Dolor y sensibilidad

¿Qué significa la sensibilidad al frío y al calor?

Cuánto dura el dolor determina tanto su causa como su urgencia

El paciente que no puede beber agua fría por un lado de la boca siempre se hace la misma pregunta: ¿se me pasará o se me está escapando algo? La respuesta no está en la intensidad del dolor, sino en su duración. En esta página explicamos por qué aparece la sensibilidad, qué tipo puede esperar y cuál no debería esperar.

Respuesta breve

La sensibilidad al frío y al calor significa que, en una superficie del diente que ha perdido la protección del esmalte o de la encía, han quedado expuestos los túbulos de la dentina. Estos túbulos son vías microscópicas que llegan al nervio; el cambio de temperatura mueve el líquido de su interior y usted lo nota como una punzada repentina. Lo que marca la diferencia es la duración: la sensibilidad que termina en segundos al retirar el estímulo tiene que ver con la superficie externa; el dolor que dura minutos indica una inflamación irreversible del nervio del diente y no mejora por sí solo.

El origen de la sensibilidad
Túbulos de la dentina expuestos
Lo que marca la diferencia
Si el dolor continúa o no al retirar el estímulo
Señal de urgencia
Dolor que aumenta con el calor y se alivia con el frío
Valoración previa
Con radiografía, en 24 horas

Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji

Qué ocurre en la sensibilidad

Debajo de la capa de esmalte está la dentina. La dentina no es un bloque macizo; es un tejido atravesado por túbulos microscópicos llenos de líquido, y esos túbulos llegan al nervio del centro del diente. Mientras el esmalte es grueso, el extremo exterior de los túbulos está cerrado. En cuanto el esmalte se adelgaza o queda expuesta la superficie de la raíz, se abren: un sorbo frío mueve el líquido de su interior y el nervio transmite ese movimiento como una punzada repentina. Toda la sensibilidad se reduce a este mecanismo.

La primera causa que deja expuestos los túbulos es la recesión de las encías. La superficie de la raíz que queda al descubierto no tiene esmalte; la capa que la recubre es muy fina y el cepillado la desgasta en poco tiempo. Por eso la sensibilidad se concentra en una franja estrecha justo por debajo de la encía. Detrás de la recesión está la enfermedad de las encías o el cepillado horizontal, apretando con un cepillo duro durante años.

La segunda causa es el desgaste, que llega por tres vías. El ácido disuelve químicamente el esmalte: bebidas con gas, zumos de fruta, la costumbre de tomar limón, el ácido del estómago que sube a la boca. El cepillo duro y la pasta abrasiva raspan el esmalte de forma mecánica. Apretar los dientes por la noche aplana la superficie de masticación, perfora el esmalte y llega a la dentina. En los tres casos el resultado es el mismo: la capa protectora se adelgaza y la sensibilidad no se limita a un punto, sino que se extiende por una zona amplia.

La tercera causa es la caries. Cuando la caries atraviesa el esmalte y llega a la dentina, abre los túbulos y además acerca las bacterias al nervio; la sensibilidad se concentra en un solo diente, se desencadena también con el dulce y aumenta con el tiempo. El borde de un empaste conduce a lo mismo: el hueco microscópico que se forma en el margen con los años deja pasar tanto la temperatura como las bacterias. Bajo un empaste que por fuera parece intacto avanza una caries que solo muestra la radiografía.

La cuarta es el diente fisurado, y su descripción es muy característica. La fisura se produce al morder algo duro o bajo la carga de años de apretar los dientes; no se ve a simple vista ni se aprecia en la radiografía convencional. Este diente tiene una punzada aguda con el frío, y la pista principal está en la mordida: el dolor no llega al morder, sino en el momento de soltar lo que ha mordido.

También hay causas pasajeras: las semanas siguientes a un empaste profundo, la superficie de la raíz que queda al descubierto tras una limpieza de sarro, los días posteriores a un blanqueamiento. En todas ellas aparece una sensibilidad marcada al frío que remite en unas semanas. Si en lugar de remitir aumenta o pasa a ser con el calor, la causa ya no es pasajera.

