Síntomas en las encías

¿Por qué se forma el sarro y la limpieza daña los dientes?

El hueco y la sensibilidad que se notan tras la limpieza no vienen de un daño en el diente, sino de haber retirado el sarro

Si nota una capa dura y rugosa sobre los dientes o su dentista le ha dicho que tiene sarro, se trata de placa que se ha endurecido con el tiempo. El sarro no se va solo: únicamente se elimina con una limpieza profesional. Algunos pacientes notan tras la limpieza huecos entre los dientes o sienten que se les mueven; no es porque la limpieza los haya dañado, sino porque el sarro llevaba meses rellenando ese espacio. A continuación verá por qué se forma el sarro, por qué aparecen sensibilidad y sangrado después de la limpieza, con qué frecuencia conviene hacerla y por qué rasparlo en casa es perjudicial.

Respuesta breve

El sarro es la capa blanda de bacterias que se forma sobre el diente (la placa) endurecida por los minerales de la saliva; no sale con el cepillo y solo se elimina con una limpieza profesional. La limpieza no afloja los dientes: la sensación de movilidad aparece porque el sarro llevaba meses ocupando el espacio entre los dientes y bajo la encía, y al retirarlo ese espacio se nota por primera vez. Lo verdaderamente perjudicial no es la limpieza del sarro, sino no hacérsela nunca: los depósitos quedan pegados a la encía y alimentan la inflamación de forma continua.

Qué es el sarro
Depósito de placa endurecida
¿La limpieza afloja el diente?
No, deja al descubierto un hueco que ya existía
Frecuencia de la limpieza
Depende de la encía; la decide el dentista
Rasparlo en casa
Daña el esmalte y la encía

Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji

Por qué se forma el sarro

Cada día se forma sobre los dientes una capa fina y pegajosa llamada placa, que contiene bacterias, restos de comida y proteínas de la saliva. Si no se elimina a diario con el cepillo y el hilo dental, en pocos días la placa empieza a endurecerse con el calcio y el fosfato de la saliva. La placa endurecida se llama sarro y ya no sale con el cepillo, el hilo dental ni el enjuague; además, como su superficie es rugosa, facilita que se adhiera placa nueva.

En dientes que llevan mucho tiempo sin limpiarse, el sarro no solo se acumula en la superficie, sino también entre los dientes y por debajo del borde de la encía. Ese depósito permanece ahí meses, a veces años, y rellena el espacio entre los dientes; aunque el diente se mueva algo, se apoya en el sarro y se nota firme. Al hacer la limpieza y retirar el sarro, ese relleno desaparece y se percibe por primera vez el estado real del diente, es decir, el hueco o la movilidad que ya había debajo. Los pacientes lo interpretan como que la limpieza les ha aflojado el diente; en realidad, la limpieza no crea la movilidad, solo hace visible lo que el sarro ocultaba.

Es normal notar sangrado y sensibilidad durante y después de la limpieza. La encía ya está sensible porque ha pasado mucho tiempo inflamada bajo el sarro; al retirarlo, parte de la superficie de la raíz queda expuesta por primera vez, lo que provoca una sensibilidad pasajera al frío y al calor. Esta sensibilidad suele disminuir en pocos días, a medida que la encía se va reafirmando.

La frecuencia de la limpieza no es igual para todos. En un paciente con buena salud de las encías y que se cepilla con regularidad, una vez al año puede bastar; en quien tiene antecedentes de enfermedad de las encías, fuma o tiene una saliva propensa a formar sarro, el intervalo puede bajar a tres o cuatro meses. Lo que fija el intervalo adecuado no es el calendario, sino cuánto depósito se encontró en la revisión anterior y cómo respondió la encía.

No se recomienda intervenir en casa con los raspadores de sarro que se ven en internet. Estos instrumentos no llegan por debajo del borde de la encía, que es donde realmente se acumula el sarro y donde usted no ve; solo raspan el sarro de la superficie visible y suelen rayar también el esmalte. La superficie rayada se convierte en un terreno donde la placa nueva se adhiere más rápido, de modo que el resultado no es una limpieza del sarro, sino que el sarro vuelva antes. Presionar con fuerza sobre el borde de la encía también puede causar una recesión permanente del tejido.

