Implantes y su salud
Enfermedad cardíaca, medicación para la tensión e implantes
El problema no suele ser la enfermedad en sí, sino que no esté controlada y que no se tenga en cuenta la medicación
La mayoría de los pacientes que toman medicación para la tensión o tienen una enfermedad cardíaca no consideran necesario contárselo al dentista. Sin embargo, esa información cambia directamente la anestesia, la hora de la cita, el control del sangrado y, en algunos pacientes, la decisión sobre el antibiótico. En esta página explicamos qué afecta cada medicamento, el agrandamiento de las encías asociado a algunos fármacos para la tensión y los plazos tras un stent o un infarto. Los anticoagulantes tienen su propia página.
Respuesta breve
Una tensión arterial y una enfermedad cardíaca controladas no impiden colocar implantes. Lo decisivo es que los valores estén estables y que se conozca la lista de medicamentos. La adrenalina de la anestesia local se considera segura a las dosis odontológicas en pacientes controlados; en la enfermedad cardíaca inestable se valora aparte. Algunos fármacos para la tensión provocan agrandamiento de las encías. En personas con una válvula cardíaca o determinadas cardiopatías congénitas, la decisión sobre el antibiótico se toma junto con el cardiólogo.
- Lo decisivo
- Que la tensión y el estado del corazón estén controlados
- La adrenalina de la anestesia
- Segura en el paciente controlado; en un cuadro inestable se valora
- Efecto secundario que suele pasarse por alto
- Agrandamiento de las encías con algunos fármacos para la tensión
- Indíquelo siempre
- Todos los medicamentos, stent, válvula, marcapasos, infarto previo
Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji
Por qué importa esta información
En odontología, el dato que más se omite es la lista de medicamentos. Los pacientes no ven necesario mencionar la pastilla de la tensión porque «la toma todo el mundo»; sin embargo, esa información cambia la hora de la cita, el anestésico que se va a usar, cómo se controlará el sangrado y, en algunos pacientes, la decisión de dar antibiótico antes de la cirugía. Planificar una cirugía de implantes sin ese dato significa aceptar un riesgo innecesario.
Con la tensión arterial, lo importante no es tener hipertensión, sino si está controlada o no. En un paciente hipertenso bien controlado, la cirugía de implantes se realiza con normalidad. Con valores altos e inestables entran en juego dos riesgos: que aumente el sangrado durante la cirugía y que el estrés del procedimiento eleve todavía más la tensión. Por eso se mide la tensión antes de la cita y, si hace falta, se aplaza el procedimiento.
El miedo al dentista tiene un peso especial en este grupo. La ansiedad eleva la tensión y acelera el pulso; el valor medido en el sillón puede salir más alto que en casa. La solución no es ignorar la medición, sino controlar la ansiedad: cita por la mañana, explicar el procedimiento desde el principio y, si es necesario, sedación. En un paciente tranquilo, la medición refleja la realidad y el procedimiento transcurre con más seguridad.
Los anestésicos locales suelen contener una pequeña cantidad de adrenalina. Esta sustancia estrecha los vasos de la zona, con lo que la anestesia dura más y el sangrado disminuye; es decir, su presencia no es un inconveniente, sino una ventaja. En pacientes cardíacos controlados se considera segura a las dosis que se usan en odontología. En cuadros como la angina inestable, un infarto reciente o una arritmia no controlada, la dosis y la necesidad de usarla se valoran aparte.
Un tema poco conocido, pero que se ve directamente en la boca, es que algunos fármacos para la tensión provocan agrandamiento de las encías. Este efecto se ha descrito en el grupo de los llamados antagonistas del calcio: las encías se hinchan, crecen sobre los dientes y se forman bolsas difíciles de limpiar. Este cuadro también puede aparecer alrededor de un implante y complica su mantenimiento. La solución no es dejar el medicamento por su cuenta, sino comentarlo con su médico y, si hace falta, hablar de una alternativa con su cardiólogo.
Por último, los plazos. En pacientes que han sufrido un infarto reciente, a los que se les ha colocado un stent o que se han operado del corazón, se pide esperar un tiempo determinado antes de una cirugía programada. El dentista no decide por sí solo cuánto tiempo; se decide junto con su cardiólogo. Esperar no significa cancelar el tratamiento, sino hacerlo sobre una base segura.
