día aumenta las posibilidades de conservar la estructura sana que queda.

Cómo encontramos la causa

En el dolor a la presión, elegir el tratamiento correcto depende de encontrar la causa correcta. El orden siguiente es para el diagnóstico, no para el tratamiento; al final se sabe qué diente duele, por qué y si ese diente se puede conservar.

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    Recogemos la historia del dolor

    Si el dolor llega al morder o al soltar, qué ocurre con el frío y el calor, y si en los últimos meses se le ha hecho un empaste o una endodoncia en ese diente. Estas tres respuestas acotan mucho la causa.

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    Prueba de mordida

    Le pedimos que muerda con un instrumento de mordida sobre cada cúspide de la superficie de masticación, una por una. La cúspide en la que el dolor aparece al soltar es la que tiene la fisura debajo. Esta sencilla prueba localiza en el propio diente la fisura que la radiografía convencional no puede mostrar.

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    Prueba de vitalidad y de percusión

    Con la prueba de frío comprobamos si el tejido del interior del diente está vivo. Un diente que no responde en absoluto al frío y duele al golpearlo corresponde a una infección en la punta de la raíz. Si responde al frío de forma exagerada y prolongada, el tejido sigue vivo y el plan cambia.

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    Comprobación de la mordida

    Con papel de articular observamos qué diente contacta primero cuando cierra la boca. Aquí se hace visible la causa del dolor que empezó tras un empaste nuevo, y el ajuste se hace en la misma sesión.

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    Pruebas de imagen

    La radiografía periapical muestra la infección de la punta de la raíz como una sombra oscura, pero no muestra la fisura. El CBCT (tomografía computarizada de haz cónico) revela la forma de la pérdida ósea y las fracturas verticales de la raíz; ante una fisura fina, la imagen sale limpia y eso no descarta la fractura. La respuesta definitiva la da ver la fisura directamente al retirar el empaste antiguo.

Qué se hace

El tratamiento depende de la causa y la diferencia es grande: en un extremo hay un ajuste de cinco minutos y en el otro, una extracción. El orden empieza por lo menos invasivo.

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Ajuste de la mordida

Se rebaja la superficie que ha quedado alta y la carga se reparte entre todos los dientes. El procedimiento dura unos minutos, no necesita anestesia y el tejido resentido se recupera en unos días. Es lo primero que se comprueba en el dolor a la presión, porque es la causa más fácil de resolver.

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Endodoncia

En la infección de la punta de la raíz, lo que hay que hacer es limpiar el tejido muerto y las bacterias del interior del diente, y rellenar y sellar el conducto. Una vez eliminado el foco, la infección del hueso se cura en unos meses. En los dientes posteriores se coloca una corona después del tratamiento; un diente vaciado por dentro queda expuesto a fracturarse bajo la carga de la masticación.

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Proteger la fisura con una corona

En el síndrome del diente fisurado, el tratamiento consiste en unir las cúspides entre sí y detener el movimiento. La corona abraza el diente como una abrazadera; los fragmentos ya no pueden separarse al morder y el dolor desaparece. Si la fisura ha llegado al tejido vivo del interior del diente, primero se hace una endodoncia.

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Extracción

Se extrae el diente cuando hay una fractura vertical que divide la raíz de arriba abajo, cuando la fisura baja por debajo de la encía y cuando la infección de la raíz no cede pese a repetir el tratamiento. Retrasar esta decisión daña el hueso: la infección que avanza a lo largo de la línea de fractura destruye el hueso de esa zona.

Qué ocurre si se deja para más adelante

El dolor a la presión no es un síntoma que se corrija solo con el tiempo. Lo que sigue no está escrito para asustarle, sino para que pueda hacer la pregunta adecuada acuda al profesional que acuda.

Que el dolor desaparezca no es curarse

En la infección de la punta de la raíz, el dolor remite cuando el nervio del interior del diente muere por completo. Mientras el paciente cree que ha mejorado, la infección crece en silencio dentro del hueso. Lo que aparece meses después no es dolor, sino una hinchazón en la cara.

La fisura crece mientras se espera

Cada mordida empuja la fisura un poco más abajo. Un diente que hoy se protege con una corona y se usa durante años pasa a la lista de extracciones cuando la fisura baja por debajo de la encía. Lo que marca la diferencia no es la calidad del tratamiento, sino cuándo se hace.

