Movilidad y pérdida dental

No me queda ningún diente: ¿qué puedo hacer?

Quedarse sin dientes no es el final: lo decisivo es el estado del hueso profundo del maxilar

Algunas de las personas que llegan a esta página acaban de perder los dientes; otras llevan años con dentadura postiza. En ambos casos, la frase que más oímos es la misma: «me dijeron que ya no se puede hacer nada». La mayoría de las veces no es cierto. En esta página explicamos qué opciones hay en una boca sin dientes, qué determina el estado del hueso y qué cambia realmente que las extracciones se hicieran hace años.

Respuesta breve

En una boca sin dientes hay tres caminos: la prótesis completa removible, la prótesis removible que se apoya en unos pocos implantes y el puente fijo atornillado a implantes. Cuál es posible lo determina el estado del hueso. La distinción clave es esta: tras perder los dientes, la capa que se reabsorbe es el hueso alveolar superior; las capas cortical y basal, duras y situadas en la profundidad del maxilar, permanecen. Cuando el anclaje puede obtenerse ahí, una solución fija puede plantearse incluso en maxilares con una pérdida de hueso avanzada.

Tres opciones
Prótesis completa, removible sobre implantes, puente fijo
Lo que decide
El hueso que queda, sobre todo la capa dura profunda
Si las extracciones fueron hace años
Puede haber pérdida de hueso, pero el plan sigue siendo posible
Primer paso
CBCT: la radiografía panorámica no basta

Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji

La situación en una boca sin dientes

Al perder los dientes, el hueso no desaparece de inmediato; empieza un cambio lento pero continuo. La capa superior del maxilar, es decir, el hueso alveolar en el que se asientan los dientes, debe su existencia a la carga que recibe de ellos. Cuando esa carga desaparece, esta capa empieza a reabsorberse, y la reabsorción más rápida se produce en los primeros meses. Con los años, el maxilar pierde altura y anchura; en quienes llevan una prótesis removible, la presión de la prótesis acelera además este proceso.

Aquí hay una distinción que la mayoría de los pacientes desconoce y que es el tema central de esta página. La capa que se reabsorbe es el hueso alveolar superior. Por debajo y alrededor, en la profundidad del maxilar, se encuentran las capas llamadas cortical y basal, mucho más duras, que no se ven afectadas por la pérdida de los dientes. El implante clásico se asienta en la capa superior; por eso, en un maxilar reabsorbido se dice que «no hay hueso suficiente». Cuando el anclaje se obtiene de la capa profunda, en cambio, el plan no cambia.

Esto no significa que «a todo el mundo se le pueden poner dientes fijos». En el CBCT (tomografía computarizada de haz cónico) se ve dónde está esa capa profunda y qué grosor tiene, y de ahí sale la decisión. Pero lo que debe saber un paciente que ha oído la frase «no tiene hueso, no se puede hacer» es esto: esa frase suele decirse mirando la capa superior, y una decisión tomada sin CBCT es incompleta.

La diferencia entre las tres opciones no es solo el precio. La prótesis completa removible es el camino sin cirugía y el de menor coste; cubre el paladar, reduce la percepción del sabor y de la temperatura, se afloja con el tiempo y no detiene la pérdida de hueso. La prótesis removible sobre implantes se sujeta en unos pocos implantes: no se mueve, es fácil de limpiar y tiene un coste intermedio. El puente fijo no se quita, deja el paladar libre y ofrece el máximo rendimiento al masticar; a cambio, requiere más implantes y un coste mayor.

La pregunta más frecuente de quienes llevan años con dentadura postiza es: ¿llego demasiado tarde? Normalmente no, pero el tiempo transcurrido tiene un precio. En un maxilar que ha pasado mucho tiempo sin dientes, la capa superior está notablemente reabsorbida, y eso reduce las posibilidades del implante clásico. En cambio, la capa profunda sigue ahí. Es decir, la pregunta no es «¿es demasiado tarde?», sino «¿con qué capa podemos trabajar?».

