El proceso de tratamiento
¿Cuánto dura un implante?
La vida del implante en el hueso y la del diente que lleva encima no son lo mismo
En casi todas partes, a esta pregunta se responde con un número de años. Sin embargo, lo que determina la duración no es el implante en sí, sino la boca en la que está. Un implante bien cuidado se mantiene en su sitio. Aquí explicamos por qué las dos piezas tienen una vida distinta, qué factores la acortan y cuáles están en sus manos.
Respuesta breve
Hablamos de dos piezas distintas, y su vida no es la misma. El implante que se coloca en el hueso no tiene caries ni se desgasta; se mantiene en su sitio mientras el hueso y la encía que lo rodean sigan sanos. Lo que lo hace perder no es la edad, sino la inflamación que empieza en una superficie que no se limpia. El diente que va encima, en cambio, soporta la carga de la masticación; se desgasta, se rompe y se renueva con los años. Es decir, el implante dura más que el diente que lleva encima. Cinco cosas determinan su vida, y las cinco están en sus manos: la limpieza diaria, el tabaco, el control del azúcar, apretar los dientes por la noche y las revisiones periódicas.
- El implante en el hueso
- No tiene caries, no se desgasta, se mantiene en su sitio
- La prótesis que lleva encima
- Renovarla es un paso normal
- Causa más frecuente de pérdida
- La inflamación del tejido que lo rodea
- Revisión
- Al menos una vez al año, con radiografía
Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji
Dos vidas distintas: el implante y el diente que lleva encima
Lo que en su boca llama «implante» está formado por tres piezas. Abajo del todo está el implante, que se coloca en el hueso y sustituye a la raíz del diente. Sobre él hay una pieza de conexión que atraviesa la encía y sale a la boca (la pieza intermedia que los dentistas llaman pilar). Y arriba del todo está el diente que ve y con el que mastica, es decir, la prótesis. Como las tres soportan fuerzas distintas y se enfrentan a riesgos distintos, su vida tampoco es la misma.
El implante que está en el hueso no tiene caries ni se desgasta. Lo que lo hace perder no es el paso del tiempo, sino que el tejido que lo rodea pierda la salud. El implante se mantiene donde está anclado al hueso; si la encía se inflama y la inflamación baja al hueso, el anclaje disminuye. En resumen, la vida del implante es la vida del hueso que lo rodea.
El diente de arriba, en cambio, soporta directamente la carga de la masticación. Con los años su superficie se desgasta, se desportilla por el borde al chocar con algo duro, y el tornillo que lo sujeta se afloja. Nada de esto es un fracaso del implante; es el desgaste de la pieza que soporta la carga. La prótesis superior se retira y se renueva sin tocar el implante que hay debajo.
En la práctica, esto significa que, si años después viene diciendo «se me ha roto el diente», de lo que hablamos no es de retirar el implante, sino de reparar la prótesis. Y si dice «se me mueve el implante», lo primero que miramos es si el tornillo se ha aflojado; un tornillo flojo se aprieta y asunto resuelto. Un implante que se mueve dentro del hueso es algo completamente distinto.
La vida del implante no la medimos en años, sino en condiciones. De dos pacientes a los que se les pone un implante el mismo día y con el mismo material, uno lo usa durante años sin problemas y el otro tiene problemas en la fase precoz. La diferencia la marcan cinco puntos: la higiene bucal diaria, el tabaco, que la diabetes esté controlada, apretar los dientes por la noche y acudir a las revisiones. Los cinco están en sus manos.
Los implantes estratégicos que usamos se bloquean mecánicamente en la capa externa y dura del maxilar, es decir, en el hueso cortical, la capa más densa del hueso. Los implantes clásicos obtienen su anclaje sobre todo del hueso esponjoso interior, más blando, y hay que esperar a que se integren. Esta diferencia cambia el tiempo al principio del tratamiento: no se plantean ni injertos ni meses de espera. La regla que rige a largo plazo, en cambio, es la misma para ambos: lo que mantiene el implante es la salud del tejido que lo rodea.
Quién consigue más fácilmente una larga duración
No es una lista de admitidos y rechazados. Si se reconoce en la segunda lista, no significa que no pueda ponerse implantes; significa que antes hay algo que resolver. Todos estos puntos tienen solución.
Cuándo está indicado
- Quienes no descuidan la limpieza diariaLa zona que rodea el implante tolera peor el descuido que la que rodea un diente natural. Si ha convertido en rutina el cepillado y la limpieza interdental, ha librado a su implante del mayor riesgo.
