En detalle
Ausencia congénita de incisivos laterales: transformar el canino, implante o puente adhesivo
Las tres vías tienen datos publicados. Lo que inclina la elección no suele ser el método en sí, sino la medida del espacio y si el crecimiento ha terminado.
La mayoría de las personas lo descubren en la adolescencia: se cae el diente de leche, no sale el definitivo debajo y en la radiografía se ve que el germen de ese diente nunca llegó a formarse. En los incisivos laterales superiores este cuadro es frecuente, y lo habitual es que le planteen tres vías. A continuación separamos lo que se ha medido en la literatura sobre cada una, qué detalle anatómico favorece cada vía y por qué el momento pesa más que el método. La decisión la tomarán su ortodoncista y su propio dentista; esta información es para que llegue preparado a esa consulta.
Respuesta breve
Ante la ausencia congénita del incisivo lateral superior hay tres vías principales: cerrar el espacio con ortodoncia y transformar el canino en incisivo lateral, abrir el espacio a la medida adecuada y colocar un implante, o un puente adhesivo. No hay ensayos aleatorizados que comparen estas vías; una revisión sistemática publicada en 2026 encontró resultados estéticos y periodontales parecidos y calificó de baja la certeza de la evidencia. Lo que suele decidir es el tipo de mordida, la forma y el color del canino, la anchura real del espacio y si el crecimiento ha terminado.
- Frecuencia
- Sin contar las muelas del juicio, en Europa un 4,6 % en hombres y un 6,3 % en mujeres
- Posición en la lista
- El incisivo lateral es el diente ausente más frecuente después del segundo premolar inferior
- Solidez de la evidencia
- No hay ensayos aleatorizados que comparen las vías; certeza baja en la revisión de 2026
- Criterio para el implante
- No la edad según el calendario, sino demostrar que el crecimiento se ha detenido
Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji
Ausencia del incisivo lateral: cifras, herencia y dónde se toma la decisión
En odontología esto se llama agenesia del incisivo lateral. El diente no se ha perdido después; el germen no llegó a formarse en una fase muy temprana del desarrollo. Como no hay un diente definitivo que reabsorba la raíz del de leche y ocupe su lugar, el incisivo lateral de leche suele quedarse en la boca, y algunas personas lo conservan hasta los treinta y tantos años. Por eso el cuadro no suele descubrirse por un dolor, sino por una radiografía.
El estudio más citado sobre su frecuencia es un metaanálisis publicado en 2004 en Community Dentistry and Oral Epidemiology. Sin contar las muelas del juicio, la frecuencia de dientes ausentes es del 4,6 % en hombres y del 6,3 % en mujeres en Europa, del 5,5 % y el 7,6 % en Australia, y del 3,2 % y el 4,6 % en Norteamérica. En las mujeres es 1,37 veces la de los hombres. En ese mismo metaanálisis, el diente ausente más frecuente es el segundo premolar inferior, el segundo es el incisivo lateral superior y el tercero, el segundo premolar superior. Al 83 % de quienes tienen dientes ausentes solo les faltan uno o dos; es decir, para la mayoría la cuestión no afecta al resto de la boca, sino a una sola zona.
También hay datos de Turquía. Al revisar las radiografías panorámicas de 3.341 pacientes de ortodoncia en la Universidad Atatürk, la frecuencia de dientes ausentes sin contar las muelas del juicio fue del 4,6 %, y en ese grupo el diente ausente más frecuente fue el incisivo lateral superior. El incisivo lateral tiene otra particularidad: mientras que en la mayoría de los dientes la ausencia se da en un solo lado, en el incisivo lateral superior es más frecuente que falten los dos. Por eso, cuando se ve la ausencia en un lado, se mira con atención el otro; si allí hay diente, a menudo es más pequeño de lo normal o tiene la punta en forma de clavija. Ese diente pequeño es una forma más leve de la misma tendencia.
