Aspecto y función

Mi familiar no se pone la dentadura: ¿qué hacer?

Una dentadura guardada en el cajón no suele ser señal de terquedad, sino de un problema que tiene solución

Hemos escrito esta página para quien se preocupa por alguien que no se pone su dentadura postiza: a menudo un hijo o una hija, una pareja o un cuidador. Detrás de una dentadura que se queda en el cajón casi siempre hay una causa concreta, y la mayoría de esas causas tienen solución. Aquí explicamos las causas posibles, cómo afecta a la alimentación y al habla, y cómo sacar el tema sin presionar a la otra persona.

Respuesta breve

Las causas más frecuentes por las que no se pone la dentadura son estas: se afloja y se mueve porque el hueso se ha reabsorbido, roza en un punto concreto y hace una llaga, produce arcadas y pérdida del gusto porque cubre el paladar, hay sequedad de boca, o se ha perdido la habilidad manual que hace falta para ponerla y quitarla. Casi todas pueden valorarse y la mayoría se pueden corregir. Una dentadura que no se usa durante mucho tiempo lleva a una alimentación cada vez más limitada y al aislamiento social.

La causa más frecuente
La dentadura se afloja porque el hueso se ha reabsorbido
La que antes se resuelve
Corregir el punto que roza
La consecuencia que no se ve
Alimentación más limitada, pérdida de peso
El primer paso
No presionar, sino pedir una cita de revisión

Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji

Por qué puede no ponérsela

La frase que más repiten las familias es esta: «No hay manera de que se acostumbre, es muy terco». Sin embargo, la mayoría de las personas que no se ponen la dentadura no son tercas; les molesta al ponérsela y han dejado de contarlo. Quien ha expresado su queja varias veces y ha recibido como respuesta «ya te acostumbrarás», en algún momento deja de decirlo y guarda la dentadura en el cajón sin hacer ruido. Por eso lo primero no es convencer, sino averiguar la causa.

La causa más frecuente es que la dentadura se afloja. Tras perder los dientes, el hueso maxilar empieza a reabsorberse porque deja de recibir carga, y con los años cambia de forma. La dentadura, en cambio, se hizo según la forma que tenía el día en que se fabricó. A medida que el hueso cambia, la dentadura deja de ajustar: se mueve al hablar, se desliza al comer y se cae al reír. No es torpeza del paciente, sino que el terreno de debajo ha cambiado.

La segunda es el roce y la llaga. Cuando un solo punto de la dentadura presiona la mucosa, ahí se forma una llaga que duele. Para proteger esa zona, la persona cambia su forma de masticar, luego se la pone menos y al final la deja. La solución de este cuadro suele ser un ajuste de unos minutos; pero hace falta saberlo y acudir a la cita.

La tercera es el paladar. La dentadura superior cubre el paladar, y eso cambia dos cosas a la vez: en algunas personas provoca el reflejo de la arcada, y en casi todas reduce la percepción del sabor y de la temperatura. Quien pierde el placer de comer también pierde las ganas de ponerse la dentadura. Es una de las causas más difíciles de entender desde fuera, porque la persona suele expresarlo diciendo que «la comida no sabe a nada».

La cuarta es la sequedad de boca. La saliva forma una fina película que permite que la dentadura se adhiera a la mucosa; cuando disminuye, la dentadura ni sujeta ni deja de rozar, y acaba haciendo llagas. La sequedad de boca es frecuente en la edad avanzada y puede ser un efecto secundario de los medicamentos que se toman. La quinta es la habilidad manual: el temblor, los problemas articulares o la pérdida de visión dificultan ponerse, quitarse y limpiar la dentadura sin ayuda.

Todas ellas tienen una consecuencia común que suele descubrirse tarde: la alimentación se limita. La carne, las verduras y la fruta, difíciles de masticar, desaparecen del menú y las sustituyen alimentos blandos, por lo general ricos en hidratos de carbono. De ahí vienen la pérdida de peso, el cansancio y el aislamiento social. En una persona mayor, una alimentación limitada deja de ser un problema de la boca y pasa a ser un asunto de salud general.

