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No tengo dientes abajo: ¿por qué no se sujeta la dentadura?

Que la prótesis completa inferior se mueva no es torpeza del paciente: es consecuencia de la anatomía

Muchos pacientes que llevan sin problemas la prótesis superior no consiguen adaptarse a la inferior y creen que es culpa suya. No lo es. La mandíbula es la zona de la boca más difícil para que se sujete una prótesis completa, y hay motivos anatómicos concretos. En esta página explicamos por qué ocurre, qué hace el hueso con el tiempo y qué soluciones funcionan de verdad en la mandíbula.

Respuesta breve

La prótesis completa superior se sujeta adhiriéndose a la amplia superficie del paladar; en la mandíbula no existe una superficie así. La prótesis se apoya sobre una estrecha herradura entre la lengua y la mejilla, y los músculos de la lengua, el labio y el suelo de la boca la desplazan cada vez que se traga. A esto se suma que en la mandíbula la pérdida de hueso es más marcada. Por eso, en la prótesis completa inferior el problema de sujeción es la regla, no la excepción, y la solución suele ser apoyarla en implantes.

La causa
No hay paladar, la superficie de apoyo es estrecha y los músculos la mueven
¿Es culpa del paciente?
No, es una limitación anatómica
La solución más eficaz
Apoyarla en unos pocos implantes
El adhesivo
Retrasa el problema, no lo resuelve

Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji

Cuatro cosas que complican la mandíbula

La primera es que no hay paladar. La prótesis completa superior se asienta sobre la amplia superficie del paladar y la fina película de saliva que queda entre ambos crea un efecto de succión; la prótesis prácticamente se pega. En la mandíbula no existe una superficie así. La prótesis descansa sobre una estrecha herradura entre la lengua y la mejilla, y el área en la que puede sujetarse es muy inferior a la de arriba.

La segunda es el movimiento. En la mandíbula, los músculos de la lengua, el labio y el suelo de la boca trabajan justo en el borde de la zona donde se asienta la prótesis. Cada vez que se traga o se habla, estos músculos tienden a levantarla. En el maxilar superior no hay una presión parecida. Es decir, la prótesis inferior no solo se sujeta sobre menos superficie, sino que además está siendo empujada constantemente.

La tercera es la pérdida de hueso. Tras perder los dientes, la capa superior del hueso del maxilar se reabsorbe porque deja de recibir carga, y en la mandíbula este proceso suele ser más marcado. Con los años, la cresta sobre la que se asienta la prótesis pierde altura; la zona de apoyo se estrecha y la sujeción disminuye aún más. La presión de la propia prótesis acelera además esta reabsorción.

La cuarta es la saliva. Con la edad, y como efecto secundario de muchos medicamentos, la saliva disminuye. Cuando se adelgaza la fina película que permite que la prótesis se adhiera a la mucosa, la prótesis no se sujeta y, además, roza y produce llagas. En un paciente con la boca seca, la prótesis inferior apenas se asienta.

Cuando se juntan estas cuatro cosas, el cuadro es este: el paciente nota que la prótesis se levanta al hablar, se desliza al comer, cada vez usa más adhesivo y en algún momento deja de ponérsela. Cree que ha fracasado. Sin embargo, ese mismo paciente puede estar llevando la prótesis superior sin ningún problema, porque el problema no está en él, sino en la anatomía de la mandíbula.

En cuanto a la solución, hay una buena noticia: la mandíbula es donde más diferencia marca apoyar la prótesis en implantes. Una prótesis que se asienta sobre unos pocos implantes ya no puede ser levantada por los músculos. Además, la zona anterior de la mandíbula alberga uno de los huesos más densos del cuerpo; es decir, la zona donde más cuesta la sujeción es también una de las más favorables para un implante.

Qué solución para quién en la mandíbula

La decisión definitiva se toma después del CBCT (tomografía computarizada de haz cónico). Estos son los aspectos que se revisan en la consulta.