El componente hereditario es alto. En la ausencia dental no asociada a un síndrome, hoy destacan cinco genes: PAX9, MSX1, EDA1, AXIN2 y WNT10A. Todos actúan en las vías que dirigen la formación del germen dental. Es frecuente que el mismo cuadro aparezca en la familia. Pero la transmisión no sigue una regla simple de un único gen: en una misma familia, a una persona pueden faltarle dos dientes y otra puede tener solo un incisivo lateral en forma de clavija. Lo correcto es decir esto: la probabilidad aumenta, pero el resultado no se puede saber de antemano.
Otro motivo por el que el incisivo lateral merece un apartado propio es su efecto sobre el diente vecino. Según la teoría, el canino definitivo, al descender desde el lado del paladar, usa la raíz del incisivo lateral como guía. Los estudios que miden qué ocurre cuando falta esa raíz no dan un único resultado: en un metaanálisis de 2025 que reúne 17 estudios de casos y controles y 10.155 pacientes, la ausencia del incisivo lateral se asoció a alteraciones en la erupción del canino. La asociación fue más fuerte con el desplazamiento del diente y más débil con su inclusión; la propia revisión califica de baja la calidad de la evidencia. En la práctica aparecen dos cuadros distintos. Si el canino ha erupcionado hacia el espacio, se produce lo que las familias describen como «el canino ya ha ido a ese sitio», y de ahí nace la primera opción del debate sobre el tratamiento: si el diente ya está ahí, ¿se deja ahí? Si el canino ha perdido su camino o se ha quedado incluido en el paladar, el cuadro es distinto desde el principio: se plantea descubrir quirúrgicamente ese diente y llevarlo a su sitio con ortodoncia, y el plan se hace en consecuencia.
El primer nudo de todo el plan es esta pregunta: ¿se cerrará el espacio o se abrirá a la anchura adecuada para completarlo con un diente? En la vía del cierre, el canino se lleva al lugar del incisivo lateral, se tallan su borde incisal y sus esquinas y, si hace falta, se acerca su forma y su color a los de un incisivo lateral con composite o con una carilla; el premolar que tiene detrás asume el papel de canino. En la vía de la apertura, la ortodoncia lleva el espacio a la medida adecuada y pone paralelas las raíces vecinas tanto a la altura de la corona como de la raíz; después, el espacio se rellena con un implante o con un puente adhesivo. La decisión la toman juntos el ortodoncista y el prostodoncista o el dentista restaurador, y hay que tomarla antes de poner los brackets.
Los detalles que determinan la decisión son concretos: la posición de las muelas superiores respecto a las inferiores, si hay apiñamiento en el maxilar, el color y el tamaño del canino, la altura del borde de la encía, cuánta encía se ve al sonreír y si la ausencia es unilateral o bilateral. Si los dientes superiores están adelantados y hay apiñamiento, la vía del cierre resulta lógica por sí sola, porque de todos modos hay que ganar espacio. Si la mordida encaja bien y no sobra espacio en el maxilar superior, cerrar el espacio puede alterar la relación entre la arcada superior y la inferior.
Hay malas noticias para quien quiera dejar la elección en manos de los datos: no hay ensayos aleatorizados que lo comparen. Una revisión sistemática publicada en 2026 en Cureus revisó 1.244 registros y los redujo a 19 estudios; de ellos, 18 eran retrospectivos y solo uno prospectivo. Los resultados fueron estos: en estética, el cierre del espacio fue considerado mayoritariamente aceptable tanto por los pacientes como por observadores no profesionales; las mediciones de la encía fueron parecidas en ambos grupos, y en el lado protésico se describieron más zonas con acumulación de placa; en la articulación temporomandibular no se vieron más problemas con un método que con el otro. En la mayoría de los estudios, el riesgo de sesgo es moderado o grave, y la certeza global de la evidencia es baja. Una revisión de siete estudios publicada en 2021 en Stomatologija había llegado al mismo punto: parece haber diferencias, pero no son estadísticamente significativas.
Qué detalle favorece cada vía
Lo que sigue no sirve para seleccionar pacientes, sino para que vea qué característica de su boca inclina el debate hacia un lado u otro. Nada de ello sustituye a la exploración, y la última palabra la tiene su ortodoncista.
