El proceso de tratamiento

¿Cómo se cuidan los dientes sobre implantes?

Lo que decide la vida de los dientes fijos son diez minutos al día

El cuidado de los dientes fijos sobre implantes no se parece al de los dientes naturales. El cepillo no llega debajo del puente, el dolor no le avisa y la inflamación que empieza alrededor de un implante no avanza despacio como en un diente natural. En esta página explicamos qué limpia cada utensilio, con qué síntoma se detecta la periimplantitis y cuándo entra en juego la férula de descarga.

Respuesta breve

El cuidado de los dientes sobre implantes no termina con el cepillado; lo esencial es limpiar cada día debajo del puente fijo y alrededor de los implantes. Para ello se usan el cepillo interdental, la seda dental con extremo rígido (tipo Superfloss) y el irrigador bucal. Si la encía que rodea el implante se inflama, la pérdida de hueso avanza más rápido que en la enfermedad de las encías de un diente natural y al principio no duele. El primer aviso es el sangrado al cepillarse. La revisión en la clínica cada seis meses y una imagen al año forman parte del tratamiento, no son un servicio adicional.

Tarea diaria
Limpieza bajo el puente, una vez al día
Utensilios principales
Cepillo interdental, Superfloss, irrigador bucal
Revisión en la clínica
Cada seis meses; una imagen al año
Los dos mayores riesgos
El tabaco y apretar los dientes

Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji

Por qué la limpieza bajo una prótesis fija es distinta a la de un diente natural

La raíz de un diente natural no está pegada directamente al hueso. Entre la raíz y el hueso hay un fino colchón de tejido conectivo llamado ligamento periodontal. Este colchón reparte la fuerza de la masticación y tiene además un abundante riego sanguíneo; las células que combaten la inflamación llegan rápido a la zona a través de esos vasos. El implante no tiene ese colchón; está en contacto directo con el hueso.

La diferencia continúa en la encía. Las fibras de colágeno que rodean la raíz de un diente natural la abrazan como un manguito y se disponen perpendiculares a su superficie; esa disposición es una verdadera barrera que dificulta que las bacterias desciendan. En la superficie del implante, en cambio, las fibras discurren en paralelo a ella y no cierran con la misma firmeza. El resultado: el sellado de encía alrededor de un implante es más permeable que el de un diente natural.

Esto se paga cuando se descuida la limpieza. La misma cantidad de placa provoca una pérdida de hueso más rápida alrededor de un implante. La Federación Europea de Periodoncia lo dice con claridad: la enfermedad alrededor del implante destruye el tejido y el hueso mucho más rápido que la periodontitis, y además es más difícil de tratar. No significa que el implante sea débil; significa que la limpieza no perdona los retrasos.

La segunda diferencia viene de la forma de la prótesis. Una prótesis fija de arcada completa no está formada por dientes sueltos; es un puente de una sola pieza que sostienen varios implantes. Entre los dientes no hay espacios en el sentido habitual; en cambio, entre el cuerpo del puente y la encía se deja un espacio estrecho, y ese es el lugar que realmente hay que limpiar. Las cerdas del cepillo no entran en ese espacio. La seda dental normal está pensada para dientes sueltos; hay que introducirla por un lado bajo el puente y pasarla de un extremo a otro.

La tercera diferencia es la más traicionera: no se nota. En un diente natural, la caries duele y la sensibilidad al frío le lleva al dentista. Dentro del implante no hay nervio; la placa que se acumula durante semanas debajo del puente no le hace sentir nada. El aviso no viene del diente sino de la encía, y empieza con una sola señal: el sangrado al cepillarse o al pasar el cepillo interdental.

Las tres diferencias llevan a una sola conclusión. Al pasar a dientes fijos, el cuidado no disminuye: cambia de lugar. Se acaban las caries, el adhesivo para prótesis y la dentadura en el vaso por la noche; en su lugar llegan diez minutos al día de limpieza metódica bajo el puente y una revisión en la clínica cada seis meses. Antes de que salga de la clínica, le mostramos sobre su propia prótesis qué grosor de cepillo interdental debe usar y por dónde pasar el Superfloss.

A quién le basta esta rutina y quién necesita medidas adicionales

El programa diario es el mismo para todos. Lo que cambia es la frecuencia de las revisiones y las medidas adicionales que se añaden. Si se reconoce en la segunda lista, su calendario será más estrecho.