Qué sensibilidad puede esperar y cuál no

Esta distinción no se fija en la intensidad de la sensibilidad, sino en su comportamiento. Si se ve reflejado en la segunda lista, no espere; esas descripciones no hablan de la superficie externa del diente, sino del nervio de su interior.

Cuándo está indicado

  • Una punzada que termina en segundos al retirar el estímuloSi el dolor termina en cuanto el agua fría sale de la boca, el problema está en la superficie externa del diente y el nervio está sano. Lo que hay que hacer es cerrar los túbulos expuestos y eliminar la causa que los ha abierto.
  • Una sensibilidad concentrada donde se ha retraído la encíaSi la punzada viene de una franja estrecha justo por debajo de la encía y se repite cuando el cepillo toca esa zona, el origen es la superficie de la raíz al descubierto. Con la pasta adecuada, una técnica de cepillado correcta y un barniz protector remite en unas semanas.
  • Después de un empaste nuevo, una limpieza o un blanqueamientoEn las primeras semanas tras el tratamiento es normal una mayor sensibilidad al frío. Lo que debe vigilar es la tendencia: si cada semana disminuye un poco más, va por buen camino.
  • En varios dientes, extendida y leveSi la sensibilidad no se limita a un diente, sino que abarca una zona o toda la boca, detrás no hay una caries aislada, sino una causa general: un hábito que desgasta el esmalte o una recesión de las encías generalizada. Aquí lo que hay que tratar no es un diente concreto, sino el hábito que desgasta y, si hay recesión, la enfermedad de las encías que la provoca.

Cuándo no está indicado

  • Un dolor que dura minutos después de retirar el estímuloSi tras tragar el agua fría el dolor continúa y tarda minutos en calmarse, el nervio del diente se ha inflamado de forma irreversible. Este cuadro no mejora por sí solo ni se pasa con una pasta. Lo que hay que hacer es una endodoncia.
  • Un dolor que aumenta con el calor y se alivia con el fríoUn diente que late con un té caliente y se calma al meterse agua fría en la boca indica que el nervio está muy inflamado o ha muerto. Esta descripción es la señal de urgencia con mayor valor diagnóstico; hay que verlo esa misma semana.
  • Un dolor agudo que llega al morder y soltarUn dolor en un solo diente que se dispara no al morder, sino al soltar, es la descripción clásica del diente fisurado. Cuanto más crece la fisura, menos opciones quedan: un diente que hoy puede protegerse con una corona acaba en extracción cuando la fisura llega a la raíz.
  • Un dolor espontáneo que empeora por la nocheUn dolor que empieza sin ningún estímulo y se intensifica al acostarse hace tiempo que ha superado el límite de la sensibilidad. Si se añaden hinchazón en la encía o edema en la cara, es una infección y requiere tratamiento ese mismo día.

Cómo encontramos la causa

La sensibilidad no es un diagnóstico, sino un síntoma común a varias causas. El orden siguiente sirve para descartar hasta dar con la causa que actúa en su caso; al final se sabe qué diente es, por qué y con cuánta urgencia hay que actuar.

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    Envíe su radiografía

    Si tiene una radiografía panorámica o un CBCT, envíelos a través del formulario; le escribimos en 24 horas qué aspecto tiene el cuadro. Si tiene un dolor espontáneo o que aumenta con el calor, no espere a la respuesta escrita y acuda al profesional más cercano; ahí, el precio del retraso es el nervio del diente.

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    Hablamos de la historia del dolor

    Qué lo desencadena, cuántos segundos dura, si está en un solo diente o en una zona y si aparece por la noche determinan directamente la decisión. La propia descripción del paciente acota en gran medida la causa antes de la exploración.

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    Exploración clínica y prueba de vitalidad

    Aplicamos frío al diente sospechoso, medimos la intensidad y la duración de la respuesta y la comparamos con la de los dientes vecinos. A esto se añaden la percusión suave del diente y la prueba de mordida diente por diente. En la misma sesión valoramos el grado de recesión, las superficies desgastadas y los bordes de los empastes antiguos.