Cuándo está indicado
- El cuadro que favorece el cierreSi hay apiñamiento en el maxilar superior, si la relación entre las muelas superiores e inferiores permite cerrar el espacio, si el canino es estrecho y de color claro y si el borde de la encía está a la misma altura que el de los dientes vecinos, la vía del cierre gana peso. Su mayor ventaja es que no queda ninguna pieza artificial en la boca.
- El cuadro que favorece abrir el espacioSi la mordida ya encaja bien, si no hay apiñamiento y si el canino es grande, de color oscuro y con una prominencia marcada, abrir el espacio resulta más lógico. Dar a un canino así la forma de un incisivo lateral exige tanto tallar mucho como hacer un recubrimiento amplio.
- El cuadro que favorece el puente adhesivoSi los dientes vecinos nunca han tenido empastes y el espacio es estrecho, el puente adhesivo de un solo ala pasa por delante, porque la intervención sobre el esmalte sano es mínima. Esta misma vía puede usarse durante años mientras se espera a que termine el crecimiento.
- Quienes llevan años con el diente de lecheEn quienes han llegado a la edad adulta con el incisivo lateral de leche, el problema del momento está resuelto; la verdadera pregunta es cuánto aguantará aún ese diente. El riesgo está en otra parte: como el diente nunca se cayó, el hueso de debajo nunca se ha visto exigido y a menudo se ha quedado estrecho. El plan se hace antes de que el diente se mueva y con imágenes tridimensionales.
Cuándo no está indicado
- Cuando el espacio es más estrecho de lo que pareceUn estudio publicado en 2019 en el Journal of the American Dental Association midió 205 CBCT (tomografía computarizada de haz cónico). En la zona del incisivo lateral superior, la proporción de zonas en las que quedaba menos de 2 milímetros entre el implante planificado y los dientes vecinos fue del 22 % en el lado izquierdo y del 27 % en el derecho. Es decir, en casi una cuarta parte de las zonas de incisivo lateral, el espacio que parece suficiente mirando la boca no lo es a la altura de la raíz. El estudio lo cuenta por zonas, no por personas; su propio caso solo puede verse en su propio CBCT.
- Cuando la cresta ósea es finaEn ese mismo estudio, en más de la mitad de las zonas de incisivos superiores el grosor óseo no superaba en 4 milímetros el diámetro del implante. En una zona donde el diente nunca llegó a formarse, la cresta ósea ya se desarrolla estrecha. La decisión la da el CBCT, no lo que se ve mirando la boca.
- Cuando la ausencia es unilateralSi falta el diente en un solo lado, la simetría se convierte en un problema aparte. Transformar el canino en incisivo lateral en un lado y dejar el incisivo lateral natural en el otro puede hacer que el borde de la encía y la anchura de los dientes queden distintos en cada lado. Por eso, en los cuadros unilaterales se suele planificar también un pequeño retoque en el lado contrario.
- Cuando el crecimiento aún no ha terminadoUn implante integrado en el hueso no se mueve como los dientes vecinos. Mientras el maxilar sigue creciendo y los dientes vecinos siguen erupcionando, el implante se queda en su sitio, y la diferencia se hace visible con los años. En la literatura, el implante en un maxilar en crecimiento se limita a cuadros graves con muy pocos dientes en boca, e incluso ahí se asume desde el principio que la prótesis habrá que rehacerla varias veces.
Cómo se elabora el plan: del diagnóstico al diente final
Este trabajo suele prolongarse durante años, y el orden varía según la persona. El esquema siguiente muestra los pasos comunes, se elija la vía que se elija.
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Registros y mediciones
La radiografía panorámica muestra qué diente falta, pero no basta por sí sola. Se añaden un escaneado intraoral o una impresión, fotografías, un análisis de la mordida y, cuando hace falta, un CBCT. La aportación principal del CBCT no es mostrar la anchura del espacio, sino el grosor del hueso y la posición real de las raíces vecinas.
- 2
Decisión de la vía: ¿cerrar o abrir?
El ortodoncista y el prostodoncista toman la decisión juntos, antes de poner los brackets. Cambiar de rumbo después suele significar replantear el tratamiento desde el principio, porque los dientes ya se habrán movido en una dirección. Es también el momento en que más fácil resulta pedir una segunda opinión.
