Conservar o extraer

Mi enfermedad de las encías ha avanzado: ¿voy a perder los dientes?

En qué fase se detiene con tratamiento y en qué fase el diente ya no puede sujetarse

Si le sangran las encías, se le han retraído o los dientes han empezado a moverse, la verdadera pregunta es en qué fase está la enfermedad. En esta página explicamos la diferencia entre gingivitis y periodontitis, cómo determinan la decisión la profundidad de las bolsas y la pérdida de hueso, y a partir de qué punto el diente ya no tiene una base en la que sujetarse. Envíe su radiografía y en 24 horas le diremos por escrito en qué fase se encuentra.

Respuesta breve

No significa que vaya a perderlos todos. La enfermedad de las encías avanza en dos fases: la gingivitis, que solo afecta a la encía, es reversible; la periodontitis, que destruye el tejido que une el diente al hueso, puede detenerse, pero el hueso reabsorbido no se recupera. Qué dientes se quedarán lo determinan dos medidas: la profundidad de la bolsa de la encía y cuánto queda del hueso que rodea la raíz. Si la mayor parte de la raíz sigue dentro del hueso, el diente se mantiene con tratamiento. Si el hueso se ha reabsorbido hasta la punta de la raíz y el diente se mueve, ya no queda base en la que sujetarse.

Lo que separa las fases
Si hay o no pérdida de hueso
Las dos cosas que se miden
Profundidad de las bolsas y nivel del hueso
Valoración previa
Con radiografía, en 24 horas
Lo que agrava el cuadro
El tabaco y la diabetes no controlada

Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji

Dónde termina la gingivitis y dónde empieza la periodontitis

La enfermedad de las encías no es un único cuadro, sino dos fases sucesivas. La primera es la gingivitis: la capa blanda de bacterias que se acumula en la superficie del diente (placa) irrita la encía; la encía se enrojece, se hincha y sangra al cepillarse. En esta fase, el hueso que sostiene el diente todavía no está afectado, y cuando la placa se elimina con regularidad, la encía vuelve a su estado anterior. La gingivitis es la única fase reversible.

La segunda es la periodontitis: la inflamación desciende por debajo de la encía hasta las fibras que unen el diente al hueso y hasta el propio hueso. El tejido perdido no vuelve; el tratamiento detiene el avance, pero no repone el hueso reabsorbido. Por eso, la respuesta a la pregunta «¿voy a perder el diente?» no depende de la intensidad de su dolor, sino de cuánto hueso le queda. La periodontitis avanza sin dolor; muchas personas se dan cuenta de la enfermedad por primera vez cuando un diente empieza a moverse.

Entre la encía y el diente hay un surco natural y poco profundo. En la exploración se introduce en este surco una sonda fina graduada en milímetros; el valor medido se llama profundidad de la bolsa. En una boca sana, esta medida no supera los 3 milímetros, es decir, el cepillo y el hilo dental llegan hasta ahí. A medida que el hueso se reabsorbe, el surco se hace más profundo; a partir de 4 milímetros, ninguna limpieza en casa llega al fondo de la bolsa y las bacterias quedan ahí protegidas.

La segunda medida se ve en la radiografía: ¿qué parte de la longitud de la raíz sigue rodeada de hueso? Si la pérdida se limita a la parte superior de la raíz, el diente todavía tiene una base que lo sostiene; si la reabsorción llega a la punta de la raíz, significa que ya no queda dónde sujetarse. Los profesionales combinan estas dos medidas y el número de dientes afectados para clasificar el cuadro en estadios del 1 al 4. El número del estadio describe cuánto tejido se ha perdido de forma irreversible. Por eso, a la pregunta «¿voy a perder los dientes?» no se responde con un «todos» o un «ninguno»: en la mayoría de las bocas, algunos dientes se quedan y otros no pueden quedarse.

Qué diente se queda y qué diente no

Esta distinción se aclara tras la exploración, la medición de las bolsas y la radiografía. Verse reflejado en la segunda lista no significa que vaya a perder todos los dientes; en la mayoría de las bocas conviven dientes de las dos listas.

Cuándo está indicado

  • Hay sangrado, pero el hueso está sanoSi en la radiografía el nivel del hueso es normal, el cuadro es una gingivitis. Con una limpieza profesional y una rutina de cuidado en casa corregida, la encía se recupera en pocas semanas; aquí la pérdida de dientes no es un tema del que haya que hablar.
  • Las bolsas tienen una profundidad mediaSi la profundidad de las bolsas está entre 4 y 5 milímetros, basta con limpiar la superficie de la raíz por debajo de la encía: la bolsa se hace menos profunda, el sangrado remite y la reabsorción se ralentiza.
  • La pérdida de hueso se limita a la parte superior de la raízSi la mayor parte de la raíz sigue dentro del hueso, el diente sigue soportando la carga de la masticación. Mantener estos dientes en su sitio es nuestro primer objetivo.
  • El diente no se mueve al tocarloQue no se mueva es la señal más práctica de que el hueso sigue cumpliendo su función. Aunque tenga una bolsa profunda, intentamos mantener con tratamiento un diente que permanece firme.