El sarro que no se limpia irrita la encía de forma constante con las bacterias que alberga. Primero aparece la inflamación de la encía (gingivitis), una fase reversible. Cuanto más tiempo pasa sin retirar el sarro, más baja la inflamación hacia el hueso y se convierte en periodontitis; en esta fase, el hueso perdido no se recupera. El sarro no es la única causa de la enfermedad de las encías, pero sí su principal desencadenante.

Sobre los implantes también se acumulan placa y sarro; aunque el material es distinto, el mecanismo es el mismo. El tejido que rodea el implante tiene una vascularización más limitada que el de un diente natural, por lo que una inflamación que empieza alrededor del implante puede avanzar más deprisa. En los pacientes con implantes, la limpieza profesional periódica no es menos importante que en los dientes naturales, sino al menos igual de importante.

¿La movilidad o el hueco que nota vienen de la limpieza del sarro?

La siguiente lista le ayuda a distinguir si lo que nota tras la limpieza es un resultado esperable o una situación que conviene valorar aparte.

Cuándo está indicado

  • Si tras la limpieza las encías están sensibles y sangran un pocoEs la reacción normal de una encía a la que se le ha retirado el sarro. Remite en pocos días con una limpieza regular y un cepillo suave.
  • Si tras la limpieza nota huecos entre los dientesEl sarro llevaba meses rellenando ese espacio; al retirarlo, el hueco se nota por primera vez. No es algo que el diente acabe de perder, sino una situación previa que sale a la luz.
  • Si su sarro es visible, duro y no sale con el cepilloEs el cuadro típico que requiere una limpieza profesional. Cuanto antes se limpie, menos huella permanente deja la irritación en la encía.
  • Si sus encías están rojas, hinchadas y sangranLos depósitos de sarro suelen venir acompañados de este cuadro. La limpieza elimina tanto el sarro como el origen de esa inflamación.

Cuándo no está indicado

  • Si semanas después de la limpieza la movilidad sigue siendo evidenteA estas alturas el problema ya no es el sarro, sino la cantidad de hueso que queda debajo. Debe valorarse aparte con una medición de las bolsas y, si hace falta, un CBCT (tomografía computarizada de haz cónico).
  • Si el dolor no tiene que ver con el sarro, sino con un diente concretoUn dolor agudo al morder suele deberse a caries, a una fractura o a una infección en la punta de la raíz; la limpieza del sarro no explica ese dolor.
  • Si la movilidad afecta a un solo diente y empezó tras un golpeEs un cuadro distinto y el tiempo cuenta; no espere a la limpieza del sarro y acuda al dentista ese mismo día.
  • Si la recesión de las encías ya existía antes de la limpieza y avanzaAquí es más probable que la causa sea un cepillado demasiado fuerte o una encía de estructura fina; es un tema aparte y no debe confundirse con la acumulación de sarro.

Cómo se hace la limpieza

A quien debe acudir es a su dentista o a un higienista dental que trabaje bajo la supervisión de un dentista; esta página no sustituye esa consulta. A continuación se muestra lo que ocurre en una cita de limpieza.

  1. 1

    Exploración y medición de las bolsas

    Se registra dónde y cuánto sarro se ha acumulado y la profundidad de las bolsas de las encías. Esta medición determina si la limpieza se hará en una sola sesión o si hará falta una fase aparte que llegue al interior de las bolsas.

  2. 2

    Limpieza de la parte superior

    Con una punta ultrasónica se elimina el sarro visible por encima del borde de la encía. La vibración rompe el sarro y el agua enfría y arrastra los fragmentos.

  3. 3

    Por debajo del borde de la encía

    Si también hay sarro en las bolsas, la limpieza baja por debajo del borde de la encía, hasta la superficie de la raíz. En las bolsas profundas se hace con anestesia local.