Hay además un aspecto de salud del que hay que hablar. En una boca sin dientes, la capacidad de masticar disminuye y la alimentación se empobrece: la carne, la verdura y la fruta desaparecen del menú y su lugar lo ocupan alimentos blandos, por lo general ricos en hidratos de carbono. En edades avanzadas, es un proceso silencioso que lleva a pérdida de peso y debilidad. Es decir, no es solo una cuestión de aspecto.

Qué opción es posible en cada caso

La respuesta definitiva llega tras el CBCT. Lo siguiente son los aspectos que se valoran en la consulta.

Cuándo está indicado

  • Si la capa dura profunda está intacta: puente fijoAunque el hueso alveolar superior se haya reabsorbido, si el anclaje puede obtenerse de las capas cortical y basal, se plantea una solución fija. Esto incluye a una parte importante de los pacientes a los que se les ha dicho que «no tienen hueso suficiente».
  • Si el presupuesto o el alcance de la cirugía son limitados: prótesis removible sobre implantesUna prótesis que no se mueve gracias a unos pocos implantes. Frente a la prótesis completa, la mejora es notable: no se mueve al hablar ni al comer y transmite parte de la carga al hueso.
  • Personas con poca destreza manual: opciones removiblesPor debajo del puente fijo hay que limpiar a diario dentro de la boca. Si hay temblor, problemas articulares o pérdida de visión, una solución que se pueda sacar y lavar garantiza que la limpieza se haga de verdad.
  • Personas que no pueden operarse: prótesis completa removibleEs una solución realista ante cuadros sistémicos que no se pueden controlar o en pacientes que no aceptan la cirugía. Elegida conociendo sus límites, es una decisión acertada.

Cuándo no está indicado

  • Si hay una infección activa en la bocaLas raíces que quedan, las zonas inflamadas o una infección por hongos desarrollada bajo la prótesis se tratan primero. Es un tiempo aparte que se añade antes del plan.
  • Si una enfermedad sistémica no está controladaCon una diabetes cuyo nivel de azúcar no está estabilizado o tras un problema cardíaco reciente, la cirugía se aplaza. Cuando los valores se normalizan, se puede aplicar el mismo plan.
  • Si la decisión se tomó sin CBCTLa radiografía panorámica muestra la capa superior, pero no el grosor ni la posición de la capa profunda. Si la decisión de «no se puede hacer» se basa en esa imagen, es una decisión incompleta.
  • Si no se puede mantener una rutina de cuidadosSea cual sea la opción, hace falta una revisión anual. La inflamación alrededor del implante avanza sin dolor; en un sistema que no se revisa, el problema se detecta cuando ya no tiene vuelta atrás.

Por dónde se empieza

El orden importa: primero se ve qué hay y después qué se puede hacer.

  1. 1

    CBCT

    El primer paso y el más decisivo. En la imagen tridimensional se ven la altura, la anchura y la dureza del maxilar y la posición de la capa profunda. La radiografía panorámica no da esta información; si la decisión de «no se puede hacer» se basa solo en ella, es incompleta.

  2. 2

    Exploración de la boca

    ¿Quedan raíces, zonas inflamadas, llagas bajo la prótesis o una infección por hongos? Mientras no se traten, no se planifica la cirugía.

  3. 3

    Salud general y lista de medicamentos

    Los medicamentos que toma, las enfermedades crónicas y las operaciones previas. Los anticoagulantes, los fármacos para el hueso y los medicamentos para la diabetes y la tensión influyen directamente en el plan y deben traerse por escrito.

  4. 4

    Valoración de la mordida y de la estructura facial

    En las bocas que han pasado mucho tiempo sin dientes, la altura de la mordida disminuye y los rasgos faciales cambian. El tamaño y la posición de los nuevos dientes se definen según estas mediciones.

  5. 5

    Hablar de las opciones y de lo que implica cada una

    Las tres tienen su precio: la prótesis removible cubre el paladar, la removible sobre implantes sigue quitándose y el puente fijo requiere más cirugía y más coste. La decisión se toma conociendo estas contrapartidas.

  6. 6

    Plan por escrito

    Cuántos implantes, qué prótesis, cuántas sesiones, si habrá un periodo sin dientes y cómo serán las revisiones. Debe tenerlo en la mano antes de decidir.