Cuándo está indicado

  • Todo el que tiene una prótesis que se mueve: apoyarla en implantesEs la intervención que más diferencia marca en la mandíbula. Una prótesis que se asienta sobre unos pocos implantes no puede ser levantada por los músculos; el paciente nota desde el primer día que no se mueve al hablar ni al comer.
  • Quienes quieren dientes fijos: puente sobre implantesEs la solución que no se quita. En la mandíbula, la capacidad de masticación llega a su máximo y desaparecen todas las limitaciones de vivir con una prótesis. Requiere más implantes y un coste mayor.
  • Quienes tienen hueso suficiente en la zona anteriorLa zona anterior de la mandíbula suele tener un hueso denso y favorable para el implante. En la zona posterior, la posición del conducto del nervio es determinante; el CBCT lo muestra.
  • Quienes tienen un presupuesto limitado: apoyarla en dos implantesTiene un coste mucho menor que el puente fijo y, comparado con la prótesis completa, la mejora es grande. La prótesis se sigue quitando, pero no se mueve.

Cuándo no está indicado

  • Limitarse a usar más adhesivoEl adhesivo mantiene en su sitio una prótesis floja durante un tiempo, pero el hueso que hay debajo sigue reabsorbiéndose. Que haga falta cada vez más es una señal de que el problema crece, no una solución.
  • Renovar la prótesis una y otra vezUna prótesis nueva se asienta mejor durante los primeros meses, pero como la limitación anatómica no cambia, se acaba llegando al mismo punto. Si la cresta ha perdido altura, renovarla no ofrece por sí sola una solución duradera.
  • Si una enfermedad general no está controladaCon una diabetes con la glucosa descompensada o un episodio cardíaco reciente, la cirugía se aplaza. Mientras tanto, rebasar la prótesis puede mejorar algo la comodidad.
  • Si no se ha tratado la sequedad de bocaLa falta de saliva perjudica tanto la sujeción como la salud de los tejidos. Si se debe a un medicamento, debe hablarse con su médico; esto por sí solo puede cambiar de forma notable la comodidad de la prótesis.

Qué se hace y en qué orden

En la mandíbula, la solución no se resuelve en un solo paso; primero se identifica la causa y después se toman las medidas.

  1. 1

    Valoración de la prótesis actual

    ¿La prótesis no se adapta a su boca o es el hueso de debajo el que ha cambiado? Son dos problemas distintos, con soluciones distintas. Una exploración hecha sin traer la prótesis se queda incompleta.

  2. 2

    CBCT

    Se miden la altura y la anchura de la cresta mandibular y la posición del conducto del nervio. De esta imagen sale cuántos implantes pueden colocarse y dónde; la radiografía panorámica no da esta información.

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    Tratar los tejidos blandos y la sequedad de boca

    Si hay llagas o una infección por hongos bajo la prótesis, se tratan primero. Si la sequedad de boca se debe a un medicamento, se habla con su médico; esto por sí solo puede cambiar la comodidad.

  4. 4

    Elección de la solución

    ¿Prótesis removible apoyada en implantes o puente fijo? La decisión depende del hueso, del presupuesto y de su capacidad para mantener la limpieza. Se valoran las tres cosas juntas.

  5. 5

    Colocación de los implantes

    En la mandíbula se eligen las zonas con hueso denso. El anclaje de cada implante se comprueba con el valor de torque; una zona que no alcanza el valor esperado no se carga de inmediato.

  6. 6

    Adaptación de la prótesis o del puente

    En la opción removible, la prótesis actual muchas veces puede adaptarse a los retenedores; si no, se hace una nueva. En la opción fija se fabrica el puente y se ajusta la mordida con minuciosidad.

Opciones en la mandíbula

De la más sencilla a la más completa. En la mandíbula, la diferencia entre ellas se nota mucho más que en el maxilar superior.

