Tomar la decisión

¿De qué depende el precio de un implante?

La diferencia entre dos presupuestos para el mismo trabajo no suele ser un descuento, sino el alcance

Cuando se pregunta el precio de un implante, las cifras no coinciden entre sí, y eso es lo que más agota al paciente. El motivo no suele ser el margen de negociación: los dos presupuestos no describen el mismo trabajo. En esta página explicamos de qué partidas se compone el precio de un tratamiento con implantes, qué partidas se prestan a quedar ocultas y qué preguntas hay que hacer una por una al pedir un presupuesto. No damos cifras; explicamos cómo leerlas.

Respuesta breve

No hay una sola partida que determine el precio. El total se compone de estas piezas: el propio implante, cuántos se usan, el material de la prótesis que va encima y el trabajo del laboratorio, el alcance de la cirugía, las extracciones y las intervenciones óseas si hacen falta, las pruebas de imagen, la anestesia o la sedación, las revisiones y lo que cubre la garantía. La diferencia entre dos presupuestos suele deberse a qué partidas se incluyen y cuáles se dejan fuera.

La partida más grande
Normalmente no el implante, sino la prótesis y el trabajo de laboratorio
Lo que más se deja fuera
Los dientes definitivos, las revisiones, las extracciones
La regla para comparar
No el precio de un implante, sino el del trabajo terminado
Qué pedir por escrito
Alcance, número de sesiones, condiciones de la garantía

Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji

Qué incluye el precio

El error más habitual es pensar en el tratamiento con implantes como si fuera un único producto. En realidad no se trata de un producto, sino de una cadena de trabajos enlazados: pruebas de imagen, planificación, cirugía, diseño y fabricación de la prótesis, entrega, ajuste de la mordida y las revisiones posteriores. Las cifras bajas que se ven en internet suelen ser el precio del primer eslabón de esa cadena, es decir, del tornillo en sí. Con esa cifra no se sale de la clínica.

El segundo error es creer que la partida más cara es el implante. En la mayoría de los planes de arcada completa, la mayor parte del total corresponde a la prótesis y al trabajo de laboratorio. Sobre el mismo número de implantes se pueden hacer puentes de materiales distintos, y la diferencia entre ellos puede ser mayor que la que se debe a la marca del implante. Por eso, al leer un presupuesto, la línea que hay que mirar es qué prótesis se incluye.

La tercera es el alcance de la cirugía. Si hay dientes que extraer, la extracción es una intervención aparte. Si hace falta añadir hueso, eso supone material, sesiones adicionales y meses de espera, y esta partida hace crecer el total de forma notable. En los planes en los que la sujeción puede obtenerse del hueso profundo que no se reabsorbe, en la mayoría de los casos esta partida ni siquiera entra en juego; parte de la diferencia de precio viene directamente de aquí.

La cuarta es el tiempo. Cuando un tratamiento se extiende durante seis meses, no solo exige paciencia: también suma al coste el número de sesiones, los desplazamientos y, si viene de fuera, el alojamiento. Estas partidas nunca figuran en los presupuestos, pero salen del bolsillo del paciente. El coste real de un plan con un calendario corto puede ser inferior a la cifra del presupuesto; el de uno largo, superior.

La quinta es algo que nunca aparece en el presupuesto, pero que es lo que realmente determina el precio: quién hace el trabajo y dónde se hace. Que la clínica tenga su propio laboratorio acorta el tiempo de fabricación y el ciclo de correcciones. La experiencia del profesional que opera, el tiempo dedicado a la planificación y el que se reserva para la mordida el día de la entrega no se facturan como líneas aparte; pero son estas tres cosas las que deciden si el tratamiento sigue en pie cinco años después.

Por último, la garantía y las revisiones. Si un presupuesto dice «con garantía», la verdadera pregunta es: ¿qué cubre, durante cuánto tiempo y con qué condición? La garantía del propio implante y la de la prótesis son cosas distintas; puede haber puntos que quedan fuera de la cobertura si no se acude a las revisiones. No basta con oírlo de palabra: pídalo por escrito.

