En detalle
Tengo una muesca en el cuello del diente, a la altura de la encía: ¿qué es y debo ponerme un empaste?
Las lesiones cervicales no cariosas son el resultado conjunto de varias causas; las poco profundas y sin problemas suelen vigilarse, y la reparación depende de motivos concretos
Si en el espejo ha notado, en la parte del diente cercana a la encía, un hueco en el que se le engancha la uña, casi siempre no se trata de caries, sino de una pérdida de tejido llamada lesión cervical no cariosa. En internet se le suele llamar abfracción y se atribuye a apretar los dientes; sin embargo, esa explicación sigue siendo científicamente discutida, y detrás de la muesca suele haber más de una causa. Saber qué muesca puede limitarse a vigilarse, cuál debe repararse y por qué los empastes en esta zona se caen con frecuencia le permite tomar una decisión más acertada con su dentista.
Respuesta breve
Casi siempre es un desgaste del cuello del diente, lo que los profesionales llaman lesión cervical no cariosa: el ácido, el cepillado y quizá la carga de la masticación excavan juntos el cuello del diente. Según una revisión, aparece en alrededor de la mitad de los adultos. En las muescas poco profundas y sin problemas se recomienda vigilarlas cada 6–12 meses; si hay caries, sensibilidad que no se pasa, pérdida de tejido profunda o preocupación estética, se reparan. El empaste en esta zona tiende a caerse y no elimina la causa.
- Frecuencia
- En una revisión, una media del 46,7 % de los adultos
- Causa
- Ácido, cepillado y la discutida carga de la masticación, a menudo juntos
- Muesca que puede vigilarse
- De menos de un milímetro de profundidad, sin síntomas ni problema estético
- A quién acudir
- Su propio dentista; si además hay recesión de las encías, un periodoncista
Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji
Por qué se forma un hueco en el cuello del diente y por qué la abfracción es discutida
La lesión cervical no cariosa es una pérdida de tejido duro en la parte del diente cercana a la encía que no tiene relación con la placa bacteriana ni con la caries. Esta zona es más vulnerable al desgaste porque en el cuello del diente el esmalte es muy fino y en un punto termina por completo. Las lesiones suelen presentarse de dos formas: muescas en cuña o en V, con el ángulo interno afilado, y huecos más amplios en forma de cubeta, con el fondo redondeado. La interpretación clásica atribuye la forma de cuña al roce mecánico y la de cubeta a la erosión ácida; pero esto también es una suposición, y la forma por sí sola no demuestra la causa. La revisión sistemática que cita un estudio del Journal of Clinical and Experimental Dentistry calcula una prevalencia media del 46,7 % en adultos; varía entre el 9,1 % y el 93 % según los estudios y es más frecuente por encima de los 30 años. Los dientes más afectados son los premolares.
Las causas se agrupan en tres apartados. La primera es el ácido, es decir, una disolución química que no procede de las bacterias: cítricos y zumos de fruta, bebidas con gas, vino, enjuagues ácidos de uso frecuente, reflujo y el ácido del estómago que llega a la boca en los trastornos de la conducta alimentaria. Las enfermedades y los medicamentos que reducen la saliva agravan este efecto. La segunda es la abrasión, es decir, el roce repetido de origen externo, como el del cepillo y la pasta de dientes. La tercera es la abfracción: la hipótesis de que la carga de la masticación y de apretar los dientes flexiona el diente en la zona del cuello, y que esa flexión abre microfisuras en el esmalte y la dentina que llevan a la pérdida de tejido. Una revisión de Clinical, Cosmetic and Investigational Dentistry subraya que estos tres procesos actúan juntos en la mayoría de los pacientes y que la muesca no puede reducirse a una sola causa.
El núcleo del debate sobre la abfracción es este: los experimentos de laboratorio y los modelos informáticos muestran que la carga de la masticación acumula tensión en el cuello del diente, pero, según la misma revisión, los estudios clínicos, que son pocos, no han podido confirmar una relación positiva entre la carga y la muesca. No todos los pacientes con muescas aprietan los dientes, ni todos los que aprietan los dientes tienen muescas. La relación con factores como los contactos prematuros en la mordida y los choques en los movimientos laterales es débil. Un estudio con imagen óptica sugiere que la muesca la inicia la disolución ácida de la dentina y que la carga de la masticación contribuye a que avance. La conclusión de la revisión es clara: la teoría de la abfracción aún no está demostrada.