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Rebasar la prótesis actual

Remodelar su superficie interna mejora la sujeción durante un tiempo. Es el paso más rápido y de menor coste; pero si la cresta ha perdido altura, la mejora es limitada y pasajera.

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Renovar la prótesis

Si la forma del hueso ha cambiado mucho, una prótesis nueva se asienta mejor. Aun así, como la limitación anatómica no cambia, en la mandíbula el problema de sujeción persiste a partir de cierto punto.

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Prótesis apoyada en dos implantes

Es la intervención más rentable en la mandíbula. Con unos pocos implantes, la prótesis ya no puede ser levantada por los músculos. Coste medio, cirugía reducida, gran mejora.

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Prótesis apoyada en cuatro implantes

Más apoyo, menos movimiento y un reparto más amplio de la carga. Sigue siendo removible; el mantenimiento de los retenedores es un gasto periódico.

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Puente fijo sobre implantes

No se quita, los músculos no le afectan en absoluto y la masticación rinde al máximo. Requiere más implantes y un coste mayor; la limpieza se hace dentro de la boca.

Los costes ocultos de vivir con una prótesis inferior

Estas son las consecuencias que produce con los años una prótesis inferior que se mueve.

La pérdida de hueso se acelera

Una prótesis que se mueve ejerce una presión irregular sobre la cresta en la que se apoya y acelera la reabsorción. Cuanto más baja la cresta, más se mueve la prótesis; es un círculo que se alimenta a sí mismo y que reduce el hueso que más adelante se necesitará para un implante.

Llagas que se repiten

Una prótesis que se mueve roza la mucosa. Si hay sequedad de boca, las llagas no se curan; el paciente se quita la prótesis por la zona que le duele y poco a poco deja de usarla.

Una alimentación cada vez más limitada

Como la prótesis inferior se mueve, la capacidad de masticación cae de forma notable. La carne, la verdura y la fruta desaparecen del menú; a edades avanzadas, esto se nota como pérdida de peso y cansancio.

Aislamiento social

Una prótesis que se levanta al hablar o se desliza durante la comida aleja al paciente de comer fuera y de hablar en público. La familia suele notarlo sin saber el motivo.

Qué cambia después

En la mandíbula, la diferencia que describen los pacientes es claramente mayor que en el maxilar superior.

  1. Los primeros días

    Tras la cirugía, la hinchazón alcanza su máximo en los dos primeros días y después remite. En este periodo, la prótesis actual no suele usarse durante un tiempo o se rebasa; su dentista le indicará cómo proceder.

  2. Las primeras semanas

    Cuando la prótesis pasa a sujetarse con los retenedores o se coloca el puente, la diferencia se nota desde el primer día: no se levanta al hablar ni se desliza al comer. En este periodo se corrigen los puntos que hacen presión.

  3. Los primeros meses

    La capacidad de masticación aumenta de forma gradual y la alimentación se amplía. En pacientes que han luchado mucho tiempo con la prótesis inferior, los músculos de la mandíbula tardan algo en fortalecerse.

  4. A largo plazo

    En la opción removible, las piezas de los retenedores que se desgastan se cambian periódicamente y se rebasa la superficie interna. En la opción fija se revisan el torque de los tornillos y la mordida. En ambas se vigila el nivel de hueso alrededor de los implantes.

No espere en estos casos

  • Si la prótesis se ha aflojado. En una prótesis apoyada en implantes, que se afloje indica que los retenedores se han desgastado. Cambiarlos es un procedimiento sencillo; si se retrasa, la prótesis empieza a moverse y fuerza los implantes.
  • Si tiene una llaga que no se cura. Una llaga que dura más de dos semanas pese a los ajustes debe valorarse sin falta. Si la acompaña sequedad de boca, también hay que tratarla aparte.
  • Si necesita cada vez más adhesivo. Indica que el hueso de debajo se ha reabsorbido y que la prótesis no asienta. Ha llegado el momento de rebasarla; usar más adhesivo retrasa el problema y acelera la reabsorción.
  • Si tiene adormecimiento en el labio inferior o en el mentón. En la mandíbula, el conducto del nervio pasa cerca. Tras la cirugía puede haber falta de sensibilidad durante unos días; un adormecimiento que persiste o aumenta debe comunicarse sin esperar.