Al leer un presupuesto

A continuación, los rasgos que tiene y no tiene un buen presupuesto. Una clínica que los detalla puede parecer cara; una que no los detalla parece barata.

Cuándo está indicado

  • Presupuestos que dan el precio del trabajo terminadoUn buen presupuesto no da el precio de un implante, sino el del resultado con el que saldrá de la clínica: cuántos implantes, qué prótesis, cuántas sesiones, si incluye las revisiones. Solo a este nivel es posible comparar.
  • Presupuestos que desglosan las partidasSi la cirugía, la prótesis, las pruebas de imagen y las intervenciones adicionales, si las hay, aparecen en líneas separadas, sabrá qué paga en cada partida. Una cifra total en una sola línea oculta lo que contiene.
  • Presupuestos que dicen desde el principio qué puede cambiarUna infección que se descubra en la boca o un hueso más blando de lo esperado pueden cambiar el plan. Una clínica que lo pone por escrito desde el principio actúa con honestidad; la que asegura que nada cambiará o está muy segura o lo hablará después.
  • Presupuestos que incluyen el calendario de revisiones y mantenimientoEl tratamiento con implantes no termina con la entrega. Que las revisiones anuales y la limpieza profesional estén incluidas es la partida que más pesa en el coste a largo plazo. Debe figurar desde el principio, no añadirse porque usted lo pregunte.

Cuándo no está indicado

  • Presupuestos que solo dan el precio de un implanteNo sirven porque no se pueden comparar. El precio del tornillo no significa nada sin saber qué se colocará encima. Esa cifra suele existir para poder ponerla en un anuncio.
  • Presupuestos que dejan fuera los dientes definitivosEn algunos planes de carga inmediata, el primer puente que se entrega es provisional y el definitivo se cobra aparte meses después. Si no se pregunta si el presupuesto incluye los dientes definitivos, la diferencia aparece cuando uno no está preparado. En el protocolo de Implant72, los dientes fijos que se colocan el tercer día son los dientes definitivos.
  • Presupuestos con presión de descuento por tiempo limitadoUn precio válido solo si decide hoy es un temporizador puesto a una decisión médica. La decisión sobre un implante se basa en el CBCT y la exploración, no en el calendario de una promoción.
  • Materiales que no se especificanSi el presupuesto no nombra el implante y la prótesis que se van a usar, no está claro qué recibirá en la entrega. Pedir esta información es una petición normal; si incomoda, ahí está precisamente la información que importa.

Cómo se llega al precio correcto

El precio no es una lista, sino el resultado de un plan. El orden correcto es este:

  1. 1

    Pruebas de imagen

    Cualquier cifra que se dé sin radiografía panorámica y, si hace falta, sin CBCT es una estimación. El estado del hueso determina tanto el número de implantes como si hacen falta intervenciones adicionales; las dos son las partidas más grandes del precio.

  2. 2

    Exploración e historial médico

    Los medicamentos que toma, las enfermedades crónicas y el estado actual de la boca pueden cambiar el plan. Si hay una infección, se trata primero, y eso es una partida aparte.

  3. 3

    Redacción del plan de tratamiento

    Cuántos implantes, en qué zona, qué prótesis, cuántas sesiones. El precio sale de este plan. Discutir el precio sin ver el plan es negociar sin saber qué compra.

  4. 4

    Desglose de las partidas

    Cirugía, materiales, laboratorio, pruebas de imagen, anestesia, revisiones. Que cada una aparezca por separado facilita la comparación y evita las sorpresas posteriores.

  5. 5

    Aceptación por escrito

    El alcance, los plazos, la garantía y las situaciones que pueden cambiar deben constar por escrito. Un alcance acordado de palabra queda, si surge un desacuerdo, en la memoria de cada parte, y eso no le sirve a nadie.

Lo que de verdad reduce el precio

Hay formas correctas e incorrectas de reducir el coste. Las siguientes son partidas de las que se puede hablar sin sacrificar la estructura de soporte.

01

Decidir pronto

A medida que el hueso se reabsorbe, el tratamiento se complica y entran en juego intervenciones adicionales. Una boca que hoy no necesita injerto puede necesitarlo dentro de dos años. La decisión que más reduce el coste es, sencillamente, no aplazarlo.