Cuándo se avanza con normalidad y cuándo se consulta antes
La distinción siguiente es el marco de la valoración que se hace en la consulta; la decisión final se toma con la lista de medicamentos y, si hace falta, con la opinión del cardiólogo.
Cuándo está indicado
- Pacientes con la tensión controladaEn pacientes que toman su medicación con regularidad y mantienen los valores dentro del objetivo, la cirugía de implantes se realiza con normalidad. Aun así, se mide la tensión antes de la cita; no es un trámite, sino una medida de seguridad.
- Pacientes con una enfermedad cardíaca estableSi los síntomas están controlados, el tratamiento está bien ajustado y no ha habido ningún episodio nuevo en los últimos tiempos, el tratamiento puede planificarse. La opinión de su cardiólogo forma parte del plan.
- Portadores de marcapasos o de un dispositivo para el ritmoLos equipos odontológicos modernos no suelen dar problemas con estos dispositivos. Aun así, debe indicar que lo lleva y cuál es el modelo; el uso de algunos instrumentos se planifica en función de ello.
- Pacientes cuya ansiedad está bajo controlEn un paciente cardíaco con miedo al dentista, la sedación puede hacer el procedimiento más cómodo y más seguro. Controlar la ansiedad es una ganancia directa en tensión y pulso.
Cuándo no está indicado
- Pacientes con la tensión alta e inestableSi el valor medido es claramente alto, la cirugía programada se aplaza. No es un rechazo: cuando los valores se estabilizan, se aplica el mismo plan. El tiempo intermedio se dedica a ajustar la medicación.
- Quienes han sufrido recientemente un infarto, un stent o una cirugía cardíacaPara las cirugías programadas se pide esperar un tiempo determinado. El plazo lo fija su cardiólogo; el dentista no toma esta decisión por sí solo.
- Quienes tienen angina inestable o una arritmia no controladaEn estos cuadros se valoran aparte tanto el estrés del procedimiento como las sustancias que se usan en la anestesia. Primero debe estabilizarse el cuadro cardiológico.
- Quienes tienen una válvula cardíaca o determinadas cardiopatías congénitasEn este grupo, si se da antibiótico antes de la cirugía o no es una decisión aparte que se toma junto con su cardiólogo. Como las guías varían de un país a otro, no es correcto dar por supuesta una regla general.
La preparación y el día de la cita
En este grupo, la mayor parte de la seguridad se consigue con la preparación. Estos son los pasos habituales.
- 1
Traiga la lista de medicamentos por escrito
Nombres, dosis y horarios. Por escrito, no de memoria. También sirve una foto de las cajas. Anote también vitaminas, productos de herboristería y suplementos; algunos pueden afectar al sangrado.
- 2
Cuente su historial cardíaco completo
Stent, bypass, cirugía de válvula, marcapasos, infarto previo, arritmia y, si la hay, insuficiencia cardíaca. Con las fechas. Todo ello determina tanto los plazos como la decisión sobre el antibiótico.
- 3
Si hace falta, se pide la opinión del cardiólogo
Si ha habido un episodio nuevo, si el cuadro es inestable o si hay que decidir sobre el antibiótico, el dentista se pone en contacto con su cardiólogo. Esta opinión forma parte del plan y no es un retraso.
- 4
La cita se da por la mañana y se mide la tensión
Por la mañana está menos cansado y puede vigilarse a lo largo del día. Antes del procedimiento se mide la tensión; si sale alta, se busca la causa y, si es necesario, se aplaza.
- 5
No deje de tomar su medicación
Salvo que se le indique lo contrario, tome su medicación para la tensión y el corazón a la hora habitual. Saltarse estos medicamentos por la cirugía es el error más frecuente y el más peligroso. Si hace falta algún cambio, se lo dirá su médico.
- 6
Se planifica el control de la ansiedad
En pacientes con miedo se explica el procedimiento desde el principio, se acuerdan las pausas y, si hace falta, se valora la sedación. Un paciente tranquilo es un paciente más seguro, y el procedimiento dura menos.
