Implantes y su salud

¿Se pueden poner implantes si se tiene diabetes?

Lo decisivo no es tener diabetes, sino que el azúcar en sangre esté controlado

La mayoría de los pacientes con diabetes llegan con esta pregunta, y muchos ya han oído en algún sitio que «no se puede». Lo cierto es que la diabetes, por sí sola, no impide ponerse implantes. El obstáculo es el azúcar en sangre descontrolado. En esta página explicamos esa diferencia, cómo cambia la cicatrización, cómo prepararse para el día de la cita y qué vigilar a largo plazo.

Respuesta breve

En pacientes con diabetes y el azúcar en sangre controlado se puede realizar un tratamiento con implantes. Con una diabetes descontrolada, en cambio, la cicatrización se retrasa, aumenta el riesgo de infección y los tejidos que rodean el implante enferman con más facilidad; por eso el plan se aplaza hasta que los valores se estabilicen. Su médico valora a la vez su HbA1c, los medicamentos que toma y la salud de sus encías. Aplazar no significa cancelar el tratamiento, sino proteger sus probabilidades de éxito.

Lo decisivo
Que el azúcar en sangre esté controlado
Qué se mira
La HbA1c y el control reciente de la glucosa
Si no está controlada
Cicatrización más lenta, mayor riesgo de infección
Día de la cita
A primera hora, sin saltarse la medicación ni las comidas

Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji

Qué hace la diabetes en la boca

El azúcar alto en sangre afecta a las ramas más pequeñas de los vasos sanguíneos, es decir, a la microcirculación. La encía y el hueso maxilar también se nutren de ella. En un tejido mal irrigado ocurren dos cosas a la vez: la cicatrización se ralentiza y a las células del sistema inmunitario les cuesta más llegar a la zona. Por eso, en los pacientes con diabetes la enfermedad de las encías es más frecuente y avanza más deprisa.

Y la relación funciona en ambos sentidos. La enfermedad de las encías avanzada mantiene un foco de inflamación constante en el cuerpo, y esa inflamación dificulta el control del azúcar en sangre. Es decir, lo que ocurre en la boca empeora la diabetes y la diabetes empeora lo que ocurre en la boca. Este círculo explica por qué, en los pacientes con diabetes, tratar las encías no es solo una cuestión de la boca.

Desde el punto de vista del implante hay dos periodos críticos. El primero es la cicatrización después de la cirugía: lo que se espera es que la herida se cierre y que el hueso se asiente alrededor del implante. El azúcar descontrolado alarga este periodo y aumenta la probabilidad de infección. El segundo es el largo plazo: la inflamación alrededor del implante se describe con más frecuencia en pacientes con diabetes, y ahí el mantenimiento regular cobra todavía más importancia.

¿Y qué significa «controlado»? Su médico no se fija en una medición de glucosa de un solo día, sino en la HbA1c, que refleja la media de los últimos dos o tres meses. Además, valora lo regular que es su control de la glucosa, si sufre hipoglucemias y qué medicamentos toma. La decisión se basa en toda esta información y, si hace falta, en una consulta con su médico internista o endocrinólogo.

Otro problema frecuente en los pacientes con diabetes es la sequedad de boca. Cuando disminuye la saliva, la boca pierde capacidad para limpiarse sola y neutralizar ácidos, y aumentan las probabilidades de caries, de enfermedad de las encías y de hongos. En los pacientes con diabetes que llevan prótesis removible, esto además facilita que la prótesis roce y produzca llagas. En estos pacientes, pasar a una solución fija tiene un valor añadido.

Digámoslo con claridad: no es correcto rechazarle por tener diabetes, pero tampoco lo es operarle enseguida si sus valores están al límite o descontrolados. Lo correcto es poner orden en la situación juntos y construir el plan en función de ella. En un paciente cuyos valores mejoran, el tratamiento avanza con éxito; un tratamiento hecho sin que mejoren es injusto tanto para el paciente como para el implante.