02

Hablar del material de la prótesis

Sobre la misma estructura de soporte se pueden hacer puentes de materiales distintos, y la diferencia es considerable. Si hay que hablar de presupuesto, este es el lugar adecuado; no el número de implantes.

03

Acortar el calendario

Menos sesiones significan menos desplazamientos, menos alojamiento y menos días de trabajo perdidos. En los pacientes que vienen de fuera, esta partida puede superar la diferencia entre presupuestos.

04

Plan de pago

Negociar que el pago se reparta en el tiempo es más sensato que reducir el alcance del tratamiento. Recortar la estructura de soporte significa pagar el descuento de hoy con una sustitución en el futuro.

05

La vía equivocada: reducir el número de implantes

Lo ponemos en la lista a propósito, porque es el ahorro que más se propone. Reducir el número de apoyos carga todo el peso sobre los implantes restantes y debilita el sistema. Baja el precio, pero también baja la duración.

Los errores más frecuentes al hablar de precio

Estas situaciones no son las nuestras, sino las que se ven a menudo en el sector en general. Conocerlas le será útil vaya a la clínica que vaya.

Comparar dos presupuestos por la cifra total

De dos cifras que parecen iguales, una puede incluir los dientes definitivos y la otra no. La comparación se hace por el alcance, no por la cifra. Toda comparación hecha sin igualar el alcance es errónea.

Que las intervenciones óseas se añadan después

El injerto y la elevación de seno encarecen el tratamiento y alargan el calendario de forma notable. Si hacen falta o no se ve en el CBCT; el presupuesto debe decirlo desde el principio.

Que el coste real del presupuesto barato aparezca después

Una cifra baja suele significar un alcance incompleto. Cuando la parte que falta aparece a mitad del tratamiento, el paciente se queda sin opciones; abandonar un tratamiento empezado sale más caro que empezar de cero.

No tener en cuenta los años siguientes

El coste de un tratamiento con implantes no termina el día de la entrega. Las revisiones, la limpieza profesional y las pequeñas reparaciones que hacen falta con el tiempo forman parte del total. Un presupuesto que no habla de ello presenta una cuenta incompleta.

Después de recibir el presupuesto

Antes de decidir, hay unas cuantas cosas que hacer, y todas son gratuitas.

  1. Pida el presupuesto por escrito

    Que las partidas, el alcance y la garantía consten por escrito. Un presupuesto por escrito se puede comparar y es vinculante; uno verbal no es ni lo uno ni lo otro.

  2. Compare igualando el alcance

    Ponga los dos presupuestos uno junto al otro y compare las mismas partidas: número de implantes, prótesis, revisiones, dientes definitivos. Al presupuesto al que le falte una partida, súmele el coste de esa partida y luego compare.

  3. Pida una segunda opinión

    Sobre todo si le proponen una extracción o un plan de gran alcance, pedir una segunda opinión es lo normal. Una buena clínica no lo vive como una molestia, sino como un paso natural.

  4. Hable del calendario de revisiones desde el principio

    Cuántas revisiones al año, cuáles están incluidas y en qué casos hay un cargo adicional. Dejar esta conversación para después de la entrega es el motivo de desacuerdo más frecuente.

No espere en estos casos

  • Si hay en el presupuesto una partida que no entiende. Preguntar es su derecho y, para una buena clínica, una pregunta corriente. La partida que se evita explicar suele ser justo la que más necesita explicación.
  • Si el plan cambia durante el tratamiento. Cuando surja un cambio de alcance, pida que le comuniquen la nueva situación por escrito. El motivo del cambio y su coste deben tratarse a la vez.
  • Si quiere aclarar lo que cubre la garantía. Qué pieza, durante cuánto tiempo y con qué condición. Si no acudir a las revisiones reduce la cobertura, debe saberlo desde el principio.
  • Si se siente presionado. La presión de «decida hoy» no es un motivo médico. Salvo ante una infección aguda, la decisión sobre un implante puede esperar unos días; lo único que indica que no puede esperar es una infección, no una promoción.

