Tomar la decisión

¿Importa la marca del implante?

Importa, pero no donde se cree: la diferencia está en poder encontrar esa pieza dentro de diez años

Cuando los pacientes preguntan por la marca, lo que suelen querer saber es si el implante caro dura más. Lo cierto es que la diferencia entre marcas no está donde cree la mayoría de los pacientes. En esta página explicamos dónde importa de verdad la marca, dónde no importa en absoluto y dos cosas que pesan mucho más que la pregunta por la marca.

Respuesta breve

La marca importa, pero no por la magia del material. Casi todos los implantes actuales se fabrican en titanio o en aleación de titanio, y los tratamientos de superficie son parecidos. La diferencia real está en tres cosas: que el sistema lleve mucho tiempo en el mercado, que años después se puedan conseguir sus piezas de repuesto y que existan datos publicados que lo respalden. Y más importante aún que todo eso: la precisión de la planificación y el mantenimiento posterior del tratamiento.

Material
Casi siempre titanio o aleación de titanio
La diferencia real
La continuidad del sistema y el acceso a piezas de repuesto
Tan importante como la marca
Planificación, colocación, ajuste de la mordida
Qué preguntar
Qué sistema y si me entregarán sus registros

Revisión médica: Dt. Bilge Ilgın · İmplantoloji

Dónde importa la marca y dónde no

Empecemos por donde no importa. Casi todos los implantes actuales se fabrican en titanio puro o en aleación de titanio; este metal se lleva bien con el hueso y por eso se utiliza desde hace décadas. Aunque los métodos para dar rugosidad a la superficie varían de una marca a otra, producen resultados parecidos. Es decir, la frase «el titanio de esta marca es mejor», tal como se le explica al paciente, no suele ser cierta.

El primer lugar donde sí importa es la continuidad. Un sistema de implantes no es solo el tornillo; es un sistema formado también por las piezas que van encima, los tornillos y los componentes para tomar impresiones. Si dentro de diez años hay que cambiar un tornillo, esa pieza tiene que seguir fabricándose. En un sistema retirado del mercado o completamente desconocido, cambiar un solo tornillo aflojado se convierte en una tarea aparte y, a veces, acaba en la renovación de toda la prótesis.

El segundo es la documentación. Detrás de los sistemas que se usan desde hace tiempo hay datos clínicos publicados; se ha seguido qué ocurre al cabo de los años. En un sistema nuevo o desconocido esos datos no existen, y eso no lo hace malo, pero sí lo convierte en una incógnita. En una pieza que se coloca en su boca, la incógnita es por sí sola una partida de coste.

El tercero es el diseño de la conexión. Los implantes clásicos tienen dos piezas: el cuerpo que entra en el hueso y la pieza que se atornilla encima. Donde se unen queda un espacio de escala micrométrica, que es a la vez un lugar para las bacterias y un punto de aflojamiento. En los diseños de una sola pieza, es decir, monobloque, esa conexión no existe; a cambio, el ángulo no puede corregirse después cambiando la pieza superior, y la planificación tiene que ser correcta desde el principio. No es una diferencia de marca, sino una elección de diseño.

Vayamos ahora a lo esencial. Si se ordenan los factores que determinan que un implante dure muchos años, la marca no aparece en primer lugar. Primero está la planificación: en qué capa de hueso, con qué ángulo y cuántos implantes se colocan. Después viene el ajuste de la mordida; un puente que reparte la carga de forma desequilibrada produce los mismos resultados sea cual sea la marca. Y al final, lo que a más largo plazo resulta decisivo: el mantenimiento. La inflamación alrededor del implante avanza en silencio y la marca no protege de ella.

La conclusión práctica es esta: preguntar por la marca es correcto, pero preguntar solo por ella se queda corto. La pregunta correcta tiene tres partes: qué sistema se va a usar, si me entregarán los registros de ese sistema y si dentro de años se podrán conseguir sus piezas. En una clínica que responde con claridad a estas tres cosas, el nombre de la marca pasa a un segundo plano.

Las características de un buen sistema

Los siguientes son criterios que pueden revisarse con independencia del nombre de la marca. Todos se pueden preguntar y sus respuestas se pueden comprobar.

Cuándo está indicado

  • Sistemas que llevan mucho tiempo en el mercadoEn un sistema que se usa desde hace años hay tanto datos a largo plazo como continuidad de piezas. Un sistema nuevo no tiene por qué ser peor, pero todavía no ofrece garantías de lo que pasará dentro de diez años.
  • Sistemas cuyas piezas se pueden conseguirQue el tornillo, la pieza superior y los componentes de impresión estén disponibles hace que una pequeña reparación futura siga siendo pequeña. Cuando no se encuentran, hasta el trabajo más sencillo se complica.
  • Sistemas cuyos registros se comparten con el pacienteDeben entregarle la marca, el diámetro, la longitud y la zona en la que se ha colocado cada implante. Sin esta información, a otro dentista le cuesta continuar el trabajo; si se muda o se va al extranjero, es lo único que le queda en la mano.
  • Sistemas elegidos para su bocaLa mejor marca es la que tiene el tamaño y el diseño adecuados para su hueso. Un implante grueso en un hueso estrecho o un diseño de rosca equivocado en un hueso duro dan problemas sea cual sea la marca.