Un estudio transversal de Brasil con 245 personas muestra esta incertidumbre sobre el terreno. El 46,6 % de los participantes tenía muescas; se detectaron signos de apretar los dientes en el 64 %, facetas de desgaste en el 75 % y una alimentación ácida en el 60 %. Sin embargo, ninguno de estos factores mostró una relación estadísticamente significativa con la presencia de muescas; la única relación fuerte fue con tener más de 30 años. El estudio también tiene sus límites: el hábito de apretar los dientes se determinó con signos indirectos y con lo que decía la propia persona, y el diseño es transversal. Aun así, se extrae una conclusión práctica: la frase «tiene muescas, así que aprieta los dientes» no es una deducción respaldada por la evidencia.
La relación entre la muesca y la sensibilidad está más clara. Cuando la pérdida de tejido deja la dentina al descubierto, sus conductos microscópicos quedan expuestos al medio bucal, y el frío, el aire o el cepillo provocan una punzada breve y aguda; en el estudio brasileño, la sensibilidad también se asoció a la muesca. La revisión señala que esta sensibilidad a menudo puede ser propia de la fase inicial, que el diente con el tiempo obtura esos conductos con minerales y produce dentina reparadora, y que la molestia puede ir aliviándose poco a poco. Ante una sensibilidad que no se pasa, el primer paso no es el empaste, sino las pastas desensibilizantes, el barniz de flúor y los tratamientos que sellan los conductos. Según la misma revisión, aunque los empastes de composite o de ionómero de vidrio modificado con resina reducen la sensibilidad al principio, a los seis meses se describió un aumento de la sensibilidad al aire o al frío en entre el 20 % y el 30 % de los empastes.
Cuando hace falta reparar, el verdadero problema es la retención del empaste. Una revisión publicada en BDJ Open sitúa los empastes de esta zona entre los de menor duración: la pérdida de retención, la tinción de los bordes y el mal ajuste de los márgenes son frecuentes. Los motivos son conocidos: en la muesca a menudo no hay una retención ni un esmalte que sujeten mecánicamente el empaste; como la dentina se ha endurecido con los años, es decir, se ha vuelto esclerótica, el adhesivo se adhiere con dificultad, y en el borde de la encía es difícil controlar la humedad. Tampoco está claro qué material es mejor. Un metaanálisis de 2020 en Heliyon encontró que los empastes de ionómero de vidrio tenían una retención significativamente mejor que los de composite; en cambio, un metaanálisis de 2025 en el Journal of Clinical and Experimental Dentistry, que reúne 18 ensayos aleatorizados, no encontró diferencias entre ambos materiales. Con los adhesivos universales, se indica que grabar o no con ácido no cambió el resultado en seguimientos de 18 a 36 meses; en el único estudio de más de cinco años, en cambio, los grupos con grabado dieron mejores resultados, y los autores califican la certeza de la evidencia de baja a moderada.
El punto más importante que se pasa por alto en este panorama es este: según la revisión, no hay evidencia de que el empaste detenga el avance de la muesca, así que el empaste no puede hacerse como medida preventiva. En los empastes hechos sin abordar la causa, se observa que la lesión sigue avanzando y el empaste se sigue cayendo. Tampoco hay una guía basada en la evidencia que diga cuándo hay que reparar las muescas. En su lugar, la revisión propone seis motivos: que empiece una caries en la muesca, que el borde baje por debajo de la encía y no se pueda limpiar, una pérdida de tejido profunda que debilite el diente o se acerque al nervio, una sensibilidad que no se pasa por otras vías, que el diente vaya a servir de apoyo a una prótesis y el deseo estético de la persona. Para las muescas de menos de un milímetro de profundidad, sin síntomas ni problema estético, la vía recomendada es vigilarlas cada 6 a 12 meses.
La muesca se confunde a menudo con la recesión de las encías. Según la definición de la Cleveland Clinic, la recesión consiste en que la encía se separa del diente y deja la raíz al descubierto, y la encía que se ha retraído no vuelve. La muesca, en cambio, es una pérdida de tejido del propio diente. Ambas aparecen juntas con frecuencia y, cuando coinciden, el plan se complica. Una revisión sistemática del Journal of Periodontal and Implant Science recoge que la presencia de una muesca hace menos predecible el resultado de la cirugía de recubrimiento radicular y aumenta la probabilidad de que la recesión vuelva; en los estudios incluidos se consiguió cubrir de media entre el 69 % y el 97 % de la raíz, y cuando se usó un injerto de tejido conjuntivo el borde de la encía se mantuvo más estable. Como los métodos son muy distintos, los autores no llegan a una conclusión firme.