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    Pruebas de imagen

    La radiografía muestra la caries bajo los empastes y entre los dientes, la inflamación de la punta de la raíz y el nivel del hueso. Si se sospecha una fisura, pasamos a la tomografía computarizada de haz cónico (CBCT); ahí aparecen las líneas de fractura que no se ven en la radiografía convencional.

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    Confirmamos el diente sospechoso

    El dolor se irradia a menudo al diente vecino o a la arcada opuesta; el diente que señala el paciente no siempre es el responsable. Si la duda persiste, se aíslan los dientes uno a uno y se repite la prueba. No nos saltamos este paso para no empezar un tratamiento irreversible en el diente equivocado.

Qué se hace

Las opciones siguientes no son alternativas entre sí, sino caminos que se separan según la causa. El orden empieza por la menos invasiva y, mientras el nervio esté sano, termina ahí.

01

Pasta desensibilizante y barniz en la clínica

El nitrato potásico que contiene dificulta que el nervio transmita el estímulo, y los compuestos de flúor sellan la entrada de los túbulos expuestos. Su efecto es acumulativo: con un uso regular se nota en unas semanas. El barniz de flúor de alta concentración que se aplica en la clínica hace lo mismo más deprisa. Este camino es el adecuado para la superficie de la raíz al descubierto y para el desgaste.

02

Eliminar la causa

Mientras se mantengan la costumbre de tomar bebidas ácidas y el cepillado apretando, los túbulos que se sellan vuelven a abrirse. Si hay apretamiento nocturno, entra en juego una férula protectora. Este es el paso que acaba con la sensibilidad de forma duradera; la pasta solo la hace llevadera.

03

Limpieza de la caries y renovación del empaste

Si la causa es una caries o el borde de un empaste antiguo se ha abierto, la solución es cerrar ese hueco. Mientras la caries avanza por la dentina, la sensibilidad aumenta; cuando llega al nervio, el tratamiento del que hablaremos ya no es un empaste.

04

Tratamiento de las encías

Si detrás de la recesión hay una enfermedad de las encías, tratar la sensibilidad solo toca la superficie del problema. Si no se limpian las bolsas, la inflamación que avanza deja la raíz aún más al descubierto y destruye el hueso de debajo. En algunas zonas, la superficie de la raíz expuesta se cubre con un injerto de encía.

05

Endodoncia

Si el dolor dura minutos después de retirar el estímulo o aumenta con el calor, el nervio del diente se ha inflamado de forma irreversible. La endodoncia limpia ese nervio y mantiene el diente en la boca. Cuanto más se espera, más baja la inflamación hacia la punta de la raíz; llegado ese punto, al cuadro se suma la pérdida de hueso.

06

Extracción e implante

Si el diente está demasiado cariado para salvarlo o la fisura ha llegado a la raíz, lo que hay que hablar es qué lo sustituirá. Para un solo diente, el camino adecuado es un implante unitario; para eso basta con que siga con su propio dentista. Nuestro ámbito son los casos en los que la sensibilidad es la última señal de una boca descuidada durante años: pérdida de muchos dientes o arcada completa.

Qué ocurre si se ignora

No lo escribimos para asustarle, sino para que pueda hacer la pregunta adecuada, acuda al dentista que acuda. Lo que se pasa por alto en la sensibilidad es siempre lo mismo: se silencia el síntoma y se deja la causa donde está.

La pasta desensibilizante tiene un límite

La pasta sella los túbulos de la dentina expuestos y dificulta que el nervio transmita el estímulo. No limpia la caries, no cierra la fisura, no repara un empaste con el borde abierto ni devuelve la vida a un nervio muerto. Ante la causa correcta, funciona de verdad; ante la causa equivocada, baja el volumen de un problema que avanza.

Que el dolor cese no significa que se haya curado

Cuando un diente que llevaba semanas reaccionando al frío se queda en silencio, los pacientes se tranquilizan. Sin embargo, la reacción también termina cuando muere un nervio inflamado. La inflamación baja hacia la punta de la raíz y a menudo avanza sin causar ningún dolor; la hinchazón, el absceso y la pérdida de hueso aparecen al final de ese periodo silencioso y, a veces, solo se ven en la radiografía.