Las partidas que componen el precio

En esta página no damos cifras a propósito: la cifra correcta solo se obtiene después del CBCT y la exploración, específica para cada boca, y un número leído en internet no corresponde a ninguna boca. Las siguientes partidas deben preguntarse en cada presupuesto.

El implante en sí y el número de implantes
La partida de material. El número se decide según el estado del hueso y la longitud del puente, no según el presupuesto. El precio de un implante, por sí solo, no es una cifra que sirva para comparar.
La prótesis y el trabajo de laboratorio
En la mayoría de los planes de arcada completa, esta es la partida más grande. En el protocolo de Implant72 es una sola partida: los dientes fijos definitivos que se colocan el tercer día. Si en un presupuesto el primer puente es provisional, pregunte si el definitivo también está incluido.
El alcance de la cirugía
Extracciones, tratamiento de infecciones y, si hace falta, intervenciones óseas. En los planes que requieren añadir hueso, el coste y la duración aumentan de forma notable.
Pruebas de imagen, anestesia y sedación
El CBCT, la anestesia local y, si se prefiere, la sedación pueden ser partidas aparte. Si quiere o no sedación debe hablarse en la fase de presupuesto.
Revisiones, mantenimiento y garantía
El seguimiento posterior a la entrega forma parte del total. Cuántas revisiones se incluyen, qué cubre la garantía y con qué condición es válida: estas tres cosas deben constar por escrito.

Preguntas frecuentes

¿Por qué no publican precios en internet?

Porque la cifra que pusiéramos no correspondería a ningún paciente. Según el estado del hueso, cambian el número de implantes, la necesidad de intervenciones adicionales y la prótesis; la suma de todo ello puede multiplicarse de un paciente a otro. Dar una sola cifra sería decirle algo equivocado a la mitad.

¿La partida más cara es el propio implante?

Normalmente no. En los planes de arcada completa, la mayor parte del total corresponde a la prótesis y al trabajo de laboratorio. Por eso, para entender la diferencia entre dos presupuestos, primero hay que fijarse en qué prótesis incluyen.

¿Cómo lo comparo con los precios de otros países?

Igualando el alcance. Las partidas incluidas varían en los presupuestos de cada país; además, hay que contar los desplazamientos, el alojamiento y el coste de volver si surge un problema. Cuando la comparación se hace sobre el trabajo terminado, la diferencia suele ser menor de lo que parece.

¿Cómo pregunto si los dientes definitivos están incluidos en el precio?

Pregúntelo directamente: si los dientes que le entregarán son definitivos o provisionales; si son provisionales, si el puente definitivo está incluido en ese precio; y si no lo está, cuándo y con qué partida aproximada se planteará. La respuesta por escrito a estas tres preguntas hace comparable el presupuesto. En el protocolo de Implant72, los dientes fijos que se colocan el tercer día son los dientes definitivos.

¿El seguro o la sanidad pública cubren los implantes?

La cobertura varía de una póliza a otra y de un país a otro; algunas pólizas privadas cubren en parte la partida de la prótesis. La información exacta solo sale de las cláusulas de cobertura de su propia póliza. El plan de tratamiento por escrito que le dé la clínica le será útil al hacer esa solicitud.

¿Está mal negociar el precio?

No, pero importa dónde negocia. El plan de pago y el material de la prótesis son partidas negociables. En cambio, un descuento a costa de la solidez de la estructura de soporte, es decir, del número de implantes, recupera el ahorro de hoy con el coste de una sustitución dentro de unos años.

¿Qué hago si me encuentro con un gasto que no figuraba en el presupuesto?

Tome el presupuesto escrito y pregunte por qué se ha añadido esa partida. Si el cambio de plan se basa en un motivo médico, es una situación comprensible y debe poder explicarse por escrito. Una partida cuyo motivo no se puede explicar es señal de un presupuesto que se redactó incompleto desde el principio.

Fuentes

Páginas relacionadas

Siguiente paso

Envíe su radiografía y revisamos juntos las opciones.

Comparta su CBCT o su radiografía panorámica. En 24 horas le escribimos qué opción es realista para su diente.

Solicitar