Cuándo no está indicado

  • El diente se desplaza al morderCuando la movilidad va acompañada de una pérdida ósea avanzada en la radiografía, el soporte se ha reabsorbido en gran medida. La movilidad leve debida a la inflamación o a la carga de la masticación remite con tratamiento; en cambio, empeñarse en mantener un diente que ha perdido el hueso acaba llevándose también el hueso de los dientes vecinos.
  • La pérdida de hueso ha llegado a la punta de la raízSi en la radiografía la raíz queda casi por completo fuera del hueso, no hay bolsa que pueda cerrarse con una limpieza. De lo que hablaremos no será de salvar el diente, sino de conservar el hueso que queda.
  • Sigue fumandoEl tabaco reduce el riego sanguíneo de la encía y debilita la respuesta al tratamiento. Si no piensa dejarlo, hablémoslo desde el principio; el plan y las expectativas cambian en función de ello.
  • La glucosa en sangre está descontroladaCon una diabetes no controlada, la inflamación de las encías es más grave y las heridas tardan en cerrar. Le pedimos que primero ajuste su glucosa con su médico: la diabetes en sí no es un impedimento; lo es que no esté controlada.

Cómo determinamos en qué fase se encuentra

Esta secuencia no es un tratamiento, sino un diagnóstico. Al final sabrá qué dientes pueden quedarse, cuáles no y por qué.

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    Envíe su radiografía

    Si tiene una radiografía panorámica o un CBCT (tomografía computarizada de haz cónico), envíela a través del formulario. La imagen la valora nuestra dentista; en 24 horas le decimos por escrito en qué fase se encuentra. Para este paso no necesita venir.

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    Medición de las bolsas

    Alrededor de cada diente se mide en seis puntos distintos; la sonda es fina y roma, y la medición dura unos minutos. El resultado es un mapa de su boca; sin este mapa no pueden establecerse ni el estadio ni el plan de tratamiento.

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    Registro del sangrado y la movilidad

    Los puntos que sangran durante la medición son los lugares donde la inflamación está activa. La movilidad de los dientes se gradúa por separado; no se interpreta de forma aislada, sino junto con el nivel de hueso de la radiografía.

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    Nivel del hueso en la radiografía

    La radiografía panorámica da el cuadro general. Si se va a hablar de implantes, pedimos un CBCT: no solo muestra la altura del hueso, sino también el grosor de la capa dura de la superficie externa del maxilar (hueso cortical). La decisión sobre el implante estratégico se toma observando esta capa.

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    Hablamos del tabaco, la diabetes y sus medicamentos

    Cuántos cigarrillos fuma al día, su valor de HbA1c, que refleja la media de su glucosa en los últimos tres meses, y los medicamentos que toma influyen directamente en el plan; un plan hecho sin estos datos queda incompleto.

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    Hablamos juntos del plan

    Le explicamos con total claridad qué dientes pueden quedarse, cuáles no y el orden de los procedimientos. Si hay dientes que por ahora se mantienen y se volverán a valorar en unos meses, también se lo decimos; no todos los dientes se dividen desde el principio en dos grupos claros.

Los caminos que tiene por delante

Cuál es el correcto depende de la fase. El orden empieza por la opción menos invasiva y, en la mayoría de las bocas, se combinan varias.

01

Limpieza por debajo de la encía

Se eliminan el sarro y la placa de la superficie de la raíz por debajo de la encía; en la gingivitis y en la periodontitis inicial y moderada, este es el primer escalón. La bolsa se hace menos profunda y el sangrado remite. No recupera el hueso reabsorbido; su función es detener el avance.

02

Tratamiento quirúrgico de las encías

En las bolsas profundas que no se cierran, se levanta la encía para acceder directamente a la superficie de la raíz. En los defectos estrechos del hueso recuperamos parte de la pérdida; la decisión depende de la forma del defecto.