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Ortodoncia
El tratamiento suele durar varios años. Si hay que abrir el espacio, no basta con separar las coronas de los dientes: también hay que alejar las raíces vecinas entre sí y ponerlas paralelas. Se evitan los movimientos que empujan las raíces contra el hueso, porque pueden reducir el hueso que necesita el implante.
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Demostrar que el crecimiento se ha detenido
Aquí no se mira la edad según el calendario, sino las mediciones. En el estudio de Gotemburgo, que siguió durante diez años los implantes en adolescentes, el crecimiento se controló con mediciones de la estatura, valoración de la madurez esquelética y la superposición de telerradiografías laterales sucesivas. En la práctica, esto significa que entre dos registros tomados con meses de diferencia ya no debe haber cambios. En los hombres, el crecimiento termina más tarde.
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Periodo intermedio
Esperar no significa vivir con el hueco. Un diente artificial añadido al aparato de retención, un puente adhesivo de un solo ala o una pequeña prótesis removible cubren esta etapa. Si hay un diente de leche que se mantiene firme, a menudo es la mejor solución provisional; conserva tanto el espacio como el hueso que tiene debajo.
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Solución definitiva y planificación digital
Cuando el CBCT, el escaneado intraoral y las fotografías de la sonrisa se reúnen en un solo archivo, la posición del implante no se elige en función del hueso, sino dentro del diente planificado. El mismo archivo sirve también en la vía del cierre: el canino con su nueva forma puede probarse en pantalla y mostrarse en boca como una prueba provisional.
Las vías en sí: qué hacen y qué no resuelven
Ninguna es una versión mejorada de la otra. Cada una le pide renunciar a algo distinto, y aquello a lo que se renuncia cambia de una persona a otra.
Cerrar el espacio con ortodoncia
El canino se lleva al lugar del incisivo lateral y se acercan su forma y su color a los de este. No queda ningún diente artificial en la boca: no hay una corona que haya que renovar en el futuro, un ala que se pueda despegar ni un implante cuyo entorno haya que vigilar. A cambio, el tratamiento se alarga, se talla algo de tejido sano del diente y el resultado queda limitado por el color natural del diente.
Implante
Rellena el espacio sin tocar los dientes vecinos y se integra en el hueso. Sus límites son estos: que el crecimiento haya terminado, que el espacio sea suficiente también a la altura de la raíz, que la cresta ósea tenga el grosor necesario y que se tenga en cuenta la posibilidad de que, con los años, el diente sobre implante quede por detrás de sus vecinos. Los diseños con la corona atornillada facilitan el trabajo cuando, años después, hay que renovarla.
Puente adhesivo
La pieza de cerámica que sustituye al diente que falta se une al diente vecino mediante un ala fina que se extiende por detrás. Su mayor ventaja es que el diente vecino apenas se talla y que, si hace falta, puede retirarse por completo. Se usa tanto como solución intermedia prolongada como solución definitiva. A cambio, se acepta la posibilidad de que el ala se despegue; suele ser un problema reparable, pero puede repetirse.
Trasplante de un premolar propio
Un premolar cuya raíz aún no ha terminado de formarse puede extraerse de su propia boca y colocarse en el lugar del diente que falta. El diente trasplantado no se integra en el hueso, sino que se asienta con su propio ligamento; por eso el hueso que lo rodea sigue desarrollándose junto con los dientes vecinos. En eso se diferencia del implante: puede colocarse también mientras continúa el crecimiento. Su límite es este: la técnica es muy delicada y la calidad metodológica de las revisiones que reúnen el tema se considera baja, así que no hay que leer las cifras como una promesa firme.
Puente convencional y prótesis provisional removible
En el puente convencional, los dientes a ambos lados del espacio se tallan y se recubren. En dientes jóvenes intactos esto es irreversible y puede comprometer la pulpa, por eso hoy no encabeza la lista. La pequeña prótesis removible, en cambio, es una solución intermedia rápida; cubre el hueco, pero como se pone y se quita puede resultar incómoda en el día a día.