Quién puede tratarse ya y quién necesita preparación antes

La distinción siguiente es el marco de la valoración que se hace en la consulta. La decisión definitiva se toma después de interpretar en conjunto la HbA1c, el estado de la boca y la salud general.

Cuándo está indicado

  • Pacientes con el azúcar en sangre controlado y bien vigiladoEn un paciente cuyos valores se mantienen en el rango objetivo se puede realizar el tratamiento con implantes, y la cicatrización transcurre en gran medida como en quien no tiene diabetes. Las revisiones se programan con algo más de frecuencia.
  • Pacientes con buena salud de las encíasAunque haya diabetes, el panorama es favorable si no hay inflamación de las encías y se hace una buena higiene. En este grupo, el hábito de cuidado es la variable que más influye en la duración del implante.
  • Planes coordinados con el médico internistaCuando se contacta con el médico que controla la diabetes, se pueden ajustar correctamente tanto el momento de la cirugía como la pauta de medicación. Esta colaboración aumenta directamente la seguridad del tratamiento.
  • Pacientes con diabetes que lo pasan mal con la prótesis removibleCon sequedad de boca, la prótesis removible tiende más a producir llagas e infecciones. En este grupo, pasar a una solución fija no solo aporta comodidad, también salud para los tejidos.

Cuándo no está indicado

  • Pacientes con el azúcar en sangre descontroladoCon valores altos y oscilantes, la cicatrización se retrasa y aumenta el riesgo de infección. En este caso lo correcto es esperar; cuando los valores se estabilicen, se puede aplicar el mismo plan.
  • Pacientes con enfermedad de las encías activa y avanzadaColocar un implante sobre un terreno inflamado reduce el éxito de la cirugía y deja, a largo plazo, un entorno expuesto a la inflamación alrededor del implante. Primero se completa el tratamiento de las encías.
  • Pacientes con hipoglucemias frecuentesQue baje el azúcar durante una sesión larga es un riesgo añadido. En este caso, primero hay que estabilizar la glucosa, acortar la sesión prevista y, si hace falta, ajustar la medicación.
  • Si a la diabetes se suma el tabacoCuando se juntan los dos factores de riesgo, sus efectos no se limitan a sumarse. En este grupo la probabilidad de perder el implante y de inflamación alrededor del implante aumenta de forma notable; antes del tratamiento conviene hablar de dejar de fumar.

Preparación y día de la cita

En los pacientes con diabetes, la seguridad del tratamiento depende en gran parte de la planificación. Lo siguiente es la práctica habitual.

  1. 1

    HbA1c reciente y lista de medicamentos

    Su HbA1c de los últimos tres meses y la lista de todos los medicamentos que toma. Si usa insulina, también deben constar por escrito las dosis y los horarios. Esta información es la base del plan.

  2. 2

    Valoración de la salud de las encías

    Antes del implante se trata la inflamación presente en la boca. La limpieza del sarro y, si hace falta, el tratamiento de las encías se completan antes de la cirugía; en los pacientes con diabetes este paso no se puede saltar.

  3. 3

    Consulta con el médico internista, si es necesario

    Si los valores están al límite o hay que ajustar la medicación, se contacta con el médico que controla su diabetes. Esto determina directamente el momento y la seguridad de la cirugía.

  4. 4

    Cita a primera hora de la mañana

    Por la mañana el azúcar en sangre es más predecible y, además, le queda el resto del día para vigilarse. En las sesiones largas se pueden hacer pausas para medir la glucosa.

  5. 5

    No alterar las comidas ni la medicación

    No venga en ayunas. Tome su comida y su medicación habituales sin saltárselas; salvo indicación contraria, no cambie usted mismo la dosis de insulina. Lleve consigo el glucómetro y una fuente de azúcar de acción rápida.

  6. 6

    Plan de alimentación y seguimiento tras la cirugía

    Como los primeros días habrá que comer blando, el plan de comidas se habla de antemano. Se le pedirá que mida la glucosa con algo más de frecuencia esos días; el estrés de la cirugía puede elevar los valores de forma pasajera.