Las tres opciones, una al lado de otra

Van ordenadas de la opción sin cirugía a la fija. Cuál es posible lo determina el CBCT.

01

Prótesis completa removible

Sin cirugía y la de menor coste. Cubre el paladar, reduce la percepción del sabor y de la temperatura, se afloja con el tiempo y hay que ajustarla y renovarla cada cierto tiempo. No detiene la pérdida de hueso, la acelera.

02

Prótesis removible sobre implantes

Se asienta sobre los anclajes de entre dos y cuatro implantes. No se mueve, es fácil de limpiar y tiene un coste intermedio. Sigue siendo removible y sus anclajes se cambian cada cierto tiempo.

03

Puente fijo sobre implantes

Se atornilla a los implantes y el paciente no lo quita. El paladar queda libre y se recupera la percepción del sabor y de la temperatura. Requiere más implantes y un coste mayor, y su limpieza se hace dentro de la boca.

04

Añadir hueso y poner implantes clásicos

Si la capa superior se ha reabsorbido, se gana volumen con un injerto óseo y se colocan implantes clásicos. En algunos casos es necesario; alarga el proceso hasta un año y encarece el tratamiento de forma notable.

05

No hacer nada

Es el camino que más se elige y el de coste menos visible. La pérdida de hueso, el empobrecimiento de la alimentación y la reducción de las opciones con el tiempo continúan.

Qué pasa mientras se espera

En esta situación, aplazar es la decisión más frecuente, y su coste no se ve.

El hueso sigue reabsorbiéndose

La capa superior se reabsorbe porque no recibe carga; llevar una prótesis removible acelera además este proceso. Un plan que hoy es posible puede convertirse en unos años en un plan más limitado.

La alimentación se empobrece

A medida que disminuye la capacidad de masticar, la carne, la verdura y la fruta desaparecen del menú. En edades avanzadas, este cuadro, que se manifiesta como pérdida de peso y debilidad, deja de ser un asunto solo de la boca.

Los tejidos bajo la prótesis se desgastan

Una prótesis que no ajusta roza y abre llagas; si hay sequedad de boca, se suma una infección por hongos. Estos cuadros se pueden tratar, pero si se descuidan retrasan el plan quirúrgico.

Los rasgos faciales cambian

A medida que el maxilar pierde altura, el tercio inferior de la cara se acorta y los labios pierden soporte. Este cambio se recupera en gran medida con los nuevos dientes, pero tras pérdidas muy prolongadas puede no volver del todo a como era.

Una vez iniciado el tratamiento

El proceso cambia según el camino elegido; lo común es que el primer mes sea decisivo.

  1. Los primeros días

    Si ha habido cirugía, la hinchazón alcanza su punto máximo en los dos primeros días y después remite. La dieta blanda, el frío local y la medicación indicada ayudan a sobrellevar esta etapa. Si se ha hecho una prótesis, se corrigen los puntos de presión.

  2. La primera semana

    El habla empieza a normalizarse. En los pacientes que han pasado mucho tiempo sin dientes, algunos sonidos pueden salir distintos mientras la lengua se adapta a la nueva superficie; leer en voz alta acorta este proceso.

  3. Los primeros meses

    La masticación se va ampliando de forma progresiva y la alimentación se diversifica. Es el cambio que más notan los pacientes. En esta etapa se hacen las revisiones de la mordida.

  4. A largo plazo

    Al menos una revisión al año: nivel de hueso alrededor de los implantes, estado de los tornillos y limpieza. Si se ha elegido una prótesis, se sigue el calendario de ajustes y renovación.