Cuándo está indicado

  • Quienes no tienen antecedentes de problemas de encíasSi no ha tenido antes una enfermedad de las encías avanzada, le basta el programa estándar: limpieza bajo el puente una vez al día, revisión cada seis meses e imagen una vez al año.
  • Quienes no fumanEl tabaco perjudica directamente el riego y la capacidad de cicatrización de la encía que rodea el implante. Si no fuma, su mayor factor de riesgo ya está descartado.
  • Quienes tienen buena destreza manualPasar el cepillo interdental por debajo del puente exige movimientos de mano y de muñeca. Si puede hacerlo con comodidad, la limpieza diaria le llevará diez minutos.
  • Quienes acuden a sus revisionesLa fase temprana de la inflamación es reversible. En el paciente que viene cada seis meses, el problema se detecta cuando todavía está en la encía y nunca llega al hueso.

Cuándo no está indicado

  • Quienes fumanSi fuma, acortamos el intervalo entre revisiones y hacemos las pruebas de imagen con más frecuencia. No le presionamos para que lo deje; le decimos con claridad cuánto aumenta el riesgo.
  • Quienes aprietan o rechinan los dientesEl bruxismo no fuerza el implante con inflamación, sino con fuerza. La sobrecarga agrieta la prótesis y afloja el tornillo de retención. En este cuadro, la férula de descarga no es una opción, sino parte del plan.
  • Quienes han tenido una enfermedad de las encías avanzadaEn pacientes que perdieron sus dientes por periodontitis, el riesgo de inflamación alrededor del implante es mayor. Su calendario de revisiones pasa a ser cada tres meses.
  • Quienes tienen poca destreza manualLa artritis o las limitaciones tras un ictus dificultan la limpieza. En ese caso organizamos un programa centrado en el irrigador bucal, que exige menos habilidad manual, y aumentamos la frecuencia de las limpiezas en la clínica.

Cómo se hace el cuidado diario

El orden importa: primero la limpieza mecánica, luego el lavado y, al final, el cepillado. Si lo hace al revés, nada retira la placa que queda debajo del puente.

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    Cepillo interdental: aquí está lo esencial

    Es un cepillo pequeño con mango y cerdas diminutas en forma de cilindro en la punta. Se introduce en horizontal entre los implantes y por el espacio bajo el puente, y se mueve adelante y atrás varias veces. El grosor es decisivo: la medida correcta es la que entra sin forzar, pero sin quedar holgada. En la clínica le indicamos el número y se lo damos por escrito.

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    Superfloss: pase por debajo del puente de un extremo a otro

    El Superfloss es una seda dental de tres partes. La primera, de punta rígida, se pasa bajo el puente como una aguja; la del medio, esponjosa y gruesa, limpia la amplia superficie entre el cuerpo del puente y la encía; la parte fina rodea el cuello del implante. Entre por un extremo del puente y avance tramo a tramo hasta el otro.

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    Irrigador bucal: arrastra lo que queda

    El chorro fino de agua a presión se dirige desde un lado hacia debajo del puente y se desplaza despacio de punta a punta. El irrigador no sustituye la limpieza mecánica, sino que va después: expulsa los restos desprendidos y lava el surco de la encía. Empiece con presión baja y auméntela a medida que la encía se acostumbra.

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    Cepillado: desde la línea de la encía

    Dos veces al día, con cepillo de cerdas suaves y pasta con flúor. Coloque la punta de las cerdas en la línea donde se unen la encía y el puente, y limpie con pequeños movimientos circulares. Evite las pastas blanqueadoras abrasivas; rayan la superficie pulida de la prótesis, y una superficie rayada retiene más placa.

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    Por la noche, la rutina completa; por la mañana, la corta

    Por la mañana basta con el cepillado. Por la noche, el programa completo: cepillo interdental, Superfloss, irrigador y cepillado. Durante la noche disminuye el flujo de saliva y las bacterias se multiplican con más facilidad en esas horas; la limpieza de verdad es la que se hace antes de acostarse.

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    Revisión en la clínica cada seis meses

    En la revisión se mide el surco de la encía, se comprueba si hay sangrado, se elimina con puntas adecuadas para implantes el sarro al que usted no llega y se revisan los tornillos de la prótesis. Una vez al año hacemos una prueba de imagen; los cambios en el nivel del hueso solo se ven en la radiografía.

Qué limpia cada utensilio

Estos utensilios no se sustituyen entre sí: limpian superficies distintas. Cuál hará el trabajo principal en su puente lo determina la forma de la prótesis.

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Cepillo interdental

Limpia mecánicamente el espacio estrecho entre los implantes y la superficie inferior del puente. Es el único utensilio que desprende físicamente la placa; está en el centro del programa y los demás lo complementan. Cámbielo cuando las cerdas empiecen a doblarse.

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Superfloss

Limpia la amplia superficie bajo el cuerpo del puente, a la que no llega el cepillo interdental, y rodea el cuello del implante. Gracias a su parte de punta rígida se introduce por un lado bajo el puente; la seda dental normal no puede hacerlo.