El antibiótico no elimina la causa

El antibiótico frena la infección de forma temporal. El foco es el conducto cerrado del interior del diente; como allí no llega la circulación sanguínea, tampoco llega el fármaco. Si no se limpia el conducto o no se extrae el diente, el cuadro vuelve al mismo punto.

El absceso se convierte en una urgencia

Cuando la infección de la punta de la raíz atraviesa el hueso y se extiende al tejido blando, provoca hinchazón en la cara, fiebre y dificultad para tragar. A partir de ese punto, el asunto deja de ser un tratamiento dental.

El hueso bajo el diente perdido empieza a reabsorberse

El hueso de los maxilares conserva su volumen gracias a la carga de la masticación que recibe. Tras una extracción, el hueso de esa zona se adelgaza, y la pérdida más rápida se produce en los primeros meses. Por eso, cuándo cerrar el hueco no es una decisión que se pueda aplazar.

Qué puede esperar después

El tiempo de recuperación depende de la causa. El recorrido siguiente muestra qué ocurre en cada uno de los cuatro caminos.

  1. Si se ajustó la mordida: de dos a cinco días

    El tejido resentido tarda unos días en recuperarse. El primer día el diente sigue sensible y luego mejora rápidamente. Si al quinto día el dolor continúa, se vuelve a comprobar la mordida.

  2. Si se hizo una endodoncia: unos días y luego meses

    Los primeros días tras el tratamiento notará sensibilidad al morder, que disminuye cada día. La curación de la infección del hueso lleva meses y la seguimos con radiografías de control. Hasta que se coloque la corona, no muerda nada duro con ese lado.

  3. Si se colocó una corona: el dolor desaparece en los primeros días

    En cuanto las cúspides quedan unidas, la fisura deja de moverse y el dolor al morder desaparece. Si tiene antecedentes de apretar los dientes por la noche, en esta fase incorporamos la férula de descarga; si no se elimina la fuerza que produce la fisura, los dientes vecinos serán los siguientes.

  4. Si se extrajo el diente: el plan para el hueco

    La zona de la extracción se cierra en unas semanas y la verdadera decisión es con qué se rellena el hueco; aquí entra en juego el implante. Para un solo diente basta un tratamiento con implante estándar. En pacientes que han perdido muchos dientes por las mismas causas, resolvemos toda la boca en un único plan: los implantes se anclan mecánicamente en el hueso basal duro y profundo de los maxilares, en la capa cortical. El implante clásico, en cambio, se coloca en el hueso alveolar superior, que se reabsorbe junto con los dientes; cuando el volumen no basta, primero se añade hueso y se esperan meses a la osteointegración. De ahí viene la diferencia. No se plantea añadir hueso ni esperar meses, y al cabo de tres días clínicos sale con sus dientes fijos.

No espere en estos casos

  • Si ha empezado una hinchazón en la cara o en la encía. La infección ha salido del hueso. Llame sin esperar a su cita; este cuadro se valora el mismo día.
  • Si tiene fiebre o le cuesta tragar o respirar. No espere al dentista: acuda a urgencias. Si le falta el aire, llame al 112.
  • Si después del tratamiento el dolor aumenta en lugar de disminuir. Significa que la mordida sigue alta o que hay una fisura que ha pasado desapercibida. Ambas cosas se resuelven en una sola sesión, pero para ello tiene que avisarnos.

Qué determina el coste

En esta página no damos una cifra única: detrás del mismo síntoma puede haber un ajuste de la mordida de cinco minutos o una extracción con el plan que venga después. La cifra correcta se la damos tras la exploración y las pruebas de imagen. Estos son los conceptos que determinan el precio:

La causa del dolor
El ajuste de la mordida, la endodoncia, la corona y la extracción son procedimientos completamente distintos; también difieren en duración, materiales y número de sesiones. Una cifra dada antes de conocer la causa está condenada a cambiar en la clínica.
La posición del diente en la boca
Las muelas posteriores tienen más conductos que los dientes anteriores, y el tratamiento se alarga en consecuencia. El mismo procedimiento supone una carga de trabajo distinta en cada diente.
Cuántos dientes están afectados
Si hay apretamiento nocturno o se lleva tiempo masticando con un solo lado, el problema no se queda en un diente. Un plan basado en un solo diente y otro que abarca toda la boca se calculan por separado.
La solución elegida tras la extracción
Que el hueco se cierre con un implante o con un puente, y el material de la prótesis, influyen directamente en el total. Le indicamos por escrito desde el principio la marca del material que utilizamos.