Qué determina el coste

En la mandíbula, la diferencia entre las opciones es clara, y la mejora también. Estos son los conceptos:

Número de implantes
La diferencia entre apoyar la prótesis en dos implantes y un puente fijo es el concepto de mayor peso en el total. El número depende del hueso y de la solución elegida.
Si puede aprovecharse la prótesis actual
En algunos casos, la prótesis actual puede adaptarse a los retenedores, lo que reduce el coste de forma notable. Es uno de los motivos para llevar su prótesis a la consulta.
La prótesis
En la opción removible, el sistema de retenedores; en la fija, el material y la elaboración del puente. En el puente fijo, este concepto supone la mayor parte del total.
Mantenimiento y renovación
En la opción removible, el cambio de retenedores y el rebase de la superficie interna son gastos periódicos. En la fija, la revisión anual. Conviene comparar ambos repartiéndolos por años.

Preguntas frecuentes

La prótesis de arriba se me sujeta, ¿por qué la de abajo no?

Es una diferencia anatómica, no tiene que ver con usted. La prótesis superior se sujeta adhiriéndose a la amplia superficie del paladar; en la mandíbula no existe una superficie así. La prótesis descansa sobre una estrecha herradura y los músculos de la lengua, el labio y el suelo de la boca tienden a levantarla cada vez que traga. A esto se suma que en la mandíbula la pérdida de hueso es más marcada.

¿Se arreglaría con una prótesis mejor?

Durante un tiempo, sí. Una prótesis nueva se asienta mejor durante los primeros meses, pero la limitación anatómica no cambia y, si la cresta ha perdido altura, la mejora es limitada. Lo único que marca una diferencia duradera en la mandíbula es apoyar la prótesis en implantes.

¿Cuántos implantes hacen falta?

En la mandíbula, para apoyar una prótesis removible suelen bastar unos pocos implantes; el puente fijo, en cambio, necesita más pilares porque transmite toda la carga a los implantes. El número exacto se decide después del CBCT, según el estado del hueso y la solución elegida.

¿No puedo seguir usando adhesivo?

A corto plazo le sirve, pero no resuelve el problema. El hueso de debajo sigue reabsorbiéndose y la prótesis asienta cada vez peor; la cantidad de adhesivo también va en aumento. Que necesite más cantidad es la señal más práctica de que ha llegado el momento de rebasarla o de buscar una solución más duradera.

Me han dicho que tengo pérdida de hueso en la mandíbula, ¿aun así se puede hacer?

En la mayoría de los casos, sí. La zona anterior de la mandíbula suele tener un hueso denso y sigue siendo favorable para el implante. En la zona posterior, la posición del conducto del nervio es determinante. Nada de esto se ve en una radiografía panorámica; la decisión debe basarse en el CBCT.

¿Me pongo dientes fijos o basta con apoyar la prótesis?

Las dos opciones son defendibles. Apoyar la prótesis tiene un coste mucho menor y elimina el movimiento, pero la prótesis se sigue quitando. El puente fijo no se quita, el borde de la prótesis no estrecha el espacio bajo la lengua y la masticación rinde al máximo. La decisión depende del presupuesto, del hueso y de su capacidad para mantener la limpieza.

No me pongo nunca la prótesis, ¿es un problema?

Sí. Como disminuye la capacidad de masticación, la alimentación se limita y, si hay dientes en el maxilar opuesto, empiezan a alargarse. Además, la pérdida de altura del maxilar cambia los rasgos de la cara. Si no se la pone, conviene hablar del motivo; la mayoría de las veces tiene solución.

Fuentes

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