- Quienes no fuman o lo han dejadoEl tabaco altera el riego de la encía y hace que la inflamación avance sin dar señales tempranas. Dejarlo marca la diferencia incluso después de colocado el implante; no es tarde.
- Quienes tienen la diabetes controladaLa diabetes no es en sí un impedimento; ponemos implantes a pacientes con el azúcar en sangre estable. Lo decisivo no es tener la enfermedad, sino si está controlada.
- Quienes acuden a las revisionesLos problemas alrededor del implante empiezan sin dolor. La exploración y la radiografía anuales muestran los cambios en el hueso antes de que usted los note; un cuadro que se detecta pronto se resuelve con mucha más facilidad.
Cuándo no está indicado
- Enfermedad de las encías sin tratarColocar un implante mientras hay una enfermedad de las encías activa es añadir una superficie nueva al mismo entorno bacteriano. Primero completamos el tratamiento de las encías y después hablamos del implante.
- Diabetes no controladaSi el azúcar en sangre fluctúa, la cicatrización se retrasa y la inflamación se instala con más facilidad. Primero estabilizamos el control del azúcar con su médico; no es aplazar el implante, sino hacer las cosas en el orden correcto.
- Apretamiento nocturno sin abordarUna prótesis hecha sin tener en cuenta que el paciente aprieta los dientes soporta más carga de la que puede. Si tiene este hábito, la férula de descarga pasa a formar parte del plan; no es un extra opcional.
- Falta de un solo dienteNuestro terreno son los casos con muchos dientes perdidos y de arcada completa. Para un solo diente, otras soluciones son más adecuadas; si es su caso, se lo decimos con claridad.
La rutina de cuidado: cada día, cada año
Cuidar un implante no es más difícil que cuidar un diente natural, pero sí distinto. Cuando termina el tratamiento, le explicamos esta rutina enseñándosela en su propia boca; leerla no basta.
- 1
Cepíllese dos veces al día
Con un cepillo suave y abarcando también el borde de la encía. La zona del borde alrededor del implante no es tan resistente como en un diente natural; lo que hay que hacer no es cepillar más fuerte, sino ampliar la zona a la que llega el cepillo.
- 2
Limpie cada día los espacios interdentales
El cepillo no llega entre los dientes ni debajo del puente sobre implantes. Para esas zonas usamos cepillos interdentales o una seda dental especial que se pasa por debajo del puente; en la clínica probamos qué grosor le conviene. El irrigador bucal no los sustituye, pero es un buen complemento.
- 3
No descuide la limpieza profesional
La limpieza en la clínica se hace con puntas que no rayan la superficie del implante. Por eso, diga que lleva implantes allí donde vaya; un instrumento estándar de limpieza de sarro daña la superficie del implante.
- 4
Hágase al menos una radiografía de control al año
Si el nivel del hueso que lo rodea ha cambiado o no, solo se ve en la radiografía. Esta radiografía, hecha cuando no tiene ninguna molestia, detecta un problema en la fase en que todavía se resuelve con facilidad.
- 5
Si aprieta los dientes, use una férula de descarga
La férula recibe la fuerza de la masticación en lugar de la prótesis. En los pacientes que vienen con prótesis rotas y tornillos flojos, la causa que nos encontramos es este hábito.
Qué se hace si surge un problema
Casi todos los problemas se resuelven sin tocar el implante. Los siguientes van del más leve al más grave; en qué escalón está usted lo determinan la exploración y la radiografía.
Tornillo flojo
El tornillo que une la prótesis al implante se afloja con el tiempo; se manifiesta como un pequeño movimiento de la prótesis o una sensación distinta al masticar. Se retira la prótesis y se vuelve a apretar el tornillo; se resuelve en una sola sesión.
Porcelana rota o desgastada
Reparamos el fragmento roto en la boca o rehacemos la parte correspondiente de la prótesis. En ambos casos, el implante que hay debajo se queda en su sitio.
Renovación de la prótesis
Con los años, renovar la prótesis entera es un paso normal de mantenimiento. Se hace una prótesis nueva sobre los mismos implantes, sin necesidad de volver a operar. Como diseñamos la prótesis para que se pueda retirar desde el primer día, este trabajo se convierte en una intervención menor.
Tratamiento de la inflamación de las encías
Si la inflamación se limita a la encía, basta con una limpieza profesional, revisar que la prótesis se pueda limpiar y corregir la higiene en casa. Es el escalón más fácil y el que no conviene aplazar.