  4. 4

    Pulido

    Se alisa la superficie; sobre una superficie lisa, la placa nueva se adhiere más despacio.

  5. 5

    Instrucciones de cuidado y cita de revisión

    Se repasa la técnica de cepillado y de uso del hilo dental y se le indica cuándo será la próxima revisión. Este intervalo no es igual para todos.

Qué se hace

No son opciones que compitan entre sí, sino pasos que se aplican según el caso.

01

Limpieza profesional

La limpieza estándar, con ultrasonidos o instrumentos manuales, elimina el sarro visible y el que queda justo por debajo del borde de la encía. Es la única solución real para el sarro; en casa no se puede quitar.

02

Limpieza de la superficie radicular dentro de la bolsa

En las bolsas profundas, de más de cuatro milímetros, la limpieza llega hasta la superficie de la raíz. Es una fase adicional necesaria cuando la acumulación está avanzada y es más amplia que la limpieza estándar.

03

Prevención diaria

Una buena técnica de cepillado y el uso diario de hilo dental o cepillos interdentales permiten eliminar la placa antes de que se convierta en sarro. Es el único factor real que alarga el intervalo entre limpiezas.

04

Pastas dentífricas antisarro

Estas pastas pueden frenar algo el endurecimiento de la placa nueva, pero no disuelven ni eliminan el sarro ya formado. El sarro existente solo se retira con una limpieza profesional.

05

Intervalo de revisión personalizado

Si los antecedentes de enfermedad de las encías, el tabaco o la composición de la saliva aumentan la tendencia al sarro, se recomiendan revisiones más frecuentes que los seis meses habituales. El intervalo lo fija su dentista según la última exploración.

Qué ocurre si el sarro no se limpia

No se trata de que le dé miedo la limpieza, sino de mostrarle lo que cuesta aplazarla.

Se convierte en inflamación de las encías

Las bacterias del sarro irritan la encía de forma constante; el enrojecimiento, la hinchazón y el sangrado son las primeras señales de este proceso. Esta fase es totalmente reversible con tratamiento.

Avanza hacia la pérdida de hueso

Cuando la inflamación llega al hueso, empieza la periodontitis; en esta fase, el hueso perdido no se recupera por sí solo. El sarro es el desencadenante más frecuente de esta progresión.

Provoca mal aliento

La superficie rugosa del sarro se convierte en un refugio permanente para las bacterias, que producen compuestos sulfurados y generan un olor persistente. El cepillado y el enjuague reducen ese olor de forma pasajera, pero no eliminan su origen.

Riesgo de inflamación alrededor del implante

El sarro acumulado sobre un implante favorece una inflamación que, en el tejido que lo rodea, puede avanzar más deprisa que en un diente natural. Aquí la limpieza periódica es todavía más importante.

Puede llegar a la pérdida de dientes

El sarro que pasa años sin limpiarse puede hacer, a través de una enfermedad de las encías avanzada, que los dientes pierdan su soporte y acaben teniendo que extraerse. Es un desenlace que una simple limpieza a tiempo habría podido evitar.

Qué esperar después de la limpieza

La siguiente evolución corresponde a una limpieza estándar; si se ha hecho una limpieza dentro de las bolsas, el periodo de sensibilidad puede durar algo más.

  1. Los primeros días

    Es normal notar las encías sensibles, una sensibilidad pasajera al frío y al calor y un ligero sangrado. No deje de cepillarse; siga limpiando la zona con suavidad con un cepillo blando.

  2. Una semana

    El sangrado cesa en gran parte y la encía pasa de un rojo intenso a un rosa pálido. La sensación de hueco entre los dientes puede persistir todavía en esta fase; es pasajera.

  3. De dos a cuatro semanas

    La encía se reafirma por completo y la sensación de hueco que ocupaba el sarro disminuye en gran medida. Si sigue habiendo una movilidad evidente, no tiene que ver con la limpieza, sino con el hueso que queda.