No espere en estos casos

  • Si tiene una llaga bajo la prótesis que no se cura. Una llaga que dura más de dos semanas pese a los ajustes debe valorarse sin falta; obliga a investigar también una causa ajena a la prótesis.
  • Si tiene manchas blancas, ardor o enrojecimiento en la boca. Bajo una prótesis que se lleva de forma continua puede desarrollarse una infección por hongos, sobre todo si hay sequedad de boca. Es un cuadro tratable que, si se descuida, retrasa el plan.
  • Si ha perdido peso o nota una debilidad marcada. Es un signo serio de que la alimentación se ha empobrecido. Además del dentista, conviene consultar al médico de familia; ya no es solo un asunto de la boca.
  • Si le han dicho «no tiene hueso, no se puede hacer». Pregunte si se hizo un CBCT. La radiografía panorámica no muestra la posición de la capa dura profunda del maxilar; esa decisión debe basarse en una imagen tridimensional.

De qué depende el coste

La diferencia entre las tres opciones es grande y los gastos aparecen en momentos distintos. Hay que compararlas repartiendo el coste por años.

La solución elegida
La diferencia entre prótesis completa, prótesis removible sobre implantes y puente fijo determina la mayor parte del total. La decisión depende tanto del presupuesto como del hueso y de su capacidad para mantener los cuidados.
Número de implantes y de maxilares
Un maxilar o los dos, y con cuántos implantes. El número no depende de la preferencia del paciente, sino del hueso y de la longitud del puente.
Si hace falta o no añadir hueso
En la vía clásica, el injerto aumenta tanto el coste como los plazos. Si el anclaje puede obtenerse de la capa profunda, en la mayoría de los casos esta partida no entra en juego; el CBCT lo muestra desde el principio.
Renovación y mantenimiento
La prótesis removible se ajusta y se renueva; los sistemas sobre implantes requieren un mantenimiento anual. Dividir el total entre la vida útil prevista es la única forma honesta de comparar las tres opciones.

Preguntas frecuentes

No tengo ningún diente, ¿me pueden poner implantes?

En la mayoría de los casos, sí. No tener dientes no es un impedimento; lo decisivo es el hueso que queda. Aunque el hueso alveolar superior se haya reabsorbido, las capas cortical y basal, duras y situadas en la profundidad del maxilar, permanecen, y el anclaje puede obtenerse ahí. La respuesta definitiva llega tras el CBCT.

Me dijeron que no tengo hueso suficiente y que no se puede hacer. ¿Es cierto?

Pregunte si se hizo un CBCT. Esa decisión suele tomarse mirando una radiografía panorámica y valorando la capa superior. Sin una imagen tridimensional no se puede conocer la posición ni el grosor de la capa profunda; una decisión tomada sin esa información es incompleta.

Llevo años con dentadura postiza, ¿es demasiado tarde?

Normalmente no. En un maxilar que ha pasado mucho tiempo sin dientes, la capa superior está notablemente reabsorbida, y eso reduce las posibilidades del implante clásico; pero la capa profunda sigue ahí. La pregunta no es «¿es demasiado tarde?», sino «¿con qué capa podemos trabajar?».

¿Qué elijo, dientes fijos o dentadura postiza?

La decisión depende de tres cosas a la vez: el estado del hueso, el presupuesto y su capacidad para mantener la limpieza. Por debajo del puente fijo hay que limpiar a diario dentro de la boca; si su destreza manual es limitada, una opción removible puede ser más segura. Responder a esta pregunta con sinceridad lleva a la elección correcta.

Al quedarme sin dientes me cambió la cara, ¿volverá a ser como antes?

En gran medida, sí. A medida que el maxilar pierde altura, el tercio inferior de la cara se acorta y los labios pierden soporte; el tamaño y la posición de los nuevos dientes se planifican según estas mediciones. Tras pérdidas muy prolongadas puede no volver del todo a como era, pero la diferencia es notable.

Tengo ya una edad, ¿podré soportar el tratamiento?

La edad por sí sola no es un impedimento; lo decisivo es el estado de salud general y los medicamentos que toma. En pacientes de edad avanzada con enfermedades crónicas controladas, el tratamiento es posible. La decisión se toma tras la consulta y, si hace falta, junto con la opinión de su médico.

¿Por dónde empiezo?

Por el CBCT. Si ya tiene uno, envíelo; si no, hágaselo. Esa sola imagen muestra cuáles de las tres opciones son viables, y sin esa información cualquier conversación es una suposición. Traiga también su lista de medicamentos.

Fuentes

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