Tratamiento de la periimplantitis
Si ha empezado la pérdida de hueso, limpiamos la superficie del implante; si hace falta, levantando la encía. Nuestro objetivo es detener el avance y hacer que la zona sea accesible a la limpieza diaria; después, las revisiones se hacen más frecuentes.
Pérdida del implante
Es el peor escenario, y lo decimos desde el principio; tampoco es un callejón sin salida. Se retira el implante, la zona cicatriza y colocamos uno nuevo en su lugar. En las prótesis fijas de arcada completa, perder un solo implante no significa perder toda la prótesis.
Periimplantitis: el problema más frecuente
No lo escribimos para asustarle, sino para que pueda reconocer pronto los síntomas. Lo más importante de este cuadro es que al principio no duele; por eso detectarlo no depende de lo que usted note, sino de la revisión.
Primero se inflama la encía
Es la fase que los dentistas llaman mucositis periimplantaria: la encía está enrojecida, hinchada y sangra al cepillarse, pero el hueso aún no se ha visto afectado. Remite con una limpieza profesional y una mejor higiene en casa. Si se aborda, la historia termina aquí.
Después baja al hueso
Cuando la inflamación llega al hueso pasa a llamarse periimplantitis, y el hueso de alrededor empieza a reabsorberse. El hueso perdido no vuelve por sí solo; el tratamiento detiene el avance. Eso es lo que separa las dos fases.
Los síntomas llegan antes que el dolor
Sangrado al cepillarse, hinchazón en el borde de la encía, un mal sabor u olor que no desaparece, un cambio en cómo asienta la prótesis. El dolor es lo último que aparece; esperar al dolor es perder el periodo en que se resuelve con facilidad.
El tabaco aumenta el riesgo y oculta el aviso
El tabaco acelera el avance de la inflamación y, al mismo tiempo, reduce el sangrado de la encía. Que a un fumador no le sangre la encía no significa que no esté pasando nada por debajo.
Una prótesis que no se puede limpiar agrava el problema
Si la prótesis está diseñada de forma que el cepillo o el limpiador interdental no pueden llegar debajo, esa zona no quedará limpia por mucho cuidado que ponga el paciente. Por eso, en la prótesis anteponemos que se pueda limpiar a la estética.
Una carga de masticación excesiva fuerza toda la cadena
Apretar los dientes por la noche o una mordida mal ajustada provocan roturas en la prótesis y el aflojamiento del tornillo. Debajo de un tornillo flojo se forma un hueco propicio para la inflamación; el problema mecánico se une al biológico.
Qué le espera con los años
El recorrido siguiente se refiere al periodo posterior al tratamiento. No es un calendario, sino etapas; lo hemos escrito para mostrar a qué debe prestar atención en cada periodo.
Los primeros meses
Es el periodo de adaptación a la nueva rutina. Comprobamos en la clínica cómo usa el limpiador interdental, porque los errores que se instalan en las primeras semanas se convierten después en costumbre. Si hay algún punto de la mordida que molesta, lo ajustamos en este periodo.
El primer año
Tomamos la imagen inicial del nivel del hueso que rodea el implante. Esa imagen se convierte en el punto de comparación de los años siguientes; sin ella, la pregunta «¿ha cambiado?» no tiene una respuesta medible.
Los años siguientes
Exploración periódica, limpieza profesional y radiografía de control. Si ha habido algún cambio en cuanto al tabaco, el control del azúcar o el apretamiento, volvemos a ajustar el intervalo entre revisiones.
La renovación de la prótesis
En algún momento se plantea renovar la prótesis. No es un fracaso, sino el cambio de la pieza que soporta la carga. Los implantes de debajo se quedan en su sitio y la intervención se hace sin cirugía.
No espere en estos casos
- Si ha empezado a sangrar al cepillarse. El sangrado de la encía es la primera señal de inflamación del tejido que rodea el implante. En esta fase es mucho más fácil de resolver.
- Si hay hinchazón, supuración o un mal sabor que no desaparece. Si no desaparece con la limpieza en unos días, lo valoramos sin esperar.
- Si nota movimiento o ruido en la prótesis. Si un tornillo flojo se aprieta pronto, el problema no crece; si el movimiento continúa, se daña el pilar de conexión.
- Si la prótesis se ha roto o se ha caído un fragmento. El borde afilado le daña la encía y la carga de la masticación se desplaza a la zona que queda. Guarde el fragmento roto y llame a la clínica.