Una fisura no se cierra sola

Vigilar un diente fisurado significa dejar que la fisura avance. Mientras se mantiene dentro del esmalte y la dentina, el diente puede protegerse con una corona; cuando la línea llega a la raíz, ya no queda nada que salvar. No se sabe de antemano cuánto tardará ese paso: la fisura puede quedarse igual durante años o llegar a la raíz con una sola mordida fuerte. El riesgo de esperar está justamente en esa imprevisibilidad.

La encía que se retrae no vuelve

La superficie de la raíz que queda al descubierto no vuelve a cubrirse sola y, mientras se mantenga la causa, la recesión aumenta. Esa misma superficie produce sensibilidad y, además, se caria mucho más deprisa que el esmalte.

El reflejo equivocado agrava la sensibilidad

Dejar de cepillar esa zona por culpa del diente sensible acumula placa y acelera la recesión y la caries. Cepillar con más fuerza, en cambio, raspa aún más el esmalte. Las dos cosas se hacen para reducir la sensibilidad y las dos la aumentan.

Qué esperar después

La secuencia siguiente varía según la causa. En una sensibilidad limitada a la superficie externa, el proceso se mide en semanas; en un cuadro que ha llegado al nervio, el tratamiento empieza con una intervención.

  1. Las dos primeras semanas

    Si ha empezado a usar una pasta desensibilizante, su efecto se acumula en este periodo; aplicarla con el dedo sobre la zona sensible y dejarla actuar funciona mejor que extenderla con el cepillo. En este mismo periodo, deje el cepillo duro y no se cepille justo después de tomar una bebida ácida; rasparía el esmalte reblandecido.

  2. De la cuarta a la octava semana

    En la sensibilidad de origen superficial se produce en este intervalo una mejoría clara. Si no ha cambiado nada o ha aumentado, la causa no está en la superficie externa; es el momento de revisar el diagnóstico.

  3. Si se ha hecho una endodoncia

    La sensibilidad al frío y al calor termina tras el tratamiento; el nervio que transmitía el estímulo ya no está. En los primeros días es normal notar sensibilidad al morder, que remite en pocos días. Como un diente endodonciado tiene más tendencia a fracturarse, en los dientes posteriores se coloca una corona encima.

  4. Si no se ha podido salvar el diente

    Si se trata de un solo diente, el hueco se cierra con un único implante y puede hacerlo con su propio dentista. Nuestro ámbito es la pérdida de muchos dientes y la arcada completa; ahí el proceso funciona así: en el protocolo que aplicamos, los implantes se anclan mecánicamente en la capa basal-cortical dura, en la parte profunda del maxilar; ahí se consigue la estabilidad que soportará el puente definitivo que se coloca el tercer día. El implante clásico se coloca en el hueso alveolar superior, que se reabsorbe con la pérdida de los dientes, y la carga se aplaza hasta que termina la integración; de ahí viene la diferencia. No se plantean injertos óseos ni meses de espera: al final de tres días clínicos sale de la clínica con sus dientes fijos definitivos.

No espere en estos casos

  • Si el dolor dura minutos después de retirar el estímulo. Esta descripción apunta a una inflamación irreversible del nervio del diente. Esperar no salva el diente; solo amplía el alcance del tratamiento.
  • Si el calor aumenta el dolor y el frío lo alivia. El nervio está muy inflamado o ha muerto. En este cuadro hay que acudir a un profesional esa misma semana.
  • Si hay hinchazón o supuración en la encía o edema en la cara. Son señales de infección activa; si se añaden fiebre o dificultad para tragar, acuda a urgencias ese mismo día.