Cuándo no está indicado

  • Sistemas cuyo nombre y registro no se facilitanSi no se dice qué implante se ha usado, cualquier dentista que trabaje después en esa boca lo hará a ciegas. Pedir esta información es una petición normal; que no se la den es, por sí solo, una señal de alarma.
  • Sistemas retirados del mercadoEn un sistema que ya no se fabrica, las piezas de repuesto se agotan con el tiempo. Para cambiar un tornillo aflojado puede hacer falta renovar toda la prótesis, un trabajo más caro que el propio implante.
  • Sistemas elegidos solo por el precioLa elección del sistema no es el lugar adecuado para ahorrar. La diferencia supone una pequeña parte del coste total; en cambio, la diferencia que genera años después es grande.
  • Elecciones incompatibles con el sistema que ya tiene en bocaSi ya tiene implantes, que los nuevos sean, en lo posible, del mismo sistema simplifica el mantenimiento y las posibles reparaciones. Tener tres sistemas distintos en la boca significa tres inventarios de piezas distintos.

Qué preguntar sobre la marca

Las siguientes son preguntas para hacer antes del tratamiento, con respuestas breves y claras. No requieren respuestas largas; que no se respondan ya es, en sí mismo, una respuesta.

  1. 1

    ¿Qué sistema utilizan?

    Su nombre, su fabricante y desde cuándo lo usan. En una clínica que no puede responder con claridad a esta pregunta, una reparación futura se convertirá en su problema.

  2. 2

    ¿Me darán una tarjeta o un registro del implante?

    Deben entregarle por escrito la marca, el diámetro, la longitud y la posición del implante utilizado. Este documento forma parte de su historia clínica y, si se muda, es la única información que le queda.

  3. 3

    ¿Se podrán conseguir las piezas de este sistema dentro de años?

    La continuidad del tornillo, la pieza superior y los componentes de impresión. En un sistema de uso extendido no hay problema; en un sistema desconocido, diez años es mucho tiempo.

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    ¿Por qué consideran que este sistema es adecuado para mí?

    La respuesta debe referirse al estado de su hueso: anchura, altura, dureza y la carga prevista. «Siempre usamos este» es una respuesta válida, pero incompleta.

  5. 5

    Si un tornillo se afloja o se rompe, ¿cómo es el proceso?

    Si tienen la pieza, en cuánto tiempo la consiguen y si la intervención está cubierta. La respuesta a esta pregunta le será más útil que cualquier debate sobre marcas.

Lo que importa más que la marca

Los cuatro puntos siguientes determinan la vida del implante con más fuerza que el nombre de la marca.

01

Planificación

En qué capa de hueso, con qué ángulo y cuántos implantes se colocan. Esta decisión, que se toma sobre el CBCT, determina toda la estructura de soporte y es lo más difícil de corregir después.

02

La sujeción durante la colocación

Se mide con qué resistencia queda asentado el implante en el hueso. Cargar el implante sin alcanzar el valor esperado no lo salva, por buena que sea la marca. En una clínica en la que se comenta el resultado de esa medición, el debate sobre la marca pierde peso.

03

Ajuste de la mordida

Un puente que no reparte la carga por igual produce en pocos meses aflojamiento de tornillos, fracturas de la prótesis y pérdida de hueso. El tiempo dedicado a la mordida el día de la entrega importa más que la diferencia de marca.

04

Mantenimiento y revisiones periódicas

La inflamación alrededor del implante avanza en silencio y hace perder hueso sin causar dolor. Lo único que la detecta a tiempo son las revisiones periódicas; ninguna marca hace ese trabajo por usted.

Ideas equivocadas sobre la marca

Las siguientes son las frases que más se oyen en el sector, y todas son incompletas o erróneas en algún punto.

La marca cara dura más

En la cadena que determina la vida de un implante, la marca es solo un eslabón. Un implante colocado con un ángulo equivocado, con una carga mal repartida o sin mantenimiento puede perderse, sea cual sea la marca. La diferencia de precio no sustituye a una buena planificación.

Un implante barato es un mal implante

Tampoco es cierto. Hay sistemas asequibles que llevan mucho tiempo en el mercado y cuentan con datos. Lo que hay que mirar no es el precio, sino la continuidad del sistema y el acceso a sus piezas.

Siempre se puede cambiar de marca

Sobre el implante que tiene en la boca no suele poder colocarse una pieza de otra marca. Cada sistema tiene una geometría de conexión propia. Por eso es importante que quede registrado qué sistema se ha usado.

La alergia al titanio es frecuente

La alergia real al titanio es algo que se describe muy rara vez. La mayoría de los problemas alrededor del implante no se deben a una alergia, sino a la inflamación o al reparto de la carga. Si hay sospechas, hay forma de valorarlo; pero no es la primera explicación que debería venir a la mente.

Cómo guardar la información del sistema

Esta información no le servirá el primer año; puede que el décimo sea lo único que le sirva.