Este tema tiene que ver con la conservación de dientes aislados y corresponde a su propio dentista; nosotros no nos encargamos de reparar muescas ni de la cirugía de las encías. Tener dientes con muescas no significa por sí solo perder dientes. El tema solo nos afecta si en la boca ya se han perdido varios dientes o están a punto de perderse; en ese caso, de lo que se habla no es de muescas sueltas, sino de un plan para el maxilar en su conjunto.
Qué muesca se vigila y cuál se repara
La distinción siguiente se basa en los criterios que propone la revisión. Como no hay una guía firme basada en la evidencia, la decisión se toma con su dentista, mirando su diente.
Cuándo está indicado
- Muescas de menos de un milímetro de profundidad y sin problemasPara las muescas poco profundas que no duelen, no molestan estéticamente y no debilitan el diente, la vía recomendada es la vigilancia periódica. La revisión señala que estos controles pueden hacerse cada 6 a 12 meses, junto con las citas de limpieza de sarro.
- Dientes cuya sensibilidad se pasa con pasta o barnizSi la sensibilidad puede controlarse con métodos sin empaste, no hay prisa por empastar. El empaste se plantea cuando estas vías no dan resultado.
- Muescas en zonas que no se ven al sonreírLa revisión recuerda que, en una persona a la que no se le ven los cuellos de los dientes al sonreír, puede no hacer falta una reparación por motivos estéticos.
- Desgaste que avanza despacio en edades avanzadasSi no hay riesgo de fractura del diente ni de exposición del nervio y parece que el diente seguirá funcionando toda la vida, el desgaste del cuello del diente que aumenta con la edad puede considerarse fisiológico.
Cuándo no está indicado
- Si ha empezado una caries en la muescaSi hay una caries activa que ha formado una cavidad, hace falta reparar. Su dentista valora también su riesgo de caries, porque en esta zona la caries puede reaparecer también en el borde del nuevo empaste.
- Si el borde ha bajado por debajo de la encía y no se puede limpiarUn escalón al que no llega el cepillo retiene placa y aumenta el riesgo tanto de caries como de enfermedad de las encías. En este caso, la reparación se hace para crear una superficie que se pueda limpiar.
- Si la pérdida de tejido es profunda o se ha acercado al nervioAnte pérdidas que ponen en peligro la resistencia del diente o se acercan al nervio, vigilar no basta. Aunque es poco frecuente, el desgaste puede avanzar hasta dejar el nervio al descubierto.
- Si la sensibilidad no se pasa por otras víasAnte una sensibilidad que persiste pese a la pasta, el barniz y los tratamientos que sellan los conductos, se plantea el empaste como barrera física.
- Si el diente va a servir de apoyo a una prótesis o usted tiene un deseo estéticoSi el gancho de una prótesis removible va a apoyarse en el diente con la muesca, la reparación forma parte del plan. En las muescas de zonas visibles, el deseo estético también es un motivo válido; la decisión se toma según su prioridad.
La valoración de su dentista y la vigilancia
El orden siguiente muestra los pasos que se siguen en general en una persona a la que se le ha detectado una muesca en el cuello del diente. El objetivo es primero encontrar la causa y después ver si la muesca avanza o no.
- 1
Historia detallada
Se pregunta con qué frecuencia se toman bebidas y alimentos ácidos, si hay reflujo o un trastorno de la conducta alimentaria, medicamentos que causan sequedad de boca, hábitos de cepillado, si aprieta los dientes y si hay exposición a vapores ácidos en el trabajo o al agua clorada de piscina. Esta información muestra qué peso tiene cada causa.
- 2
Exploración y registro
Se valoran la profundidad y la forma de la muesca, si hay caries y su relación con la recesión de las encías. Las escalas de desgaste, como la de Smith y Knight, puntúan la pérdida de 0 a 4; por ejemplo, un defecto de menos de un milímetro de profundidad recibe 2 puntos; uno de entre uno y dos milímetros, 3, y uno de más de dos milímetros, 4.
- 3
Seguimiento de la actividad
Se comparan a lo largo del tiempo fotografías intraorales estandarizadas, modelos de impresión o mediciones. En un método que menciona la revisión, se hace un rayado muy fino en la superficie y en el control siguiente se mira si el rayado se ha borrado; si se ha borrado total o parcialmente, el proceso puede estar activo.