Qué determina el coste a largo plazo
En esta página no damos cifras; el precio se lo damos por escrito después de ver su boca y su radiografía. Pero los puntos que cambian las cuentas de los años posteriores al tratamiento se pueden conocer desde el principio:
- El material de la prótesis
- El material de la prótesis determina tanto cómo se desgasta como cada cuánto hay que renovarla. En el plan de tratamiento le indicamos por escrito qué material usamos y quién lo fabrica.
- Que la prótesis se pueda retirar
- Como la prótesis se diseña para poder retirarse sin tocar el implante de debajo, la renovación de años después se convierte en una intervención menor. Esta elección se hace el primer día.
- Revisiones y limpieza profesional
- Es una partida pequeña, pero que se repite. Cuando se omite, lo que ocupa su lugar es una intervención más amplia; en conjunto, no sale barato.
- Número de implantes y de dientes
- Con cuántos implantes se sostienen cuántos dientes determina tanto el alcance inicial como la amplitud de los cuidados posteriores. Un plan de arcada completa se calcula de forma distinta a las soluciones que se van añadiendo una a una.
Preguntas frecuentes
¿Un implante dura toda la vida?
El implante en sí no tiene caries ni se desgasta; se mantiene en su sitio mientras el hueso y la encía que lo rodean sigan sanos. Lo que protege esa salud es la limpieza diaria y una revisión anual con radiografía, y las dos cosas están en sus manos. Es decir, la pregunta no es «¿cuántos años dura un implante?», sino «¿cuántos años se mantendrá sana su boca?». Si en algún sitio ve una cifra exacta de años, pregunte en qué se basa.
Si tengo que cambiar el diente de arriba, ¿hay que retirar también el implante?
No. La prótesis se une al implante con un tornillo y se diseña para que se pueda retirar. Cuando una prótesis planificada así se renueva años después, no se tocan los implantes ni hace falta cirugía. Por eso damos importancia a que se pueda retirar desde la primera planificación.
Fumo. ¿Es mejor que no me ponga implantes?
El tabaco no es una prohibición para el implante, pero sí el factor que más claramente aumenta el riesgo: altera el riego de la encía, acelera la inflamación y, al reducir el sangrado, oculta el aviso temprano. Si lo deja antes del tratamiento, lo notará; si no puede dejarlo, lo hablamos desde el principio y hacemos las revisiones más frecuentes.
Soy diabético. ¿Mi implante durará menos?
La diabetes no es en sí un impedimento; ponemos implantes a pacientes con el azúcar en sangre estable. Lo decisivo no es tener la enfermedad, sino si está controlada. Si su azúcar fluctúa, primero lo estabilizamos; no es aplazar el implante, sino hacer las cosas en el orden correcto.
Aprieto los dientes por la noche. ¿Estropeará el implante?
Lo que más sufre es la prótesis de arriba; en quienes tienen este hábito, lo que más vemos son porcelanas rotas y tornillos flojos. La férula de descarga retira esa carga de la prótesis y la asume ella. Si aprieta los dientes, vea la férula como parte del plan, no como un producto que se añade después.
¿Mi implante puede tener caries?
No, ni el implante ni la porcelana que lleva encima tienen caries. Pero esta buena noticia confunde: quienes relajan la limpieza porque no hay riesgo de caries empiezan a tener problemas por el lado de la encía. Lo que hace perder un implante no es la caries, sino la inflamación que lo rodea.
¿Cada cuánto tengo que ir a revisión?
El intervalo no es el mismo para todos: menos frecuente en un paciente que no fuma y tiene bien asentada la limpieza diaria; más frecuente en un fumador, en un diabético o en quien ha tenido antes enfermedad de las encías. Lo común es una revisión con radiografía al menos una vez al año; los cambios en el nivel del hueso no se ven de otra forma.
¿Un implante hecho en 72 horas dura menos?
No. Lo que acorta el tiempo no es escatimar en material, sino el método de anclaje. El implante estratégico se bloquea mecánicamente en la capa externa y dura del maxilar, es decir, en el hueso cortical; el implante clásico obtiene su anclaje sobre todo del hueso interior, más blando, y hay que esperar a que se integre. Por eso no se plantean ni injertos ni meses de espera. La regla que vale a largo plazo, en cambio, es la misma para ambos: lo que mantiene el implante es la salud del tejido que lo rodea.
Fuentes
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