Opciones de plan en el paciente con diabetes

Estas son las vías que se valoran en este grupo, y cada una tiene su lado particular en relación con la diabetes.

01

Implantes cuando los valores hayan mejorado

Es la vía más elegida. Un periodo de ajuste de unos meses aumenta de forma notable las probabilidades de éxito del tratamiento. Ese tiempo no se pierde: en ese mismo periodo se tratan las encías y se establece la rutina de cuidado.

02

Planificación sin injerto

El injerto óseo supone una cirugía adicional y meses de cicatrización añadidos. En un paciente que ya cicatriza despacio, evitar este paso es una ventaja importante. Cuando el anclaje se busca en las capas cortical profunda y basal, que no se reabsorben, en la mayoría de los casos no hace falta injerto.

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Acortar la duración del tratamiento

Reducir el número de cirugías y de periodos de cicatrización acorta el tiempo total de exposición al riesgo en el paciente con diabetes. Ese es el aspecto de un plan que cabe en tres días de clínica que merece una valoración especial en este grupo.

04

Sobredentadura sobre implantes

Una solución intermedia que da estabilidad con pocos implantes. La cirugía es de menor alcance; a cambio, la prótesis sigue siendo removible y hay una superficie en contacto permanente con la mucosa.

05

Prótesis completa removible

La vía sin cirugía. En los pacientes con diabetes y sequedad de boca, los roces y las llagas de la prótesis son más frecuentes, así que en este grupo puede resultar incómoda; además, no frena la pérdida de hueso.

Riesgos que conviene conocer

Lo siguiente aparece con más frecuencia en los pacientes con diabetes. Nada de ello es inevitable; todo se puede controlar.

Cicatrización más lenta

La afectación de la microcirculación ralentiza la cicatrización de las heridas. Eso no significa que no se pueda hacer el tratamiento; significa que hay que dar algo más de tiempo a la cicatrización y hacer revisiones más frecuentes.

Mayor riesgo de infección

Cuando a las células inmunitarias les cuesta más llegar a la zona, sube la probabilidad de infección. Por eso, en este grupo, la higiene bucal, no saltarse los medicamentos pautados y la revisión temprana son todavía más importantes.

Predisposición a la inflamación alrededor del implante

Es lo que más hay que vigilar a largo plazo. Como avanza en silencio, el paciente no lo nota; lo único que lo detecta a tiempo son las revisiones periódicas y la medición de las bolsas.

Sequedad de boca

Cuando disminuye la saliva, aumentan las probabilidades de caries, de enfermedad de las encías y de hongos. En esta situación ayudan beber agua, si hace falta usar sustitutos de la saliva y revisar la medicación.

Cicatrización y cuidado a largo plazo

En el paciente con diabetes la cicatrización no es distinta; simplemente se sigue más de cerca.

  1. Primeros días

    El estrés de la cirugía puede elevar el azúcar en sangre de forma pasajera; esos días se le pedirá que se mida con más frecuencia. Mientras dure la dieta blanda, hay que mantener el horario de comidas y la cantidad de hidratos de carbono.

  2. Primera semana

    La hinchazón remite y el dolor disminuye. Cualquier signo fuera de lo esperado en esta fase (hinchazón que aumenta, fiebre, mal sabor) debe comunicarse de inmediato; en el paciente con diabetes la infección puede avanzar más rápido.

  3. Primeros meses

    Las revisiones son más frecuentes que en los pacientes sin diabetes. En cada una se valoran la salud de las encías, la profundidad de las bolsas y el nivel de hueso alrededor del implante.

  4. A largo plazo

    Se recomienda un mantenimiento profesional al menos dos veces al año. El objetivo es detectar la inflamación alrededor del implante cuando aún está empezando; en este caso, la diferencia entre actuar pronto y actuar tarde es conservar o perder el implante.