Problemas a largo plazo que describe la literatura
Lo que sigue no son contratiempos raros, sino cuadros que aparecen con regularidad en los estudios con seguimiento largo. Conocerlos no cambiará necesariamente la decisión, pero sí sitúa bien las expectativas.
Que el diente sobre implante se quede atrás con el tiempo
Mientras el implante integrado en el hueso se queda en su sitio, los dientes vecinos siguen erupcionando lentamente; esa diferencia se llama infraoclusión. En un estudio que siguió implantes en la zona anterior entre 5 y 20 años, se vio en el 73,3 % de los casos, aunque en la gran mayoría era inferior a 1 milímetro. En ese mismo estudio, el 38,6 % de los pacientes ni siquiera se había dado cuenta y el 18,2 % pidió una corrección.
Que la diferencia sea más marcada en la zona del incisivo lateral
En un estudio sueco que siguió coronas sobre implantes en la zona anterior entre 14 y 20 años, el movimiento tridimensional de los dientes vecinos fue de entre 0 y 2,5 milímetros; en el 30 % de los pacientes superó 1 milímetro. La diferencia era mayor sobre todo cuando el implante estaba en posición de incisivo lateral o de canino, cuando la altura facial inferior era grande y cuando el implante no participaba en la mordida. Es decir, la zona de la que trata esta página es precisamente donde más cabe esperar esa diferencia.
Implante colocado mientras el crecimiento continúa
Una revisión sistemática de 2019 sobre implantes colocados en maxilares en crecimiento reunió 28 estudios que siguieron durante entre 1 y 20 años 493 implantes colocados en 147 pacientes de entre 3 y 18 años. Los dos problemas descritos con más frecuencia fueron que, en el maxilar superior, el implante quedara por debajo del plano de masticación y que, en la mandíbula, la posición del implante girara. Hasta que terminó el crecimiento fue necesario ajustar y renovar la prótesis. La conclusión de la revisión es que en un maxilar en crecimiento el implante solo debe plantearse en casos especiales.
Que se despegue el ala del puente adhesivo
En una revisión sistemática que abarca 2.300 puentes adhesivos, la supervivencia de los puentes a cinco años fue del 91,4 % (intervalo de confianza del 86,7 % al 94,4 %) y a diez años del 82,9 % (del 73,2 % al 89,3 %). El problema más frecuente fue que se despegara el ala: un 15 % en cinco años. Se describieron pequeñas fracturas de la cerámica de recubrimiento en el 4,1 %. Los diseños de un solo ala dieron mejores resultados que los de dos alas, la zona anterior mejores que la posterior, y las estructuras de circonio mejores que las de otros materiales.
El precio de estar cerca de las raíces vecinas
En el estudio que siguió durante diez años implantes en adolescentes se describió una relación clara: cuanto menor era la distancia entre el implante y el diente vecino, mayor era la pérdida del nivel óseo en ese diente vecino. Es uno de los hallazgos más concretos que explican por qué la ortodoncia debe abrir espacio no solo a la altura de la corona, sino también a la altura de la raíz.
El mantenimiento del canino transformado
El canino es por naturaleza más grueso y más amarillo que el incisivo lateral, y el borde de su encía está más alto. Estas diferencias se disimulan con tallado, composite y a veces con una carilla; la superficie resultante no es permanente, cambia de color con el tiempo y hay que renovarla. Además, la función de guiar la mandíbula durante la masticación pasa del canino al premolar que tiene detrás.
Qué se vigila después
Aquí la recuperación no es cuestión de una semana, sino un seguimiento que se extiende durante años. Se elija la vía que se elija, lo que se vigila está claro y el calendario es más o menos el mismo.
Primer año
Se revisan el borde del ala en el puente adhesivo, el ajuste de la corona y el límite de la encía en el implante, y los bordes del composite añadido en la vía del cierre. También se vigila si el aparato de retención se usa con regularidad; un espacio abierto puede estrecharse en poco tiempo si el aparato no se usa, y ese uso se mantiene durante años.