Opciones de planificación en este grupo
En los pacientes cardíacos, la forma de plantear el plan influye directamente en la carga quirúrgica y en el número de intervenciones.
Reducir el número de cirugías
Cada cirugía adicional supone más estrés y otra recuperación. En este grupo tiene un valor especial un plan que no requiera injerto óseo; cuando el anclaje puede obtenerse en las capas cortical y basal profundas, que no se reabsorben, en la mayoría de los casos el injerto ni siquiera se plantea.
Dividir las sesiones
En algunos pacientes, dos sesiones más cortas pueden ser más seguras que un único procedimiento largo. La decisión depende del estado general del paciente y de la opinión del cardiólogo.
Procedimiento con sedación
En pacientes con mucha ansiedad puede ayudar a mantener estables la tensión y el pulso. Si se aplica sedación, se monitoriza al paciente y el estado del corazón forma parte de esa decisión.
Una solución provisional hasta que se corrijan los valores
Mientras se aplaza la cirugía, el paciente no se queda sin dientes: se apaña con una prótesis provisional. Así se gestiona la espera sin que afecte a su vida diaria.
Prótesis removible
Es el camino que no implica riesgo quirúrgico. Es una opción realista en pacientes cuyo cuadro cardíaco no permite una cirugía programada; a cambio, la pérdida de hueso continúa y la comodidad es limitada.
Puntos que se vigilan en este grupo
Los siguientes son aspectos conocidos y manejables. Ninguno es inevitable; todos se controlan con la preparación.
Subida de tensión por el estrés del procedimiento
La ansiedad eleva la tensión y el pulso. Es la situación más frecuente y la más fácil de manejar: explicar el procedimiento, dar la cita por la mañana, hacer pausas y, si hace falta, la sedación marcan una diferencia clara.
Aumento del sangrado
La tensión alta aumenta el sangrado durante la cirugía. Si además toma un anticoagulante, eso requiere una planificación aparte y para ello tenemos una página propia; no deje el medicamento por su cuenta.
Agrandamiento de las encías por la medicación para la tensión
Con algunos grupos de fármacos las encías se hinchan y se forman bolsas difíciles de limpiar. Este cuadro también puede aparecer alrededor del implante. Dejar el medicamento no es una decisión que le corresponda a usted; lo correcto es comentarlo con su médico y manejarlo juntos.
Sequedad de boca
Algunos fármacos para la tensión reducen la saliva. Con la boca seca aumenta el riesgo de caries, de enfermedad de las encías y de llagas causadas por la prótesis. Es un efecto secundario que influye directamente también en el mantenimiento tras el implante.
Después del procedimiento
La recuperación no es distinta de la de otros pacientes; la diferencia es que el seguimiento es algo más estrecho.
Las primeras horas
Control del sangrado y reposo. Si se mide la tensión en casa, hágalo una vez más ese día. Durante las primeras horas se evitan el esfuerzo intenso y la ducha caliente; ambos pueden aumentar el sangrado.
Los primeros días
El analgésico se elige en función de su medicación; no añada medicamentos por su cuenta. Algunos analgésicos pueden interactuar con los fármacos para la tensión, por eso se le indica por escrito cuál debe tomar.
La primera semana
La hinchazón remite y se vuelve a la rutina normal. La pauta de su medicación para la tensión no debe alterarse; como cambia la alimentación, puede que se le pida vigilar la sal y los líquidos.
A largo plazo
Si toma un medicamento que provoca agrandamiento de las encías, las revisiones serán más frecuentes. Si tiene sequedad de boca, la rutina de mantenimiento se adapta a ello. En ambos casos, la zona que rodea al implante se revisa con regularidad.
No espere en estos casos
- Si tiene dolor en el pecho, falta de aire o palpitaciones. No es motivo de cita con el dentista, sino una urgencia. No espere: llame al 112. Comunique de inmediato cualquier molestia en el pecho que note durante o después del procedimiento.
- Si el sangrado no se detiene. Tras la cirugía es normal que rezume algo de sangre; un sangrado activo que continúa no lo es. Si no se detiene aunque haya presionado según las instrucciones, llame a su clínica.