03

Extracción de los dientes que no pueden sujetarse y sustitución con implantes

Al extraer los dientes que no pueden quedarse, desaparece también el foco de inflamación de la boca. El implante estratégico que aplicamos se ancla mecánicamente en la capa de hueso duro de la superficie externa del maxilar (hueso cortical); el implante clásico se sujeta en el hueso esponjoso, más blando, del interior, y hay que esperar a que se integre. Como el tejido que más reabsorbe la periodontitis es precisamente ese hueso esponjoso, en muchas bocas que por la vía clásica necesitarían injerto y meses de espera pasamos a dientes fijos en tres días de clínica. El protocolo está pensado para la arcada completa o la falta de muchos dientes; cuando se pierde un solo diente, nuestro camino es otro.

04

Vigilar

En la gingivitis, una vigilancia de unas semanas es razonable para ver si la encía se recupera tras cambiar el cuidado en casa. En la periodontitis avanzada, vigilar no es una decisión, sino aplazarla.

Lo que debe saber antes de decidir

Lo escribimos para que pueda hacer las preguntas adecuadas vaya al dentista que vaya. Si un profesional no se lo explica por iniciativa propia, pregúntelo.

El hueso reabsorbido no vuelve por sí solo

El tratamiento de las encías detiene la enfermedad, pero no repone el hueso perdido. Mientras continúa la reabsorción, también se reduce el margen del plan siguiente: una boca que hoy podría resolverse sin cirugía adicional necesita más adelante un plan más amplio.

La enfermedad de las encías no tratada también pasa al implante

El implante no tiene caries, pero la encía y el hueso que lo rodean pueden inflamarse por las mismas bacterias (periimplantitis). Un implante colocado sin controlar antes la enfermedad repite el mismo problema en una superficie nueva; el implante no sustituye al tratamiento de las encías, sino que espera su turno.

El tabaco también silencia las señales de alarma

Como el tabaco reduce el riego sanguíneo de la encía, las señales tempranas como el sangrado se debilitan, la enfermedad avanza de forma más silenciosa y la cicatrización se ralentiza. Dejarlo no sustituye a ninguno de estos procedimientos, pero mejora las expectativas de todos.

La diabetes no controlada funciona en los dos sentidos

Con la glucosa descontrolada, la inflamación de las encías es más grave; y la inflamación persistente, a su vez, dificulta mantener estable la glucosa. La diabetes controlada no es un impedimento, aplicamos el protocolo en nuestros pacientes con diabetes; cuando no está controlada, en cambio, es una cuestión que hay que resolver primero.

Que no duela no es una buena noticia

La periodontitis avanza sin dolor; cuando el primer síntoma que se nota es que un diente se mueve, parte del hueso ya se ha perdido. En lugar del dolor, es más acertado vigilar el sangrado, la recesión de las encías y el mal aliento persistente.

Qué puede esperar después del tratamiento

La secuencia siguiente se aplica cuando se opta por el tratamiento de las encías. Cuando se plantean la extracción y el implante, el proceso es distinto; lo detallamos aparte en su plan.

  1. Primeros días

    Después de la limpieza es normal notar sensibilidad al frío en los dientes. Como baja la hinchazón, los dientes pueden parecer algo más largos; esto no indica que la encía se haya retraído más, sino que la inflamación ha disminuido.

  2. Primera semana

    El sangrado disminuye claramente. Le pedimos que esta semana incorpore a su rutina el cepillo interdental o el hilo dental: entre dos controles, quien hace la limpieza es usted.

  3. Nueva medición al cabo de seis a ocho semanas

    Se vuelven a medir las bolsas y se comparan con el primer mapa; para las zonas que no se han reducido se planifica un paso aparte. Es normal que en la primera ronda no se cierren todas las bolsas.

  4. Intervalo de mantenimiento

    En una boca que ha pasado una periodontitis, el intervalo entre controles no es de un año, sino de tres a cuatro meses. Mantener este intervalo una vez detenida la enfermedad es lo que protege lo conseguido.

No espere en estos casos

  • Si la encía empieza a hincharse y a dar punzadas. La inflamación acumulada en una bolsa profunda puede haberse convertido en un absceso. Llame sin esperar.
  • Si un diente empieza a moverse claramente en poco tiempo. Una movilidad que cambia deprisa debe valorarse; puede que tengamos que adelantar su cita.
  • Si tiene fiebre. La fiebre puede indicar que la infección no se ha quedado limitada a la zona. Llame sin esperar. Si la fiebre se acompaña de una hinchazón que se extiende a la cara o al cuello, o de dificultad para tragar o respirar, no espere a hablar con nosotros: acuda a los servicios de urgencias más cercanos allí donde se encuentre.