  1. Pida el registro al terminar el tratamiento

    La marca, el diámetro, la longitud y la zona en la que se ha colocado cada implante. En la mayoría de las clínicas esta información ya se entrega en forma de tarjeta; si no se la dan, pídala.

  2. Guarde sus radiografías

    La radiografía tomada justo después del tratamiento es el punto de comparación si en el futuro surge un problema. Es el único documento que muestra dónde estaba ese día el nivel del hueso.

  3. Tenga una copia digital

    Guarde una copia de los documentos en el móvil o en el correo electrónico. Tienen que estar a mano si cambia de ciudad o ante una urgencia.

  4. Actualícelo en las revisiones

    Cada reparación que se haga y cada pieza que se cambie deben quedar registradas. Esta información acumulada con los años facilita cualquier intervención futura.

No espere en estos casos

  • Si no tiene el registro de sus implantes. Llame a la clínica que hizo el tratamiento y pídalo. Esta información forma parte de su historia clínica y pedirla es lo normal. Si la clínica ha cerrado, a veces es posible identificar el sistema con una radiografía.
  • Cuando un tornillo se afloja o se rompe. Si no se sabe qué sistema se ha usado, conseguir la pieza se retrasa. Por eso tener el registro a mano acorta directamente el tiempo de resolver el problema.
  • Cuando cambia de dentista. Dé a su nuevo dentista la información del sistema y sus radiografías anteriores. Un dentista que no sabe desde dónde partía el nivel del hueso detecta tarde una pérdida en curso.
  • Si vive en el extranjero o viaja a menudo. La clínica a la que acuda en una urgencia no conocerá sus antecedentes. El registro de implantes que lleve consigo determina la calidad de la decisión que se tome en ese momento.

Cuánto influye la marca en el precio

La diferencia de marca supone una parte del coste total menor de lo que se cree; en cambio, la diferencia que genera años después puede ser grande. Estas son las partidas:

El precio por unidad del implante
Hay diferencias entre sistemas, pero en el total de un plan de arcada completa no suelen ser la partida decisiva. La prótesis y la mano de obra suelen pesar más.
El coste de repuestos y reparaciones
En un sistema extendido, cambiar un tornillo aflojado es un trabajo pequeño. Una pieza que no se encuentra puede convertir ese mismo trabajo en la renovación de la prótesis.
La continuidad del sistema
Un sistema que se sigue fabricando hace que el tratamiento pueda repararse también dentro de diez años. Es la partida que no aparece en la factura, pero la más valiosa.
Planificación y mano de obra
La diferencia entre dos tratamientos hechos con el mismo implante no suele venir de la marca, sino de la planificación y del ajuste de la mordida. En la factura aparece como mano de obra y es donde no se debe recortar.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la mejor marca?

No hay una respuesta única válida para todos. Un sistema que lleva mucho tiempo en el mercado, cuenta con datos publicados y cuyas piezas se pueden conseguir años después es una buena elección. Más allá de eso, el mejor implante es el que tiene el tamaño adecuado para su hueso y está bien colocado.

Si se usa un implante barato, ¿se cae antes?

No necesariamente. Entre las causas conocidas de pérdida de implantes destacan el tabaco, la diabetes mal controlada, la falta de mantenimiento y los errores en el reparto de la carga; la marca no es un factor destacado en esa lista. El riesgo real es que el sistema sea desconocido y que no se puedan conseguir sus piezas.

No sé de qué marca es el implante antiguo que tengo en la boca, ¿es un problema?

Puede complicar las cosas cuando haga falta una intervención. En la mayoría de los casos se puede identificar el sistema con una radiografía, pero se pierde tiempo. Llamar a la clínica que hizo el tratamiento y pedir su registro es el camino más corto.

¿Puede haber implantes de marcas distintas en la misma boca?

Sí, y a veces es inevitable. El inconveniente es que el mantenimiento se complica: cada sistema tiene sus propias piezas y herramientas. Si es posible, que los implantes nuevos sean del mismo sistema que los que ya tiene simplifica los trabajos futuros.

¿Son mejores los implantes de una sola pieza?

Ni mejores ni peores, sino distintos. En el diseño de una sola pieza, el cuerpo y la parte superior son la misma pieza; no hay tornillo de conexión ni el espacio micrométrico de esa conexión. A cambio, el ángulo no puede corregirse después cambiando la pieza superior, es decir, la planificación tiene que ser correcta desde el principio.

¿Qué sistema utilizan ustedes?

En la exploración le indicamos por escrito el sistema que utilizamos y el motivo; al terminar el tratamiento le entregamos un registro con la marca, el diámetro, la longitud y la posición de sus implantes. Pedir esta información es una petición normal y, con nosotros, ni siquiera hace falta pedirla.

¿Debería elegir un implante de zirconio en lugar de titanio?

Los implantes de zirconio existen y se plantean en determinadas situaciones; sin embargo, los datos a largo plazo acumulados sobre el titanio son más amplios. La decisión no debe tomarse por preferencia personal, sino según el estado del hueso y la carga prevista. Si lo que le preocupa es que se vea el metal, suele ser algo que se resuelve con el diseño de la prótesis.

Fuentes

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