- Si las encías empiezan a hincharse. Puede tratarse de un agrandamiento de las encías causado por la medicación para la tensión. No deje el medicamento por su cuenta; coménteselo a su médico. Puede hablarse de una alternativa con su cardiólogo y, mientras tanto, se intensifica el mantenimiento.
- Si ha empezado un medicamento nuevo. Cuando cambie su medicación cardíaca o para la tensión, informe también a su dentista. Sobre todo si se ha añadido un anticoagulante: es un dato que afecta a todos los procedimientos posteriores.
Qué influye en el coste
La enfermedad cardíaca y la tensión no cambian directamente el precio del tratamiento; lo que afectan es a la preparación y al plan de sesiones. Estos son los conceptos:
- Valoración previa y consulta
- Si hace falta la opinión del cardiólogo, es una consulta aparte. Aunque parezca un retraso, es el paso que determina la seguridad del plan.
- Elección de sedación
- En pacientes con mucha ansiedad, la sedación aumenta la comodidad y en algunos casos refuerza la seguridad. Debe hablarse desde el principio como un concepto aparte.
- Número de sesiones
- Si hay que dividir el procedimiento, el número de sesiones puede aumentar. En cambio, en los planes que reducen la carga quirúrgica, el número total de sesiones disminuye.
- Frecuencia del mantenimiento a largo plazo
- En pacientes que toman un medicamento que agranda las encías o que tienen la boca seca, las revisiones son más frecuentes. Esto aumenta el gasto en mantenimiento, pero protege la vida del implante.
Preguntas frecuentes
Tomo medicación para la tensión, ¿puedo ponerme implantes?
Si sus valores están controlados, sí. Tomar medicación para la tensión no es un impedimento; lo que sí lo es, es una tensión alta e inestable. Antes de la cita se mide la tensión y, si hace falta, se aplaza el procedimiento. Basta con que traiga su lista de medicamentos por escrito.
¿La adrenalina de la anestesia puede dañar mi corazón?
En pacientes cardíacos controlados se considera segura a las dosis que se usan en odontología; además, como reduce el sangrado y alarga la anestesia, hace el procedimiento más cómodo. En cuadros como la angina inestable, un infarto reciente o una arritmia no controlada, la dosis y la necesidad de usarla se valoran aparte.
¿Debo tomar mi medicación la mañana de la intervención?
Salvo que se le indique lo contrario, sí: tómela a la hora habitual. Saltarse la medicación para la tensión o el corazón por la cirugía es uno de los errores más frecuentes y más arriesgados. Si hace falta algún cambio, su médico se lo dirá con antelación.
Tengo una válvula cardíaca, ¿debo tomar antibiótico antes del procedimiento?
Esta decisión se toma junto con su cardiólogo. Una válvula cardíaca, una infección previa dentro del corazón y determinadas cardiopatías congénitas son cuadros que requieren esta valoración. Como las guías varían de un país a otro, no es correcto dar por supuesta una regla general; pida una opinión por escrito para su caso concreto.
Me han puesto un stent, ¿cuánto tiempo debo esperar?
Para las cirugías programadas se pide esperar un tiempo determinado, y ese plazo lo fija su cardiólogo. El tratamiento anticoagulante que se inicia con el stent requiere además una planificación aparte; no deje el medicamento por su cuenta.
Se me han hinchado las encías desde que empecé un medicamento, ¿qué debo hacer?
Algunos fármacos para la tensión pueden provocar agrandamiento de las encías. No deje el medicamento; coménteselo a su médico. Lo que se hace es lo siguiente: intensificar el mantenimiento, tratar el tejido agrandado y, si hace falta, hablar con su cardiólogo de un medicamento alternativo.
Llevo marcapasos, ¿pueden dar problemas los instrumentos del dentista?
Los equipos odontológicos modernos no suelen dar problemas con estos dispositivos. Aun así, debe indicar que lo lleva y cuál es el modelo; el uso de algunos instrumentos se planifica en función de ello. Traiga consigo la tarjeta de su dispositivo.
Fuentes
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