Qué solución corresponde a cada causa

Estas son vías que se comentan después de la exploración. Ninguna implica presionar al paciente; todas buscan eliminar la causa.

Cuándo está indicado

  • Si la dentadura roza: ajusteSe localiza y se corrige el punto que presiona, y la llaga se cura. Suele ser un procedimiento breve. Es el escenario más frecuente en el que una dentadura que llevaba años sin usarse vuelve a ponerse.
  • Si la dentadura se ha aflojado: rebase o renovaciónCuando cambia la forma del hueso, la superficie interna de la dentadura puede volver a adaptarse. Esto mejora claramente la sujeción. Si la reabsorción ha avanzado, puede hacer falta una nueva; en ambos casos hay solución.
  • Si hay sequedad de boca: buscar la causaSe revisan los medicamentos que toma, se ajusta la ingesta de agua y, si hace falta, se recomiendan sustitutos de la saliva. Esto por sí solo puede cambiar mucho la comodidad de la dentadura.
  • Si el problema de sujeción es permanente: soporte con implantesUna dentadura que se apoya sobre unos pocos implantes no se mueve y sigue siendo removible. Si es posible un plan más amplio, se habla de una solución fija: el paladar no se cubre, la dentadura no se quita y el gusto vuelve.

Cuándo no está indicado

  • Insistir sin conocer la causaPresionarle para que se la ponga le hace sentirse incómodo y a la defensiva. Para que alguien que ha dejado de contar su queja vuelva a contarla, primero hay que escucharle.
  • Confiar en el adhesivo de la farmaciaEl adhesivo mantiene en su sitio durante un tiempo una dentadura floja, pero no resuelve la causa; debajo continúa la reabsorción del hueso y la dentadura ajusta cada vez peor. Si se usa como solución permanente, oculta el problema.
  • Intentar arreglar la dentadura por su cuentaUna dentadura lijada en casa o que se intenta moldear con calor puede quedar inservible y además dañar la mucosa. El punto que roza debe localizarse y corregirse en la clínica.
  • Decisiones tomadas sin valorar el estado de saludEn un paciente de edad avanzada, los medicamentos que toma, las enfermedades crónicas y su estado general forman parte del plan. Lo que se puede hacer se decide después de esa valoración; la edad por sí sola no es un obstáculo.

Cómo sacar el tema y qué hacer después

El orden siguiente facilita la conversación y hace que ir a la cita deje de ser un conflicto.

  1. 1

    Pregunte sin reprochar

    En lugar de «¿por qué no te la pones?», pregunte «¿qué es lo que más te molesta cuando te la pones?». La primera pregunta pone a la defensiva; la segunda aporta información. La respuesta que reciba le indicará directamente dónde está la solución.

  2. 2

    Anote los datos concretos

    Desde cuándo no se la pone, en qué punto le duele, si se mueve al hablar o al comer, si tiene la boca seca, si ha perdido peso, qué ha dejado de comer. Son las preguntas que se harán en la exploración; ir preparado ahorra tiempo.

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    Lleve también la dentadura

    La dentadura que no se pone es la parte más importante de la exploración. El desgaste de su superficie interna, una fractura o un mal ajuste se ven en ella. Ir sin la dentadura olvidada en el cajón es como no ir.

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    Lleve la lista de medicamentos

    Los medicamentos que producen sequedad de boca se usan mucho y afectan directamente al cuadro. La lista debe estar por escrito; también sirven fotos de las cajas.

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    Deje que decida la persona

    Escuchen juntos las opciones que salgan de la exploración, pero deje que sea ella quien decida. La adherencia a un tratamiento que uno mismo ha decidido es mucho mayor que a una decisión tomada en su nombre.

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    Mientras tanto, apoye la alimentación

    La solución puede extenderse a lo largo de unas semanas. En ese tiempo es importante que no baje la ingesta de proteínas y líquidos; conviene hablar de opciones fáciles de masticar pero nutritivas.

Soluciones que se pueden plantear

De la más sencilla a la más completa. La decisión se toma según el estado de salud y los deseos de la persona.