Primeros cinco años
En los puentes adhesivos, la mayoría de los despegamientos se describen en este periodo; en la revisión, la tasa de despegamiento a cinco años es del 15 %. Se describe que en los puentes de un solo ala de vitrocerámica el éxito empieza a disminuir a partir del sexto año, mientras que las estructuras de circonio y de alúmina infiltrada con vidrio son más duraderas, hasta los diez y quince años.
Diez años y después
Que el diente sobre implante quede por detrás de sus vecinos suele hacerse visible en este periodo. La forma más práctica de vigilarlo es comparar a lo largo de los años fotografías hechas desde el mismo ángulo. Si la diferencia llega a molestar, la solución suele ser renovar la corona, no el implante.
No espere en estos casos
- Si el ala del puente se mueve o se ha caído. Guarde la pieza y no intente pegarla en casa. Muchas veces puede limpiarse y volver a pegarse. Si la misma ala se despega dos veces en poco tiempo, hay que revisar el diseño.
- Si el diente sobre implante empieza a verse más corto que sus vecinos. La aparición de una línea oscura en el borde, la recesión de la encía o que el diente quede más alto que sus vecinos requieren un control. Si se detecta pronto, la solución suele ser renovar la corona.
- Si el composite añadido se ha desgastado o se ha manchado. Los añadidos del canino transformado se vuelven mates con el tiempo y se manchan por los bordes. Es un trabajo de mantenimiento esperable y suele renovarse en una sola sesión.
- Si el aparato de retención se ha roto o empieza a apretar. Un espacio abierto puede estrecharse en cuestión de días. Si el aparato se ha roto, hágalo renovar sin esperar; si el espacio se estrecha, puede que no quede sitio para el diente planificado y que haya que repetir parte de la ortodoncia.
Qué determina el alcance
En la ausencia congénita del incisivo lateral no se habla de un único procedimiento, sino de años que se suceden. Las principales partidas que determinan el alcance son estas:
- La vía elegida
- Cerrar el espacio termina dentro de la ortodoncia y no deja ninguna pieza artificial en la boca. Abrir el espacio añade a la ortodoncia una fase restauradora aparte.
- Alcance y duración de la ortodoncia
- Un movimiento limitado dirigido solo al espacio y una corrección que afecta a ambas arcadas son planes muy distintos, y su duración también lo es.
- Periodo de espera
- Si hay que esperar a que se detenga el crecimiento, el periodo intermedio puede durar años. Qué solución provisional se usa en este tiempo y cuántas veces hay que rehacerla es una partida aparte del plan.
- Estado del hueso e imágenes
- Si la cresta ósea es estrecha, puede hacer falta ensancharla; también cambia el alcance que se usen o no CBCT, escaneado intraoral y guía quirúrgica.
Preguntas frecuentes
¿La ausencia congénita del incisivo lateral es hereditaria? ¿La heredará mi hijo?
El componente hereditario es alto y es frecuente que aparezca en varios miembros de la familia. En la ausencia dental no asociada a un síndrome, hoy destacan cinco genes: PAX9, MSX1, EDA1, AXIN2 y WNT10A. Pero la transmisión no sigue una regla simple; en una misma familia, a una persona pueden faltarle dos dientes y otra puede tener solo un incisivo lateral en forma de clavija. Si en su familia se da este cuadro, comentárselo al dentista mientras su hijo cambia los dientes permite una valoración temprana.
¿Usar el canino en lugar del incisivo lateral daña ese diente?
En las revisiones no se describe una diferencia constante entre ambas vías en las mediciones de la encía ni en los hallazgos de la articulación temporomandibular; la certeza de la evidencia, eso sí, es baja. En la práctica, lo que se hace es tallar el borde incisal y las esquinas del diente y, si hace falta, añadir composite o una carilla. Ese tallado es irreversible y la superficie añadida hay que renovarla con los años. Lo que decide es el color del diente, su tamaño y la altura del borde de la encía; esto solo puede valorarlo el ortodoncista que le explora.
¿Cuándo es lo antes que se puede colocar el implante y cómo se sabe que el crecimiento ha terminado?