- 4
Abordaje de la causa
Forman parte de este paso los cambios en los hábitos de alimentación y de cepillado, la derivación al médico si se sospecha reflujo y las medidas que aumentan la saliva. No hay evidencia de que corregir la mordida tallando los dientes prevenga la muesca; es un procedimiento irreversible y, si se hace de forma inadecuada, puede aumentar el riesgo de caries, desgaste y sensibilidad.
- 5
Tratamiento de la sensibilidad
En casa se prueban pastas desensibilizantes, y en la clínica, barniz de flúor o tratamientos que sellan los conductos. La revisión considera incierta la eficacia de los láseres.
- 6
Decisión de reparar
Si se da alguno de los motivos para reparar, la muesca se repara quitando el mínimo tejido posible. Si además hay recesión de las encías, la revisión recomienda hacer el empaste antes de la cirugía y según el nivel de encía previsto.
- 7
Preguntas que puede hacer a su dentista
¿Cuántos milímetros tiene la muesca? ¿Ha quedado registrada? ¿Está activa y cómo la vigilaremos? ¿Por qué motivo se recomienda repararla? ¿Qué material y por qué? ¿Qué se hará si el empaste se cae? Si además hay recesión de las encías, ¿qué se abordará primero?
- 8
Si se plantea la pérdida de varios dientes
El cuidado de los dientes con muescas corresponde a su propio dentista. Si ya le faltan varios dientes o no se pueden salvar, envíe su radiografía panorámica o su CBCT a través del formulario; el médico que realizaría el tratamiento revisa las imágenes y le respondemos por escrito en 24 horas. Es una valoración previa; la decisión definitiva se toma tras la exploración y el CBCT.
Opciones que se valoran aparte del empaste y junto a él
El manejo de la muesca no se limita al empaste y a menudo empieza sin él. Todos estos apartados son temas para hablar con su propio dentista.
Cambio de hábitos
Limitar las bebidas ácidas, enjuagarse con agua entre comidas y usar pasta con flúor y chicle sin azúcar figuran entre las medidas que recomienda la Cleveland Clinic. La misma fuente recomienda esperar al menos 30 minutos después de comer para cepillarse los dientes. También puede ser útil que su dentista vea su técnica de cepillado.
Tratamientos desensibilizantes
Las pastas con nitrato potásico, los productos con arginina, las pastas con alto contenido en flúor, el barniz de flúor y las capas de adhesivo que se aplican en la clínica buscan sellar total o parcialmente los conductos expuestos.
Férula de descarga
Se usa si apretar los dientes ya requiere una férula por otros motivos. La revisión señala claramente que no hay evidencia de que la férula de descarga evite que la muesca se forme o avance.
Empaste de ionómero de vidrio o de composite
Cuando hace falta reparar, se usan ambos materiales. Un metaanálisis encontró que el ionómero de vidrio tiene mejor retención, y otro más reciente no encontró diferencias; la elección se hace según el diente y la zona.
Reparación junto con cirugía de las encías
Si la muesca coincide con una recesión de las encías, el empaste y la cirugía de recubrimiento radicular pueden planificarse juntos. Este plan suele corresponder a un periodoncista, y cuando se usa un injerto de tejido conjuntivo el borde de la encía se mantiene más estable.
Los riesgos de reparar y de no reparar
En las muescas, tanto reparar con prisa como descuidarlas tiene un precio. Estos son los problemas más habituales.
Que el empaste se caiga
Por la falta de una retención mecánica, la dentina endurecida y la dificultad para controlar la humedad, estos empastes están entre los de menor duración; la pérdida de retención es uno de los problemas más frecuentes.
Sensibilidad después del empaste
En el estudio que cita la revisión, a los seis meses se vio un aumento de la sensibilidad al aire o al frío en entre el 20 % y el 30 % de los empastes de composite y de ionómero de vidrio modificado con resina.
Acumulación de placa en el borde del empaste
Los empastes en el cuello del diente pueden retener placa y aumentar el riesgo de caries y de enfermedad de las encías. Por eso la revisión recomienda sopesar beneficios y perjuicios en cada reparación.
Correcciones innecesarias de la mordida
La eficacia de tallar las superficies de mordida de los dientes para prevenir la muesca no está respaldada por la evidencia. Las correcciones inadecuadas pueden aumentar el riesgo de caries, desgaste y sensibilidad.
Empastar mientras la causa continúa
Si el ácido o el cepillado enérgico continúan, la pérdida de tejido sigue alrededor del empaste y este fracasa antes de tiempo. La reparación debe formar parte de un plan en el que se aborde la causa.