  4. La siguiente revisión

    En el intervalo que haya fijado su dentista se controla si hay nuevos depósitos. Respetar ese intervalo es la medida más eficaz para que el sarro no vuelva a dar problemas.

No espere en estos casos

  • Si el sangrado dura más de dos semanas. Puede indicar que hay una zona a la que la limpieza no ha llegado.
  • Si la movilidad aumenta de un día para otro. Si no es la sensibilidad leve y decreciente que cabe esperar, sino una movilidad que avanza, comuníquelo ese mismo día.
  • Si hay hinchazón en la encía, supuración o fiebre. Son signos de una infección activa y deben valorarse ese mismo día.
  • Si nota un borde roto evidente o una arista cortante. Es posible que durante la limpieza haya quedado al descubierto una caries o un problema con un empaste antiguo.

De qué depende el coste

Aquí no damos una única cifra, porque una simple limpieza de la parte superior y una limpieza que llega al interior de las bolsas son procedimientos distintos. Los factores son:

Cantidad y profundidad de los depósitos
Que estén solo en la superficie visible o por debajo del borde de la encía determina la duración y el método.
Número de sesiones
Con acumulaciones avanzadas, la limpieza puede repartirse en varias citas en lugar de hacerse en una sola sesión.
Si hace falta o no anestesia local
La limpieza dentro de las bolsas puede requerir anestesia local; la limpieza de la parte superior normalmente no.
Frecuencia de las revisiones
En los pacientes que necesitan revisiones frecuentes, el total anual se calcula de forma distinta que con el intervalo estándar.

Preguntas frecuentes

¿El sarro duele?

El sarro en sí no suele doler; sus señales principales son el sangrado de las encías, el mal olor y la sensación de una superficie rugosa. Si hay dolor, puede deberse más bien a una caries o una inflamación que se ha desarrollado debajo.

¿Puedo quitarme el sarro en casa?

No. Con los instrumentos caseros no llega al sarro que está por debajo del borde de la encía, y raspar la parte visible raya el esmalte y hace que la placa nueva se adhiera más rápido. El sarro solo se elimina con una limpieza profesional.

¿Con qué frecuencia debo hacerme una limpieza?

No hay una regla fija; en un paciente con buena salud de las encías, una vez al año puede bastar, y si hay antecedentes de enfermedad de las encías o se fuma, puede hacer falta cada tres o cuatro meses. El intervalo lo marca la cantidad de depósitos observada en la última exploración.

¿La limpieza desgasta los dientes?

No, la limpieza estándar no daña el esmalte; lo que se retira es el sarro, no tejido dental. En las zonas donde la encía se ha retraído, la superficie de la raíz ya estaba a la vista; la limpieza no la deja al descubierto.

¿Por qué tengo los dientes sensibles después de la limpieza?

Al retirar el sarro, parte de la superficie de la raíz que había debajo queda expuesta por primera vez y la encía todavía no se ha reafirmado del todo. Esta sensibilidad suele disminuir en pocos días.

¿Se forma sarro en los implantes?

Sí, sobre las prótesis sobre implantes también se acumulan placa y sarro. Como la respuesta del tejido que rodea el implante a la inflamación puede evolucionar de forma distinta que en un diente natural, aquí la limpieza periódica es al menos tan importante como en los dientes naturales. Si nota enrojecimiento o sangrado alrededor del implante, comuníquelo sin aplazar la revisión.

¿El tabaco influye en el sarro?

Sí, el tabaco acelera tanto la formación de sarro como el avance de la enfermedad de las encías. En los fumadores, las revisiones suelen programarse con más frecuencia.

¿Los niños pueden tener sarro?

Sí, en los dientes de leche también puede acumularse placa y endurecerse, sobre todo si todavía no hay un hábito de cepillado regular. El odontopediatra lo valora en la revisión y lo limpia si hace falta.

Fuentes

Páginas relacionadas

Siguiente paso

Envíe su radiografía y revisamos juntos las opciones.

Comparta su CBCT o su radiografía panorámica. En 24 horas le escribimos qué opción es realista para su diente.

Solicitar