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Irrigador bucal

Arrastra los restos desprendidos y lava el surco de la encía. Como exige poca destreza manual, en pacientes con limitaciones se convierte en el eje del programa. Usado solo, no desprende la placa adherida.

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Cepillo monopenacho

Para los puntos en los que un cepillo normal no gira, como los extremos posteriores del puente y la cara posterior de los implantes. Es un utensilio pequeño, pero limpia la zona que más se olvida.

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Cepillo eléctrico

Se puede usar sin problema con una prótesis fija. Úselo con un cabezal suave y sin apretar; limpia la línea de la encía de forma más regular que el cepillado manual. No sustituye la limpieza interdental.

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Férula de descarga

No es un utensilio de limpieza, sino de protección. Si aprieta o rechina los dientes, reparte la carga que soporta la prótesis durante la noche y protege la superficie del recubrimiento.

Periimplantitis: cómo empieza y cómo se detecta

Lo que hace perder un implante no suele ser la cirugía, sino esta inflamación que avanza en silencio años después. Su fase temprana es reversible; la tardía, difícil de tratar. Lo decisivo es lo pronto que note la diferencia.

Primera fase: mucositis periimplantaria

Cuando se acumula placa alrededor del implante, la encía se enrojece, se hincha y sangra al tocarla. En esta fase el hueso sigue intacto; cuando la limpieza se regulariza y se limpia la superficie en la clínica, el cuadro remite. Este es el momento en que hay que detectarlo.

Segunda fase: periimplantitis

Si la mucositis no se trata, la inflamación profundiza y el hueso que sujeta el implante empieza a reabsorberse. El hueso perdido no se recupera; si avanza, el implante se afloja. No deje el sangrado pensando que «ya se pasará».

El primer síntoma es el sangrado, no el dolor

Una encía sana no sangra con la limpieza. Si ve sangre al cepillarse o al pasar el cepillo interdental, hay inflamación en esa zona; si no desaparece en una semana, llámenos. La fase temprana no duele; cuando aparece el dolor, el cuadro ya está avanzado.

Mal olor, hinchazón, supuración

Un olor que no desaparece por mucho que limpie, una hinchazón persistente de la encía, supuración al presionar o que se vea el cuello metálico del implante indican una fase avanzada. Ante este cuadro, pida cita.

El tabaco aumenta el riesgo directamente

El tabaco altera el riego de la encía, retrasa la cicatrización y reduce el éxito del tratamiento. El NIDCR considera el consumo de tabaco el factor de riesgo más importante de la enfermedad de las encías; lo mismo vale para la zona que rodea el implante.

Apretar los dientes hace daño por otra vía

El bruxismo no produce inflamación, aplica fuerza. Una carga elevada durante toda la noche agrieta la prótesis, rompe la superficie del recubrimiento y afloja el tornillo de retención. La solución no es la limpieza, sino la férula de descarga.

Calendario de cuidados después de recibir los dientes fijos

En los primeros días la limpieza es cuidadosa y limitada; a medida que avanza la cicatrización, el programa pasa a ser completo. Le entregamos por escrito el calendario siguiente al salir de la clínica.

  1. Los primeros días

    No forzamos la zona operada. Basta con una limpieza suave con cepillo blando, el enjuague que se le indique en la clínica y enjuagues con agua tibia con sal. Estos días no usa el cepillo interdental ni el irrigador.

  2. La primera semana

    La hinchazón remite y la encía empieza a asentarse. Amplía el cepillado hasta la línea de la encía. Incorporamos el irrigador a la presión más baja, el día en que lo autorice el dentista.

  3. El primer mes

    La encía se asienta en su nueva forma y empieza el programa completo: cepillo interdental, Superfloss, irrigador y cepillado dos veces al día. En esta etapa le damos una cita de revisión; le pedimos que haga la limpieza delante de nosotros y le mostramos la zona que se le queda sin limpiar.

  4. El primer año y después

    Revisión cada seis meses e imagen una vez al año. La radiografía del primer año sirve de referencia; comparándola vemos hasta el menor cambio en el nivel del hueso. Si fuma o ha tenido una enfermedad de las encías avanzada, el intervalo pasa a tres meses.

  5. El mantenimiento de la prótesis

    Con el tiempo, la superficie del recubrimiento se desgasta y los tornillos de retención se aflojan. Cuando hace falta, la prótesis se retira, se limpia y se vuelve a colocar; es una parte normal del mantenimiento.

No espere en estos casos

  • Si el sangrado no desaparece en una semana. Un sangrado que persiste aunque la limpieza haya mejorado indica que la inflamación se ha asentado. Pida cita.
  • Si hay mal olor o supuración que no desaparecen. Indica bacterias acumuladas debajo del puente o una inflamación avanzada. No espere.
  • Si el puente se mueve o hace ruido. Notar que se mueve o un crujido al morder indica un tornillo flojo. Se resuelve si se actúa pronto.