No espere en estos casos

  • Si durante la cicatrización tiene fiebre o la hinchazón aumenta. En el paciente con diabetes la infección puede avanzar más rápido. Llame a su clínica sin esperar; si la hinchazón se extiende hacia el ojo o el cuello, acuda directamente a urgencias.
  • Si se le descontrola el azúcar en sangre. Si tras la cirugía sus valores se salen de lo esperado, informe tanto a su dentista como al médico que controla su diabetes. La decisión deben tomarla ambos juntos.
  • Si la encía empieza a sangrar o a retraerse. Es la primera señal de inflamación alrededor del implante, y en este grupo es más frecuente. Si se actúa pronto, se resuelve sin pérdidas; si se espera, sigue con pérdida de hueso.
  • Si nota sequedad, ardor o manchas blancas en la boca. La sequedad de boca puede favorecer los hongos. Estos síntomas tienen tratamiento y, si se descuidan, afectan también al tejido que rodea el implante.

Qué influye en el coste

La diabetes no cambia directamente el precio del tratamiento; lo que afecta es a la fase de preparación y al ritmo de revisiones. Estos son los conceptos:

Preparación previa y tratamiento de las encías
En este grupo, resolver la inflamación de la boca antes del implante es un paso que no se puede saltar. Su alcance depende del estado de la boca y puede ser un concepto aparte.
Si hacen falta procedimientos adicionales
Un plan que requiere injerto óseo aumenta tanto el coste como el tiempo de cicatrización. En un paciente que ya cicatriza despacio, evitar este paso es una ventaja doble.
Frecuencia de las revisiones
En los pacientes con diabetes las revisiones son más frecuentes. Eso hace algo mayor el concepto de mantenimiento a largo plazo; a cambio, alarga directamente la vida del implante.
Duración del tratamiento
En un plan que se extiende durante meses se suman los viajes, los días libres y las sesiones repetidas. En un plan corto, estos conceptos se reducen.

Preguntas frecuentes

Tengo diabetes, ¿no me pueden poner implantes?

Sí se pueden poner. Lo decisivo no es tener diabetes, sino que el azúcar en sangre esté controlado. En los pacientes cuyos valores se mantienen en el rango objetivo, el tratamiento se realiza y la cicatrización transcurre en gran medida como se espera. Con valores descontrolados, el plan se aplaza.

¿Qué HbA1c debo tener?

No sería correcto dar una cifra única; la decisión se toma teniendo en cuenta, además de la HbA1c, lo regular que es su control de la glucosa, sus antecedentes de hipoglucemia, los medicamentos que toma y el estado de su boca. Esta valoración suele hacerse junto con el médico que controla su diabetes.

¿Tengo más probabilidades de que el implante no se integre?

Con una diabetes descontrolada, sí; se debe a que la cicatrización se retrasa y aumenta el riesgo de infección. En los pacientes controlados esa diferencia se reduce mucho. Lo que más influye son dos cosas: el control del azúcar en sangre y el tabaco.

¿Tengo que ir en ayunas el día de la cirugía?

No. Salvo indicación contraria, tome su comida y su medicación habituales sin saltárselas. Venir en ayunas aumenta el riesgo de hipoglucemia. Lleve consigo el glucómetro y una fuente de azúcar de acción rápida; si está prevista una sedación, se le darán aparte las instrucciones de ayuno.

¿Debo cambiar mi dosis de insulina?

No la cambie por su cuenta. Si es necesario, ese ajuste se hace con el médico que controla su diabetes. Como en los primeros días tras la cirugía cambia la alimentación, puede que haya que revisar la pauta de dosis; háblelo de antemano.

¿Voy a tardar más en cicatrizar?

Con valores descontrolados, sí. En los pacientes controlados la cicatrización suele completarse en el plazo esperado. Aun así, las revisiones son más frecuentes y se da algo más de margen a la cicatrización.

¿Necesito un cuidado distinto a largo plazo?

Sí, y es lo más importante. La inflamación alrededor del implante es más frecuente en este grupo y avanza en silencio. Al menos dos mantenimientos profesionales al año, limpieza interdental diaria y un buen control del azúcar en sangre: la duración del implante depende en gran medida de estas tres cosas.

Fuentes

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