01

Ajustar la dentadura actual

Eliminar los puntos que rozan y volver a adaptar la superficie interna. Es la vía más rápida y menos invasiva. En muchos casos basta para que la dentadura vuelva a poder usarse.

02

Renovar la dentadura

Si la forma del hueso ha cambiado mucho, una dentadura nueva ajusta mejor. Pero en una boca en la que la reabsorción continúa, la nueva también se aflojará con el tiempo; esto significa saber desde el principio cuánto durará la solución.

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Prótesis removible sobre implantes

Una dentadura que se apoya sobre unos pocos implantes no se mueve. Sigue siendo removible, así que se limpia como siempre. La cirugía es de poca envergadura y el coste es menor que el de la solución fija.

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Solución fija

Un puente fijo atornillado a los implantes. Como no cubre el paladar, vuelve la percepción del sabor y de la temperatura, la dentadura no se quita y no se mueve. Incluso en maxilares con poco volumen óseo, como la sujeción puede obtenerse de la capa profunda que no se reabsorbe, en la mayoría de los casos no hace falta injerto ni esperar meses.

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No hacer nada por ahora

También lo escribimos, porque a veces es lo correcto: si la persona no está preparada, no hay que presionarla. Pero hay que apoyar la alimentación y saber que la pérdida de hueso continúa; esperar no sale gratis.

Las consecuencias que no se ven de una dentadura sin usar

El daño principal de este cuadro no se ve en la boca, sino fuera de ella. Estas son las consecuencias que más tarde se descubren.

Alimentación cada vez más limitada

La carne, las verduras y la fruta desaparecen del menú y las sustituyen alimentos blandos, por lo general ricos en hidratos de carbono. En la edad avanzada es un proceso silencioso que lleva a la pérdida de peso y al cansancio.

Aislamiento social

Quien no quiere que le vean sin dientes deja de ir a las invitaciones, no come fuera y evita hablar. La familia suele interpretarlo como «ya no quiere salir» y no conoce el motivo.

Reabsorción ósea más rápida

La reabsorción del hueso continúa tanto si se pone la dentadura como si no; pero en una boca que pasa mucho tiempo sin dientes, la forma del maxilar cambia más deprisa y el tratamiento futuro se complica.

Deterioro del habla

Sin dientes hay sonidos que no se pueden pronunciar. A medida que la persona siente que no se hace entender, habla menos; es una pérdida difícil de notar, sobre todo en quienes viven solos.

A qué prestar atención después

Sea cual sea la vía elegida, el apoyo durante las primeras semanas determina el resultado.

  1. Los primeros días

    Con una dentadura ajustada o nueva hay un periodo de adaptación de unos días. En ese tiempo es normal una pequeña molestia; pero una llaga que duele en un punto concreto no es normal y requiere revisión.

  2. La primera semana

    Se programa una revisión para los puntos que rozan. No hay que saltarse esta cita: un punto de presión que no se corrige la primera semana puede acabar con la dentadura otra vez en el cajón.

  3. El primer mes

    Fíjese en si la alimentación se amplía. Si vuelve a comer carne y verdura, la solución ha funcionado. Si el menú sigue siendo limitado, puede que la causa continúe y hay que volver a valorarlo.

  4. A largo plazo

    En las prótesis removibles, como la reabsorción ósea continúa, hacen falta revisiones periódicas y, de vez en cuando, un rebase. Si se ha pasado a una solución fija, las revisiones se centran en el tejido que rodea a los implantes.

No espere en estos casos

  • Si hay una llaga en la boca que no se cura. Una llaga que dura más de dos semanas aunque se haya ajustado la dentadura debe valorarse siempre. Obliga a buscar también una causa que no tenga que ver con la dentadura.
  • Si hay pérdida de peso o un cansancio evidente. Una alimentación limitada es un signo serio. Además del dentista, hay que consultar al médico de familia; significa que ya no es solo un asunto de la boca.
  • Si la dentadura se ha roto o se le ha desprendido una pieza. No intente pegarla en casa; una dentadura mal unida no ajusta y además daña la mucosa. Guarde los fragmentos y llévelos a la clínica.
  • Si hay manchas blancas, ardor o enrojecimiento en la boca. Bajo una dentadura que se lleva puesta todo el tiempo puede aparecer una infección por hongos, sobre todo si hay sequedad de boca. Es un cuadro tratable y, si se descuida, acaba por completo con la comodidad.