No hay una edad fija; el criterio es demostrar que el crecimiento se ha detenido. En el estudio de Gotemburgo, que siguió durante diez años implantes en adolescentes, el crecimiento se controló con mediciones de la estatura, valoración de la madurez esquelética y la superposición de telerradiografías laterales sucesivas. En la práctica: entre dos registros tomados con meses de diferencia no debe haber cambios. En los hombres, el crecimiento termina más tarde. Se sabe que los huesos de la cara siguen cambiando lentamente en la edad adulta; es decir, esperar no elimina el problema, lo reduce.
¿Cuántos años dura un puente adhesivo y qué pasa si se cae?
En la revisión sistemática que abarca 2.300 puentes, la supervivencia a cinco años fue del 91,4 % y a diez años del 82,9 %. El problema más frecuente fue que se despegara el ala, algo que se describió en un 15 % en cinco años. Un ala despegada suele poder limpiarse y volver a pegarse. Los diseños de un solo ala y las estructuras de circonio dan mejores resultados, y la zona anterior está en mejor situación que la posterior.
En un lado falta el diente y en el otro hay un diente pequeño y puntiagudo. ¿Se hace lo mismo en ambos lados?
Normalmente no. El incisivo lateral pequeño y en forma de clavija es una forma más leve de la misma tendencia y suele dejarse en su sitio y agrandarse con composite o con una carilla. El lado en que falta el diente requiere una decisión aparte. La verdadera dificultad es la simetría: si la anchura de los dientes y el borde de la encía de ambos lados no quedan parecidos, la sonrisa se ve desequilibrada. Por eso el plan suele abarcar los dos lados a la vez.
¿La planificación digital marca de verdad la diferencia?
Lo que se mide es la precisión de la posición: en los implantes colocados con guía, la desviación de ángulo y de posición entre lo planificado y lo realizado es menor que en la colocación a mano alzada. La zona del incisivo lateral es uno de los lugares donde más puede servir esa diferencia, porque los milímetros que la separan de las raíces vecinas son pocos. Pero estas cifras miden la precisión, no el resultado a diez años: las propias revisiones sobre precisión señalan que no incluyen la supervivencia de los implantes, las complicaciones ni datos de seguimiento largo. Es decir, aún no se ha medido qué aporta a largo plazo una colocación más precisa. Hoy, la principal utilidad de la planificación es otra: permite ver, antes de operar, si el espacio es adecuado para un implante.
No me falta solo el incisivo lateral, sino muchos dientes. ¿Cambia el plan de esta página?
Sí, el cuadro cambia. En las bocas en las que faltan de nacimiento muchos dientes, el hueso puede ser estrecho y además no haber soportado nunca carga; en la infancia se avanza con prótesis removibles y la solución fija se plantea cuando ha terminado el crecimiento. La comparación de esta página es para un solo hueco, y ese tema corresponde a su dentista y a su ortodoncista. Si le faltan muchos dientes y está valorando una solución fija, escríbanos a través del formulario de solicitud y el equipo clínico le llamará.
Fuentes
- Community Dentistry and Oral Epidemiology (Polder et al., 2004)A meta-analysis of the prevalence of dental agenesis of permanent teeth
- Medicina Oral Patologia Oral y Cirugia Bucal (Celikoglu et al., 2010)Frequency and characteristics of tooth agenesis among an orthodontic patient population
- Cureus (Althubaiti et al., 2026)Esthetic, Periodontal, and Functional Outcomes of Orthodontic Space Closure Versus Prosthetic Replacement for Congenitally Missing Maxillary Lateral Incisors: A Systematic Review
- Clinical Oral Implants Research (Thoma et al., 2017)A systematic review of the survival and complication rates of resin-bonded fixed dental prostheses after a mean observation period of at least 5 years
- British Journal of Oral and Maxillofacial Surgery (Bohner et al., 2019)Dental implants in growing patients: a systematic review
- Journal of the American Dental Association (Wilson and Johnson, 2019)Frequency of adequate mesiodistal space and faciolingual alveolar width for implant placement at anterior tooth positions
- Orthodontics & Craniofacial Research (PubMed)Does Current Evidence Support the Discussion Around the Guidance Theory? A Systematic Review and Meta-Analysis on the Association Between Maxillary Lateral Incisor Agenesis and Displacement or Impaction of the Permanent Canine
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