Preguntas frecuentes

¿Un diente que duele al masticar se cura solo?

Solo en un caso: si el dolor viene de un empaste que ha quedado alto en la mordida y se corrige esa altura. En la infección de la punta de la raíz, el dolor remite solo cuando el nervio del interior del diente muere por completo, pero la causa sigue ahí; eso no es curarse, sino la siguiente fase de la enfermedad. En la fisura y en la fractura, el dolor va y viene, y por eso se cree que ha pasado; sin embargo, la fisura avanza un poco más con cada mordida.

No me duele al morder, sino al soltar. ¿Qué significa?

Es la señal típica del síndrome del diente fisurado. La fuerza de la mordida separa ligeramente los dos lados de la fisura; al retirar la presión, los fragmentos vuelven a cerrarse y estimulan el tejido vivo del interior. El dolor es breve y agudo y pasa en segundos. Como la fisura no se ve en una radiografía convencional, el diagnóstico se hace con una prueba en la que se muerde sobre cada cúspide por separado.

Me duele un diente, pero en la radiografía no ha salido nada. ¿Cómo es posible?

Hay dos razones. La primera, que las fisuras no se ven en una radiografía convencional: el haz llega perpendicular al plano de la fisura y no deja rastro. La segunda, que para que la infección de la punta de la raíz se vea en la placa como una sombra oscura, el hueso tiene que haberse reabsorbido en cierta cantidad; en la fase inicial, la placa sale limpia. Una radiografía limpia no cierra el diagnóstico: se sigue con la prueba de mordida y la prueba de frío.

¿Puedo pasar el fin de semana tomando analgésicos?

Si no hay hinchazón ni fiebre, y el dolor solo aparece al masticar y está tranquilo en reposo, puede esperar al fin de semana; deje de masticar con ese lado. Si tiene hinchazón en la cara, le ha subido la fiebre o el dolor es pulsátil y no le deja dormir, no espere. Si le cuesta tragar o respirar, vaya directamente a urgencias.

Me hicieron una endodoncia, pero el diente sigue doliendo al morder. ¿Por qué?

Si está en los primeros días, es la sensibilidad que deja el propio tratamiento y disminuye cada día. Si han pasado semanas y el dolor al morder continúa, hay tres posibilidades: la mordida ha quedado alta, se ha pasado por alto un conducto o hay una fractura de la raíz que no se ha detectado. Para distinguirlas hace falta un CBCT; la fractura vertical de la raíz es un cuadro que vemos con frecuencia en dientes con endodoncia.

¿Un diente fracturado siempre se extrae?

No. Lo que decide es hasta dónde baja la fractura. Si se ha roto una cúspide de la superficie de masticación, el diente se protege con una corona y se usa durante años. Si la raíz se ha partido de arriba abajo, el diente se extrae; esa fractura abre un camino que ningún empaste puede cerrar.

Me han extraído un diente. ¿Cuánto tengo que esperar para el implante?

Si las paredes óseas del alvéolo están intactas y la infección está controlada, colocamos el implante en la misma sesión. En una zona con pérdida ósea avanzada, primero esperamos a que cicatrice, y eso se lo decimos tras ver el CBCT. Cuanto más se alarga la espera, más se adelgaza el hueso de esa zona; decidir justo después de la extracción simplifica el plan.

Me duele un diente. ¿Su método de dientes fijos en tres días es adecuado para mí?

Con toda probabilidad, no; se lo decimos con claridad. El protocolo que aplicamos está pensado para la boca completa o para la falta de muchos dientes. Para un solo diente que duele al masticar, el sitio adecuado es su propio dentista: un ajuste de la mordida, una endodoncia o una corona resuelven el problema. Si al ver su radiografía pensamos que no es adecuado para usted, también se lo decimos por escrito.

Tengo diabetes. ¿Debo tomarme en serio el dolor de muelas?

Sí. Un nivel de azúcar en sangre mal controlado facilita que la infección se extienda y ralentiza la curación; un absceso de origen dental avanza más deprisa en su caso. También hacemos tratamientos con implantes a pacientes con diabetes; lo decisivo no es la enfermedad en sí, sino que el azúcar en sangre esté controlado.

Fuentes

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