De qué depende el coste

En esta página no damos una cifra única: en la sensibilidad, el camino puede terminar con un tubo de pasta o alargarse hasta una endodoncia, una corona o una extracción con implante; la diferencia es grande. Le damos la cifra correcta después de ver la radiografía y hacer la exploración. Envíe su radiografía y le detallaremos el alcance por escrito. Estos son los factores que determinan el precio:

La causa de la sensibilidad
El barniz de flúor, la renovación de un empaste, el tratamiento de las encías y la endodoncia son procedimientos distintos, con duraciones y número de sesiones también distintos. Una cifra dada sin haber establecido la causa está condenada a cambiar en la clínica.
Cuántos dientes están afectados
La sensibilidad generalizada por desgaste no se queda en un solo diente. Un plan basado en un solo diente y un plan que abarca toda la boca se calculan por separado.
Qué se colocará sobre el diente
En un diente posterior endodonciado, la corona es una partida aparte. Lo que mantiene unido un diente fisurado es también la corona; su material y el trabajo de laboratorio influyen directamente en el total.
El alcance si el diente no puede salvarse
El cálculo se hace según cuántos dientes afecten la extracción y la solución que los sustituya. En los pacientes que deciden mientras el hueso sigue en su sitio, la partida del injerto óseo no llega a entrar en juego.

Preguntas frecuentes

¿De verdad funciona la pasta desensibilizante?

Funciona ante la causa correcta. El nitrato potásico que contiene dificulta que el nervio transmita el estímulo, y los compuestos de flúor sellan la entrada de los túbulos de la dentina expuestos; el efecto se nota en unas semanas con un uso regular. Pero no trata la caries, la fisura, un empaste con el borde abierto ni un nervio inflamado. Si tras cuatro semanas de uso no hay ningún cambio, la causa no está en la superficie externa del diente.

¿Por qué la sensibilidad al calor es más grave que la sensibilidad al frío?

El frío es un estímulo al que también reacciona un nervio sano; el dolor es breve y pasa. Un dolor que aumenta con el calor y que, además, se alivia con agua fría indica que el tejido del interior del diente está muy inflamado o ha muerto. En el primer caso se habla de la superficie externa del diente; en el segundo, de una endodoncia.

El dolor dura unos segundos, pero es muy intenso. ¿Es mala señal?

Lo que decide no es la intensidad, sino la duración. Una punzada que termina en cuanto se retira el estímulo, por aguda que sea, tiene que ver con la superficie externa del diente y el nervio está sano. Un dolor sordo que dura minutos, en cambio, aunque moleste menos, es un cuadro mucho peor. Cuando se lo describa al dentista, dígale los segundos, no la intensidad.

¿Se pasa sola la sensibilidad de un diente?

Se pasa cuando la causa es pasajera: la sensibilidad que aparece tras un empaste profundo, una limpieza de sarro o un blanqueamiento remite en unas semanas. La sensibilidad por caries, fisura o encía retraída no se pasa, porque la causa sigue ahí. A veces, que el dolor cese no significa curación, sino que el nervio ha muerto; en ese caso el dolor se calla, pero la inflamación avanza en silencio en la punta de la raíz y no se sabe de antemano cuándo volverá.

¿Debo dejar de cepillar el diente sensible?

No, haga justo lo contrario. No cepillar esa zona acumula placa; acelera la recesión de las encías y la caries de la superficie de la raíz, es decir, agrava la sensibilidad. Límpiela con un cepillo suave, sin apretar y con movimientos circulares. Después de tomar algo ácido, espere treinta minutos; cepillar enseguida el esmalte reblandecido lo raspa.

¿La endodoncia acaba con la sensibilidad?

Sí. La endodoncia elimina el nervio que transmite el estímulo; después del tratamiento, ese diente deja de tener sensibilidad al frío y al calor. La sensibilidad al morder de los primeros días es otra cosa y remite en pocos días. Sobre un diente posterior endodonciado colocamos una corona, porque un diente vaciado por dentro tiene más tendencia a fracturarse.

Tengo sensibilidad en muchos dientes. ¿Su método de dientes fijos en tres días es adecuado para mí?

Seguramente no, se lo decimos con claridad. Detrás de la sensibilidad generalizada suele haber desgaste, y lo que hay que hacer ahí no es cambiar los dientes, sino detener la causa que desgasta el esmalte. El ámbito del protocolo que aplicamos es la arcada completa o la falta de muchos dientes. Si al ver su radiografía pensamos que no es adecuado para usted, también se lo escribimos.

Fuentes

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