Qué determina el coste

En esta página no damos cifras, porque la cifra correcta solo puede darse después de ver la medición de las bolsas y la radiografía; la diferencia entre la limpieza de una gingivitis y el tratamiento de una periodontitis avanzada es muy grande. Envíe su radiografía y le detallaremos por escrito el alcance y el importe. Estas son las partidas que determinan el precio:

En qué fase se encuentra
La limpieza de la gingivitis, el tratamiento por debajo de la encía en la fase moderada y la cirugía o el plan de implantes que se plantean en la fase avanzada son trabajos distintos. La diferencia entre ellos puede ser de varias veces.
Cuántas zonas hay que tratar
Si la enfermedad se concentra en unos pocos dientes o se ha extendido a toda la boca. Esto determina directamente el número de sesiones y la duración total.
Si el diente se mantiene o se sustituye
El tratamiento del diente que puede salvarse y la extracción con implante son partidas distintas. En la mayoría de las bocas se combinan ambas, y el plan se hace en consecuencia.
Si hace falta cirugía adicional
Si se necesita un procedimiento regenerativo en los defectos del hueso o un injerto en la vía del implante clásico, el alcance aumenta. Con el implante estratégico, esta partida no entra en juego en la mayoría de las bocas; la decisión la da el CBCT.

Preguntas frecuentes

Me sangran las encías al cepillarme, pero no me duele nada. ¿Es algo grave?

El sangrado es la señal más temprana de que la inflamación está activa; que no duela no hace el cuadro más leve. Detrás del sangrado puede haber solo una gingivitis o también pérdida de hueso. Lo que distingue ambas cosas es la medición de las bolsas y la radiografía; no se fíe de una estimación de la fase hecha sin ellas.

Se me han retraído las encías y he perdido hueso. ¿Vuelve?

El hueso reabsorbido no vuelve por sí solo; la función del tratamiento es detener la pérdida y conservar lo que queda. En los defectos estrechos que se han formado en el hueso recuperamos parte de la pérdida con un procedimiento quirúrgico; cuando la pérdida ósea es extensa y horizontal, esa recuperación no es posible.

No quiero que me extraigan el diente que se mueve. ¿Qué pasa si espero?

No toda la movilidad es igual. La movilidad leve debida a la inflamación o a un exceso de carga al masticar remite tras el tratamiento de las encías; mantenemos el diente en su sitio uniéndolo a sus vecinos (ferulización). En un diente con una pérdida ósea avanzada en la radiografía, en cambio, el cuadro es distinto: ahí esperar no salva el diente, desgasta también el hueso que queda y una zona en la que hoy podría ponerse un implante directamente tras la extracción necesita, meses después, un plan más amplio. En qué caso está usted lo dicen la medición de las bolsas y la radiografía. La decisión, aun así, es suya; en el segundo caso, tómela sabiendo que esperar no sale gratis.

¿Puedo ponerme implantes si tengo enfermedad de las encías?

No planificamos implantes sin haber controlado antes la enfermedad. Los dientes enfermos que quedan en la boca y las bolsas profundas actúan como depósito de bacterias, y el tejido que rodea el implante puede inflamarse por esas mismas bacterias. Por eso, extraer los dientes que no pueden salvarse y consolidar el cuidado en casa va antes del implante. Cuando el orden es el correcto, haber tenido una enfermedad de las encías avanzada no es un impedimento.

Fumo. ¿No me van a tratar?

Sí le tratamos, pero hablamos de las expectativas desde el principio. El tabaco reduce el riego sanguíneo de la encía; la evolución de la enfermedad, la respuesta al tratamiento y la cicatrización tras el procedimiento se ven afectadas. Le pedimos que lo deje o, al menos, que haga una pausa durante el periodo de cicatrización. No se lo decimos como un consejo moral, sino como parte del plan: si va a seguir fumando, también cambia la lista de dientes que se pueden mantener.

Tengo diabetes. ¿Es posible un implante en mi caso?

Si su glucosa en sangre está controlada, sí; aplicamos el protocolo en nuestros pacientes con diabetes. Lo determinante no es el diagnóstico en sí, sino el grado de control en los últimos meses. Si está descontrolada, le pedimos que primero la ajuste con su médico: con una diabetes no controlada, las heridas tardan en cerrar. No es un rechazo, es una cuestión de orden.

Si voy a perder la mayoría de los dientes, ¿tendré que llevar dentadura postiza?

No, no es la única opción. En la arcada completa o cuando faltan muchos dientes, el protocolo que aplicamos son dientes fijados sobre implantes. Como el implante estratégico se ancla en la capa de hueso duro de la superficie externa del maxilar, no depende del hueso esponjoso, que es el que más reabsorbe la periodontitis; en la mayoría de las bocas se sale con dientes fijos en tres días de clínica. La decisión la da el CBCT.

Fuentes

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