Abandonar la vigilancia
Una muesca poco profunda puede no dar problemas durante años, pero que se haga más profunda y debilite el diente o, en raras ocasiones, se acerque al nervio solo se detecta a tiempo con controles periódicos.
El proceso tras la vigilancia o la reparación
La secuencia siguiente muestra la evolución general en un diente cuya muesca se vigila o se repara. La frecuencia y los plazos varían según el estado del diente.
Primeros días tras la reparación
Puede haber una ligera sensibilidad al frío. Siga limpiando la zona con un cepillo suave, sin apretar.
Primeros seis meses
Se vigila la evolución de la sensibilidad. En el estudio que cita la revisión, en esta etapa se vio un aumento de la sensibilidad al aire o al frío en parte de los empastes; comunique a su dentista cualquier molestia que persista.
Cada 6 a 12 meses
En las muescas que se vigilan se controlan la profundidad y la actividad; en los dientes reparados, el borde y la retención del empaste. Las fotografías hechas desde el mismo ángulo facilitan la comparación.
Con los años
Los empastes de esta zona pueden necesitar con el tiempo una reparación o una renovación. Cuanto más controladas estén las causas, más durarán tanto la muesca como el empaste.
No espere en estos casos
- Si el empaste se ha caído o nota un hueco en su borde. Un empaste con el borde abierto retiene placa. Enséñeselo a su dentista sin esperar.
- Si la sensibilidad aumenta o empieza un dolor espontáneo. Un dolor que aparece sin estímulo, que dura mucho o que le despierta por la noche puede no deberse solo a la dentina expuesta y requiere una exploración.
- Si nota un cambio de color o un reblandecimiento en la muesca. Una superficie marrón, mate o blanda puede ser signo de caries.
- Si la encía se retrae deprisa. Una recesión que se hace evidente en poco tiempo, el sangrado o la hinchazón deben valorarse para descartar una enfermedad de las encías.
Qué determina el alcance del tratamiento
Aquí no encontrará cifras. En las muescas del cuello del diente, el alcance del plan depende de estos apartados:
- Cuántos dientes están afectados
- Una sola muesca no es lo mismo que un desgaste repartido por muchos dientes; el número de controles, tratamientos y reparaciones cambia en consecuencia.
- Métodos sin empaste o reparación
- Los tratamientos desensibilizantes con vigilancia y el empaste tienen alcances distintos. Pregunte qué se prueba primero.
- Material y técnica
- El ionómero de vidrio, el composite o las técnicas que combinan ambos requieren tiempos y materiales distintos.
- Si hace falta cirugía de las encías
- Si además hay recesión, la cirugía de recubrimiento radicular y el injerto de tejido conjuntivo amplían claramente el alcance del plan.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se produce el desgaste del cuello del diente?
Suele ser el resultado conjunto de varias causas: efectos químicos como los alimentos y bebidas ácidos o el reflujo, el roce mecánico del cepillo y la pasta de dientes, y la carga de la masticación, que es discutida. Como el esmalte es muy fino en el cuello del diente, esta zona es más vulnerable al desgaste. El desgaste aumenta con la edad y es más frecuente por encima de los 30 años.
¿Qué es la abfracción? ¿De verdad se debe a apretar los dientes?
Abfracción es el nombre que se da a la hipótesis de que la carga de la masticación y de apretar los dientes flexiona el diente en la zona del cuello y crea microfisuras y pérdida de tejido. Los estudios de laboratorio respaldan este mecanismo, pero los estudios clínicos no han podido mostrar una relación constante entre la carga y la muesca. Una revisión señala que la teoría aún no está demostrada, y en un estudio de Brasil tampoco se encontró una relación significativa entre apretar los dientes y la muesca.
¿El hueco a la altura de la encía es una caries?
Casi siempre no: estas lesiones son, por definición, pérdidas de tejido que no tienen relación con la caries ni con la placa bacteriana. Sin embargo, con el tiempo también puede empezar una caries en la muesca, y la revisión la sitúa como el primero de los motivos para reparar. Si nota un cambio de color o un reblandecimiento en la muesca, enséñeselo a su dentista; la distinción la hace la exploración.
¿Hay que empastar la muesca del cuello del diente?
No siempre. Para las muescas poco profundas y sin problemas, la vía recomendada es vigilarlas cada 6 a 12 meses. La revisión recomienda la reparación en estos casos: caries, borde por debajo de la encía que no se puede limpiar, pérdida profunda o cercana al nervio, sensibilidad que no se pasa, diente que va a servir de apoyo a una prótesis y deseo estético. No hay evidencia de que el empaste detenga el avance de la muesca.