Qué determina el coste del mantenimiento

En esta página no damos cifras. El coste anual del mantenimiento varía de un paciente a otro y se le comunica por escrito, partida por partida, junto con su plan de tratamiento. Estas son las partidas que determinan el importe:

La frecuencia de sus revisiones
El programa estándar es una revisión cada seis meses. Si fuma, ha tenido una enfermedad de las encías avanzada o su azúcar en sangre es irregular, el intervalo pasa a tres meses y el número de revisiones al año se duplica.
Pruebas de imagen
La radiografía anual es la única forma de seguir el nivel del hueso. Si pertenece a un grupo de riesgo, se plantea con más frecuencia.
Si hace falta una férula de descarga
Si se detecta que aprieta los dientes, se toma una impresión y se prepara una férula a medida. Con el tiempo se desgasta y se renueva; es una partida que se puede prever.
El mantenimiento de la prótesis
Con los años se plantea retirar y limpiar la prótesis, cambiar tornillos o reparar el recubrimiento. El alcance depende del material de la prótesis; le indicamos por escrito desde el principio qué material usamos.
El precio del descuido
Tratar una periimplantitis es más caro que el mantenimiento; si la pérdida de hueso avanza, se plantea una intervención quirúrgica. El mantenimiento periódico es la partida más barata.

Preguntas frecuentes

Si uso el irrigador, ¿sigo necesitando el cepillo interdental?

Sí. Cada uno hace un trabajo distinto. La placa es una capa que se adhiere a la superficie del implante y del puente; no se va con el agua, hay que desprenderla físicamente. Eso lo hace el cepillo interdental. El irrigador arrastra los restos desprendidos y lava el surco de la encía. Si usa solo el irrigador, notará la boca limpia, pero la capa de debajo del puente seguirá ahí.

¿Cuándo hace falta una férula de descarga?

Si aprieta o rechina los dientes. Los signos son: cansancio o dolor en la mandíbula por la mañana, dolor de cabeza en las sienes, sensibilidad en los dientes al despertar, marcas de los dientes en la cara interna de la mejilla y el ruido de rechinar que oye por la noche quien duerme a su lado. En la revisión miramos también las marcas de desgaste en la superficie de masticación de la prótesis; delatan el bruxismo aunque el paciente no lo note. Si lo detectamos, tomamos una impresión y hacemos una férula a medida. La férula no detiene el apretamiento; reparte la fuerza y protege la prótesis.

¿Es imprescindible que deje de fumar?

Queremos que lo deje. El tabaco altera el riego de la encía, retrasa la cicatrización y aumenta el riesgo de inflamación alrededor del implante. El NIDCR considera el consumo de tabaco el factor de riesgo más importante de la enfermedad de las encías, y la Federación Europea de Periodoncia recoge evitar el tabaco como una de las principales formas de prevenir la enfermedad del implante. Si no lo deja, no rechazamos el tratamiento; acortamos el intervalo entre revisiones.

¿La limpieza de sarro en la clínica daña el implante?

Si se hace con la punta adecuada, no. Las curetas de acero que se usan en los dientes naturales rayan la superficie del implante, y una superficie rayada retiene las bacterias con más facilidad. Por eso alrededor del implante usamos puntas adecuadas para implantes. Diga que lleva implantes en cualquier clínica a la que acuda; ese dato cambia directamente los instrumentos que elige el dentista.

Veo sangre al cepillarme, ¿qué debo hacer?

Tómese el sangrado como un aviso. Una encía sana no sangra con la limpieza. Primero pase a la rutina completa: cada noche, cepillo interdental, Superfloss e irrigador. Si después de una semana con esta rutina el sangrado continúa, pida cita. En esta fase el cuadro es reversible; una vez que empieza la pérdida de hueso, ya no hay vuelta atrás.

Tengo implantes, ¿pueden tener caries?

Ni el implante ni los dientes fijos que lleva encima tienen caries; no hay esmalte sobre el que puedan actuar las bacterias de la caries. Pero eso no significa que desaparezca la posibilidad de perder el tratamiento. Lo que hace perder un implante no es la caries, sino la inflamación que empieza en la encía de alrededor y baja hasta el hueso. Precisamente por eso hace falta el cuidado.

¿Qué pasa si me salto las revisiones?

Detectamos el problema tarde. La fase temprana no da síntomas aparte del sangrado; el cambio en el nivel del hueso solo se ve en la imagen. En el paciente que viene con regularidad, el problema se resuelve cuando todavía está en la encía; en quien pasa dos o tres años sin venir, llega a la consulta como pérdida de hueso.

Fuentes

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