Qué determina el coste

En este apartado las soluciones tienen escalas muy distintas: desde un ajuste de unos minutos hasta un plan de boca completa. Estos son los conceptos que lo determinan:

Si la dentadura actual puede salvarse
El ajuste y el rebase son la vía de menor coste. Si la dentadura es muy antigua o la forma del hueso ha cambiado mucho, se plantea renovarla.
Si se añade soporte con implantes
Hay una diferencia importante entre dar estabilidad con unos pocos implantes y hacer un puente fijo. Las dos opciones son posibles; cuál es la adecuada lo determinan el estado del hueso y la salud general.
Estado de salud general y preparación adicional
En un paciente de edad avanzada, la pauta de medicamentos, las enfermedades crónicas y, si hace falta, la opinión de su médico forman parte del plan. Es un concepto que afecta más al calendario que al coste.
Duración del tratamiento
En un plan que se extiende durante meses, el paciente y su acompañante tienen que ir y venir muchas veces. En la edad avanzada puede ser el concepto que no aparece en el presupuesto pero que más pesa.

Preguntas frecuentes

Mi madre no se pone la dentadura. ¿Cómo la convenzo?

Antes de intentar convencerla, averigüe la causa. En lugar de «¿por qué no te la pones?», pregunte «¿qué es lo que más te molesta cuando te la pones?». La respuesta suele ser concreta: roza, se mueve, da arcadas, la comida no sabe. Cada una tiene su propia solución y ninguna es cuestión de convencer.

¿Basta con que use adhesivo?

Mantiene en su sitio una dentadura floja durante un tiempo, pero no resuelve la causa. Debajo continúa la reabsorción del hueso y la dentadura ajusta cada vez peor; la cantidad de adhesivo también va en aumento. Usado como solución permanente, retrasa el problema y lo agrava.

Es muy mayor. ¿Se le pueden poner implantes?

La edad por sí sola no es un obstáculo; lo decisivo es el estado de salud general y los medicamentos que toma. En pacientes de edad avanzada con enfermedades crónicas controladas, el tratamiento puede realizarse. La decisión se toma tras la exploración y, si hace falta, con la opinión de su médico.

¿Se le reabsorbe el hueso por no ponérsela?

La reabsorción ósea se debe a la propia pérdida de los dientes y continúa aunque se ponga la dentadura; la dentadura no la detiene. Pero en una boca que pasa mucho tiempo sin dientes, la forma del maxilar cambia más deprisa y el tratamiento futuro se complica. Es decir, esperar tiene un precio.

Si pasa a dientes fijos, ¿podrá acostumbrarse?

Los pacientes que pasan de una prótesis removible a una solución fija suelen acostumbrarse mucho más deprisa, porque lo que desaparece es la propia molestia. Como el paladar no queda cubierto, el gusto vuelve y la dentadura no se mueve. Al hablar puede haber un periodo de adaptación de unos días.

Tiene la boca siempre seca. ¿Tiene que ver con la dentadura?

Tiene que ver directamente. La saliva permite que la dentadura se adhiera a la mucosa; cuando disminuye, la dentadura no sujeta y además roza y hace llagas. La sequedad de boca es frecuente en la edad avanzada y a menudo es un efecto secundario de los medicamentos. Es algo que hay que valorar junto con la lista de medicamentos.

Se niega a ir a la consulta. ¿Qué hago?

En lugar de presionar, póngaselo más fácil: dígale que no se le hará ningún tratamiento, que solo se va a hablar. Lleve la dentadura y la lista de medicamentos. La adherencia al tratamiento de un paciente que va por decisión propia es mucho mayor que la de una decisión tomada en su nombre.

Fuentes

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