¿Por qué se caen tanto los empastes del cuello del diente?
En la muesca no hay una retención que sujete mecánicamente el empaste y a menudo tampoco esmalte, así que el empaste depende por completo del adhesivo. Como la dentina de esta zona se ha endurecido con los años, el adhesivo se adhiere con dificultad, y en el borde de la encía también es difícil controlar la humedad. En una muesca cuya causa continúa, la pérdida de tejido alrededor del empaste también sigue.
¿El desgaste del cuello del diente y la recesión de las encías son lo mismo?
No. En la recesión, el borde de la encía retrocede y la superficie de la raíz queda al descubierto; en la muesca, en cambio, se pierde tejido del propio diente. Ambas aparecen juntas con frecuencia. Cuando coinciden, la muesca puede hacer menos predecible el resultado de la cirugía de recubrimiento radicular; por eso el empaste y la cirugía de las encías se planifican juntos.
¿El desgaste del cuello del diente da sensibilidad? ¿Cómo se quita?
Puede darla, porque los conductos de la dentina expuesta transmiten los estímulos al nervio. A veces la sensibilidad se alivia sola con el tiempo. Si no se pasa, el primer paso son las pastas desensibilizantes y el barniz o los selladores que se aplican en la clínica. El empaste se plantea cuando estas vías no dan resultado.
¿Debo cepillarme los dientes justo después de comer algo ácido?
La Cleveland Clinic recomienda esperar al menos 30 minutos después de comer antes de cepillarse, para dar tiempo a que la saliva elimine el ácido. Mientras tanto, enjuagarse con agua y masticar chicle sin azúcar también figuran entre las medidas recomendadas.
Tengo muchos dientes desgastados y me faltan dientes, ¿su método es adecuado para mí?
Las muescas por sí solas no entran en nuestro ámbito; su cuidado corresponde a su propio dentista. Si ya ha perdido varios dientes o no se pueden salvar, puede tener sentido hablar de un plan para el maxilar en su conjunto. El estado de los dientes que quedan y factores como apretar los dientes se valoran aparte en ese plan.
Fuentes
- Clinical, Cosmetic and Investigational Dentistry (PMC)Abfraction lesions: etiology, diagnosis, and treatment options
- Journal of Clinical and Experimental Dentistry (PMC)Risk Factors associated with noncarious cervical lesions
- Heliyon (PMC)Glass ionomer cements compared with composite resin in restoration of noncarious cervical lesions: A systematic review and meta-analysis
- Journal of Clinical and Experimental Dentistry (PMC)Comparison of clinical performance of glass ionomer cement vs. composite resin in restorations of non-carious cervical lesions: A systematic review and meta-analysis
- BDJ Open (PMC)Effect of adhesive strategy of universal adhesives in noncarious cervical lesions: an updated systematic review and meta-analysis
- Journal of Periodontal & Implant Science (PMC)Treatment efficacy of gingival recession defects associated with non-carious cervical lesions: a systematic review
- Cleveland ClinicTooth Erosion
- Cleveland ClinicGum Recession
Páginas relacionadas
- Movilidad y pérdida dentalDesgaste dental: por qué ocurre y si tiene vuelta atrásEl bruxismo, la erosión ácida y el cepillado fuerte dejan huellas distintas. El esmalte perdido no vuelve; por qué importa la altura de mordida y qué se hace.
- Síntomas en las encíasRecesión de las encías y raíz expuesta: qué hacerPor qué se retrae la encía, por qué la raíz expuesta se carea antes y duele, y si la encía vuelve. Detener la recesión frente a cubrir la raíz.
- Dolor y sensibilidad¿Qué significa la sensibilidad al frío y al calor?Causas de la sensibilidad al frío y al calor, la diferencia entre una punzada de segundos y un dolor de minutos, qué indica el calor y cuándo darse prisa.
- Implantes y su saludApretar los dientes (bruxismo) e implantesEl bruxismo nocturno es el enemigo más silencioso del implante. Cómo saber si aprieta los dientes, cómo cambia el plan y cuánto ayuda de verdad la férula.
Envíe su radiografía y le decimos qué opción es realista para su diente.
Pedir valoraciónSiguiente paso
Envíe su radiografía y revisamos juntos las opciones.
Comparta su CBCT o su radiografía panorámica. En 24 horas le escribimos qué opción es realista para su diente.
